Infancia robada.

Aun recuerdo los terrores por los castigos eternos, la humillante confesión, 
de los infantiles errores, ante un sátrapa encajonado que te absuelve y te condena
al arrepentimiento continuo.
El superhéroe cautivo, torturado, ensangrentado, porque su padre lo quiso,
para salvarnos de pecados que nunca cometimos.
Comer su cuerpo en obleas que un mago transformaba con un gesto.
Terrible fábula, sin hadas ni lobos, que había que asumir porque sí.
Recuerdo rezar, rezar mucho, para evitar los terrores cotidianos que, si no se consumaban, había que agradecer y, si, como casi siempre, se cumplían, había que asumir resignado como la voluntad de un dios psicópata.
Sentirte culpable por lo que te pasaba.
Eso nos hicieron y se sigue tolerando. Y nadie paga por ello. Nadie, nunca, nos indemnizará por las secuelas.

De cabalgatas y otras estafas.

Coges a un niño de temprana edad y le cuentas que hubo otro niño que nació pobre y que un Rey le quería matar y para asegurarse mató a todos los recién nacidos del pueblo, si bien él pudo escapar gracias a su padre dios, al putativo y a la madre infiel que, encima, mantenía la virginidad, concepto éste bastante puntiagudo para un infante.
Ese niño, según se le inculca, nace hijo de un Dios promiscuo, casi como el mismo Zeus de los griegos, pero no para ser un héroe como Hércules, sino para que en la flor de la vida lo torturen y lo claven en un leño.
Todo eso lo representamos gráficamente y le colgamos del cuello y ponemos en su cabecera, el patíbulo con el torturado y pretendemos que sueñe con ángeles.
No contentos con eso, todos los años, celebramos el nacimiento del condenado por su propio padre y queremos que los críos asuman que hay que festejar la maravilla de tal crueldad. Así que, lo mismo que, según la tradición, llegaron tres reyes de no sé qué parte de Oriente a traerle oro, incienso y mirra, ese mismo trío se dedica a repartir por las casas Iphones y PS4.
Pero claro. Ahí no está el problema. El problema está en que alguien vista de forma más ridícula, si cabe, a tres personas a la hora de representar el paripé y la estafa a la que sometemos a nuestros menores, los cuales, como norma general, sólo piensan en recibir sus sobornos anuales.
¿Estamos locos o qué?

A propósito de estos tiempos.

Vamos a ver. No seré yo quien critique las políticas de acercamiento a los ciudadanos de ciertas instituciones.  De hecho yo contribuí humildemente a ello en lo que a mí competía. Creo que es una necesidad que, centrándonos en mi ámbito ahora, la ciudadanía sienta que su Policía está cercana a la misma como servicio público que es.
Desde que entré en esta institución lo hice con ese convencimiento.
A lo primero que se debe un policía es a la ciudadanía, por encima de las autoridades políticas y es a la ciudadanía a la que tiene que estar próximo.
Pero no nos hagamos líos.
Un policía no es un voluntario de Cruz Roja o Protección Civil, aunque en la mayoría de sus intervenciones ejerza de ello.
Un policía tiene que dar seguridad y cumplir y hacer cumplir leyes que, muchas veces, son incómodas para el afectado así como para el garante de las mismas.
Un militar no está para repartir bocadillos en el tercer mundo. Para eso hay ONGs que desarrollan una encomiable labor.
El militar dispara en nombre de un Estado y el policía usa la fuerza en nombre de la legalidad democrática.
Ingrato es, no lo duden, pero chistes malos en una cuenta de twitter y unos guardias desafinando en flamenco cutre no nos derrimen de los prejuicios.

VOTAR A FILO DE ESPADA.

