Parece que lo de la corrupción va por barrios y el trinque se universaliza y no entiende de colores. Que mangantes y pícaros siempre hubo, tanto en arrabales como en los palacios.
Y da la impresión de que es más general de lo que creemos aunque el pueblo lleve tiempo asumiendo que al que está arriba, junto a la saca de los dineros ajenos, siempre se le pega algún billete, "si yo pudiera..." dirán muchos.
Y lo de Cataluña es un buen ejemplo en el que un socialista expulsado servía de enlace entre empresarios, comisionistas, consejeros y ediles del PSC y de CIU, que, habiendo "
jurdeles" de por medio, es más fácil ponerse de acuerdo en ésto de la política.
Y los que siguen a la greña son los chicos de la derecha, centro-derecha, liberales, neocons, etc., que, con una Caja de Ahorros de por medio, se enzarzan abiertamente en pelea callejera, a navaja abierta, como los castizos, y parece que al final será el más callado, Rato, que tiene apellido de momento, el que se lleve el "oso" al agua y Esperanzita pide la cabeza de Cobo, escudero de Gallardón, que tiene la lengua suelta y algo incendiaria.
Y en todo anda el vil metal de por medio, y la ambición humana, monetaria y de poder, que todo se entrelaza, es mejor motor que la ideología.
Y mientras tanto, mientras por los sillones se debate por los fajos, yá hay parados que se atreven a atracar, aunque sean mil €urillos del ala, pero la vergüenza obrera les lleva al pronto arrepentimiento, a entregarse y devolver lo afanado por la desesperación.
Y el consuelo del pobre se queda en ver al Alcorcón humillando galaxias podridas de duros. El sueño americano.