SPOTLIGHT

Una película, la oscarizada "Spotlight", y muchas verdades.
Una ciudad, Boston, cosmopolita y de fuerte implantación católica. No, no es España, pero gracias a que es Estados Unidos, la mierda acaba aflorando.
Una dramática realidad, el abuso sistemático a menores por parte de sacerdotes. Ovejas negras, dirán algunos, pero cuando se habla de un 6 % de todo el sacerdocio de la ciudad, la cantidad debe ser tenida en cuenta. Un 6 % no son casos aislados.
Mucho peor es el amparo que, por parte de la jerarquía y de gran parte de la élite social, policial, judicial, mediática, etc., se dió a prácticas espeluznantes contra seres indefensos, con consecuencias trágicas para los mismos.
La película plantea distintas implicaciones en el fenómeno y el resultado es desolador.
Por qué tal cantidad de casos en un colectivo religioso concreto, sin parangón en otros, y por qué el sistémico encubrimiento de la atrocidad.
El irracional celibato parece estar detrás de la inmundicia. El celibato y la autoridad y confianza que los feligreses depositan en alguien investido de una supuesta dignidad divina. El prevalimiento sobre los niños y la indefensión de los padres.
Los conceptos torticeros de pecado y perdón también tienen muchísimo que ver en el drama.
El mirar hacia otro lado de la sociedad, en una democracia más antigua que la nuestra, me hace reflexionar en que, aquí, durante una dictadura militar y clerical, en que la Iglesia tenía prácticamente el monopolio educativo, con muchos menos recursos de defensa por parte de las víctimas en la época de la impunidad, así como la enorme carga de culpa con que se castiga doblemente al menor vejado, pudo haber sido, qué digo, debió de ser, muchísimo peor.
España no es Boston, qué pena que no lo hubiera sido. Para cuándo un verdadero "Spotlight" hispano.