En esta ocasión voy a votar. La mayoría de las veces que lo he hecho, sobre todo las recientes, lo he hecho sin ninguna ilusión, al mal menor, a lo que creía más cercano a mi particular visión de las cosas o, mejor dicho, más lejano a lo que no quiero.
Esta vez voy a cometer una imprudencia, una irresponsabilidad, y voy a votar lo quizá menos recomendable.
Voy a votar a una gente cuya trayectoria y orígenes políticos no me entusiasma especialmente, pero lo que me importa no es de dónde se viene sino hacia dónde se va. Y de eso tampoco estoy convencido, pues soy desconfiado por naturaleza y experiencia.
No me creo nada de nadie pero debo ejercer mi derecho al voto porque es preciso que todo cambie.
Y mi voto del despropósito se basa en eso, sin entusiasmo militante, en contribuir a forzar un cambio profundo en nuestra democracia.
Puede que me equivoque, incluso que me arrepienta, pero no será peor que lo padecido hasta ahora.
La gente a la que voy a votar, y reitero que no me acaban de convencer, de momento no me ha robado, no me ha maltratado, no ha utilizado mis contribuciones al fisco para engordar sus bolsillos y los de sus allegados, no ha empobrecido a los más pobres y enriquecido a los más ricos. De momento no lo ha hecho. Se quién lo lleva haciendo bastante tiempo sin sonrojarse.
Podría optar por nuevas caras amables de formaciones más antiguas pero, qué quieren que les diga, me cansa tanto el discurso decimonónico y las nostalgias tricolores que prefiero mirar hacia delante, hacia la posible Tercera República sin intentar hacer "remake" de la Segunda.
Voto desde las tripas, lo cual no quiere decir que no haya reflexionado. Mi papeleta lleva toda la intención. La decepción, de producirse, no me dañará en exceso, estoy curtido en decepciones, pero hay que forzar un cambio y, si no funciona, dentro de cuatro años, otra papeleta.
Mi voto es una bofetada democrática, nunca física, a una clase política que lleva tiempo pidiendo "ondonadas de hostias", electoralmente hablando.
Un voto "a filo de espada".

GUERRA.

No, no me gusta la guerra, ni los bombardeos, ni los atentados, pero qué hacer ante lo que se nos ha venido encima. 
Claro que hay responsabilidades por todas partes, pero adjudicarlas desde el simplismo, desde uno u otro espectro ideológico, no es tan sencillo. 
Occidente es torpe, siempre ha sido torpe, a la hora de manejar los conflictos en otras latitudes. 
Que el ISIS se ha beneficiado del apoyo occidental a las "primaveras" árabes y a los movimientos armados de resistencia a las tiranías, otrora cómodas y financiadas, y ahora incómodas, más que nada por sus políticas energéticas, está más que claro y hasta yo me doy cuenta de eso. 
Ahora estamos en la situación en la que estamos, con un oriente medio arrasado por una amenaza, que puede llegar a ser peor que el propio nazismo, y que nos ataca de forma indiscriminada en la supuesta seguridad de nuestras capitales, al igual que masacra a la población de su propia zona cuantitativa y cualitativamente con mayor crueldad aun.
La instauración de la democracia, en el sentido occidental, en zonas que mayoritariamente viven en el medievo, suele traer que las urnas  se decanten por el islamismo, con todo lo que ello implica. 
Qué debemos hacer. 
Está claro que hay que intentar consolidar la estabilidad, dentro de lo posible, en el polvorín de oriente medio y eso sólo se consigue mediante la fuerza. No caben paños calientes. Los grupos armados integristas, como el DAESH o Boko Haram deben ser exterminados del mapa por salud del planeta. No hay negociación posible con las alimañas, y, por desgracia, no bastarán drones o bombardeos.
Está claro que la política de Israel, la propia existencia de ese estado impuesto por la fuerza, no ayuda mucho, pero es tarde para solventar esa papeleta y sólo cabe la diplomacia para facilitar la convivencia de comunidades tan enfrentadas. 
En Europa sólo nos queda confiar en el trabajo de los servicios policiales y de inteligencia para prevenir y evitar las masacres que, por desgracia, seguiremos sufriendo. Pero, por otro lado, las democracias deben reafirmarse en la defensa de los derechos humanos y en la imposición del respeto a tales derechos por parte de los que viven entre nosotros y pretenden ser ajenos a nuestras normas de convivencia. Contundencia contra quién pretende vivir en Europa como si lo hiciera en una localidad bajo el yugo del DAESH, sin respetar los derechos de las mujeres y el resto de la población no "fiel". 
No es respetable ningún líder religioso, de la religión que sea, que predique impunemente desde cualquier púlpito la violencia, el maltrato a la mujer o el no respeto por la libertad individual de cualquier ser humano. 
Libertad, democracia, ley, orden, educación, laicismo y cultura, así como hacer lo posible para evitar los focos marginales en nuestras ciudades, caldo de cultivo para todo tipo de radicalismos. 
Y, queridos pacifistas, bombardear zonas bajo la hegemonía del Estado Islámico no es lo mismo que bombardear Guernica. 
Están aquí, entre nosotros, no vienen mayoritariamente de fuera aunque alguno se cuele, por lo que no podemos caer en la xenofobia y el racismo más primario. 
Malos tiempos para la lírica, pero no podemos sólo quedarnos cantando "Imagine" mientras encendemos velas de duelo. 

UN DOMINGO EN ROSA.


Toda la semana venía rosándose, poco a poco, escaparate a escaparate y globo a globo, este Mieres que tiene querencia al gris. Y llegó el domingo del quinto año en que Mieres corría. 
Como otros años, preparé mi vieja amiga japonesa llamada Nikon, de apellido rancio D90, y salí al rosa del domingo, de mañana, no a correr, que no se me da y quedaría feo un cadáver de cincuentón infartado en mitad de una jornada festiva. 
Mieres salió a la calle, rosado y femenino, a poner su grano de arena, armado de zapatillas, para contribuir a evitar que las mujeres mueran. 
Y no es que no vayamos a morir todos, que la caducidad sin fecha viene impresa en el nacimiento, sino que lo hagamos más tarde y mejor. 
Esa palabra féa de cangrejo mitológico que arrastra vidas tempranas, casi no se veía, que lo que no se nombra parece que casi no existe. 
Y Mieres, en marea rosada, recorrió las calles en varias corrientes y distintos ritmos de oleaje, pero el río era uno, un Caudal rosado por las que no están y por las que queremos que sigan estando, gracias a la sagrada ciencia, que es la única que nos puede salvar. 
Mieres sonreía, caótico entre dorsales, y caminó, pedaleó y corrió, pues al andar se hace camino, y este camino bien merece una carrera, aunque sea de disparos fotográficos de este humilde mirador. 

LA FÁBULA DE PACO Y LA JAURÍA HUMANA.

Paco es un tío mujeriego. No en el sentido machista de la palabra, simplemente, le gustan las mujeres por encima de todo, las conoce, suele agradar y, libremente, mantiene relaciones con ellas, unas más esporádicas que otras. 
Hay quien prefiere la estabilidad y hay quien opta por todo lo contrario, lo cual no es mejor ni peor, es una opción siempre que se acate por ambas partes en igualdad de condiciones. 
Un día Paco conoció a Sara. Una preciosa chica, algo más joven que él, con una impresionante y verde mirada que casi, por sí sola, solapaba el resto del conjunto, el cual iba aderezado de una dulce simpatía. 
Hubo algo de excepción en su relación puesto que duró algo más de lo habitual para Paco. De hecho él no tenía ninguna prisa en acabarla hasta que vio las orejas al lobo. 
Un día la pilló escudriñando en sus mensajes del móvil y, al recriminar su actitud, ella le espetó "¿Es que necesitas tener secretos para mí?". 
No, él no necesitaba tener secretos, sólo intimidad, privacidad. Él no era una pertenencia de nadie al igual que tampoco exigía que ella lo fuera de él. 
Sara comenzó a convertirse en una especie de virus invasor que, lentamente, pero de manera constante, va invadiendo el organismo, matando células a cascoporro para dar sitio a las suyas infectadas. 
No llegaron a convivir puesto que Paco anduvo hábil y, cuando Sara parecía dispuesta a consumar la ocupación, Paco cortó por lo sano. 
Intentó ser lo menos lesivo posible, pero la chica no se resignaba y, escenas de tragedia griega aparte, comenzó la operación de acoso, ese acoso marcado más por el despecho que por el verdadero amor. 
Hubo que bloquear el número de móvil, las distintas cuentas en redes sociales e, incluso, dejar de frecuentar los mismos sitios de siempre por evitar desafortunados encuentros. 
El tiempo pasó y, como dicen que todo lo cura, Paco comenzó a sentirse tranquilo y a intentar recuperar su vida, la de siempre, la que eligió. 
Un día, un buen amigo, le envió un "Wathssap": "Mira lo que me mandaron por Facebook para que lo compartiera". 
Paco sintió un escalofrío de los que hieren hasta la nuca, pálido, ojos desorbitados, no podía dar crédito a la pesadilla en la que, de repente, como en un tornado, se veía inmerso. 
Allí estaba su foto, paseando por el Parque Jovellanos cargado con su cámara fotográfica, como solía hacer pues era aficionado a la fotografía callejera, y debajo el texto siguiente: "DIFUNDAN, POR FAVOR, ME LO ENVÍAN Y LO REENVÍO POR SI ACASO. ÉSTE INDIVIDUO HA SIDO VISTO MERODEANDO MENORES EN DIVERSAS PARTES DE LA CIUDAD. PATIOS DE COLEGIO, PARQUES Y PLAZAS DONDE HAY NIÑOS. PONGAN A SUS HIJOS A SALVO DE ESTE DEPREDADOR". 
¿Por qué?. ¿Quién le hizo esa foto desde alguna terraza?. ¿Quién podría odiarle tanto como para meterle en este repugnante lodazal?. ¿Cómo podría parar esa locura cuando la gente "de bien" no hacía más que compartirlo y multiplicarlo por las redes?. ¿Quién estaba detrás de esa infamia?.
No hace falta ser Hércules Poirot para deducir, una vez leído el relato, quién podía ser candidato a sospechoso del delito, y digo delito porque lo es y se está perpetrando por las redes habitualmente, con la inestimable colaboración de la concienciada gente que no para de compartir noticias sin confirmar la fiabilidad de las fuentes de origen. 
Ésta fábula que me he permitido escribir es más real de lo que ustedes creen y servirá para bien poco, pues, lo tengo más que comprobado, transmitir estos consejos es como predicar en el desierto. No sólo se ignoran sino que, a veces, son respondidos de manera airada y grosera por la jauría de justicieros que pululan por las redes sociales actualmente. 
Ésta especie de parábola se compartirá por las redes muy poco, casi nada en comparación con lo que se haría si se tratara de difundir la imagen de una persona para acusarla de las peores atrocidades. 
Piénsenlo, reflexionen. Gracias. 

NI AHORA NI EN COMÚN.

Mire usted, querido amigo, que todo eso está muy bien, que Marx es imprescindible, que sí, para entender el mundo en que nos movemos, aunque sea del siglo XIX y hayamos cambiado tanto en medio siglo, como antes se hacía en varios de ellos. 
Por supuesto que el capitalismo es perverso, querido camarada, cómo negarlo viendo el triunfo evidente de la usura en esta Europa de banqueros germanos. 
Pero coincidirá conmigo en que la hoz y el martillo, actualmente, recuerda más lo malo que lo bueno de la aplicación del marxismo. Que uno ve más Corea del Norte, la vieja URSS, Europa del Este, la propia Cuba, etc., como ejemplos fallidos de lo que debería ser un régimen de izquierdas, entendiendo izquierda desde el punto de vista y cultura occidentales. 
Es más, amigo mío, no podrá negarme que la clase obrera ha tenido mejores condiciones de vida dentro del sistema capitalista; luchando contra él, por supuesto; que cuando la dictadura del proletariado se ha merendado a sus hijos. 
Es evidente que el PCE es un ejemplo de la lucha por las libertades en un país bajo una dictadura militar, tragando muchos de sus irrenunciables principios a la hora de hacer la transición. 
Pero, como dicen en "Amanece que no es poco", "el electorado es veleidoso", y tanto sacrificio no se vió recompensado en las urnas nunca. 
Así llegamos a eso que hasta ahora conocemos como Izquierda Unida. Un intento de unificación de lo que se ha denominado "izquierda real" frente al centrismo socialdemócrata del PSOE. 
Y ahí han estado, con sus altibajos, más ruido que nueces, pero siguiendo una estrategia que, a mi modesto parecer, ha resultado más que errónea. 
Izquierda Unida se ha sabido infiltrar en todo movimiento social y ciudadano que se precie. Tras todas las "mareas" había mucho de la omnipresencia de IU, que tenía en la calle, más que en las instituciones, su campo de actuación. 
Y eso no tiene por qué ser malo, líbreme Gordillo de criticar esa manera de hacer política, pero creo que desaprovecharon las oportunidades al recrearse demasiado en los atavismos de la izquierda ibérica. 
Piense usted, querido contertulio, en un cirujano, indignado con las políticas sanitarias que el PP; siguiendo los dictados de la Troika y ejerciendo, en base a ello, su programa ideológico sin ningún tipo de complejo; el cual se manifiesta legítimamente contra el gobierno. A su lado, a su alrededor, por todas partes, banderas tricolores de la Segunda República, que no de la tercera, así como camisetas del Ché, banderas cubanas, autonómicas, hoces y martillos, etc., etc.
El Doctor en cuestión puede que poco tenga que ver ideológicamente con todo ese folclore aunque reclame lo mismo, pero ahí están IU, para recordarnos las bondades de la Segunda República, la Revolución Cubana y el heróico pueblo palestino. 
La bandera de la Segunda República, para mucha gente de la calle, tan damnificada por el neoliberalismo como usted o yo, no evoca, precisamente, un paraíso de libertades y democracia sino que le recuerda al desenlace final, que fue una guerra fraticida provocada por la derecha, por supuesto, pero se da la circunstancia que antes que ésta, también se levantaron otros en armas contra la República, cuyos sucesores políticos enarbolan la tricolor actualmente con total desparpajo. 
En eso que llegó alguien, sumamente inteligente, que viniendo de la misma izquierda, y quizá aun más allá, vio que el discurso sectario y los símbolos de las derrotas, de poco valen para convencer al pueblo llano. Repito, "el electorado es veleidoso". 
Así pues consigue reunir a los descontentos y deja de hablar de izquierdas y derechas, sino de poderosos y desfavorecidos. 
Se libera de todo símbolo excluyente y hace bailar el hula-hop de sus círculos, centrifugando a los que no percibieron a tiempo que la política tenía que cambiar, la de derechas, pero también y quizá con más sentido, la de izquierdas, y cambiar el pañuelo palestino por camisas blancas del Alcampo. 
En esas estamos cuando aparecen plataformas, del mismo estilo, llamadas de distintas formas, con participación múltiple de movimientos políticos y ciudadanos, con la sana intención de hacer las cosas de otra manera. 
Pero ahí está IU que, al borde de la desaparición, no quiere perder comba en la transformación que se está produciendo, y lo que pretende es el protagonismo que, según ellos, deben de tener, tras descalabrarse en la mayoría de plazas (Mieres es una excepción, como para casi todo.), y en lo que a mí me parece una ingeniosa maniobra de ingeniería política, lanza lo de "Ahora en común", en un intento de liderar la supuesta "renovación" de la política, para debilitar a quien parecía poder asumir ese liderazgo. 
En estas estamos y vuelve el cántaro a la fuente. Los "Frentes Populares", por lo mucho que tienen de frentes y poco de populares, suelen acabar mal en este país nuestro, y puede que las esperanzas de cambio acaben diluyéndose en esta suerte de gallinero. 
No sé si me he expresado con claridad, querido interlocutor de mis entretelas, pero así veo yo las cosas y puedo estar equivocado, así que ilumíneme, que ya he dado yo la paliza bastante. 

DE PARPAYUELAS, CAMPUS Y BUCLES MELANCÓLICOS.

Hoy se cumple un año del cierre de Parpayuela Radio, lugar con el que tuve el honor de colaborar y donde siempre se me trató como de casa. 
No voy a hablar del cierre, tema controvertido donde los haya en la actualidad mierense, con múltiples versiones, posibles causas y distintos ejecutores y ejecutados. Entre todos la mataron y ella sola se murió. 
El caso es que ayer se celebraba el aniversario del sepelio, con una concentración, a la que no pude acudir por motivos profesionales, y con una comida, seguida de una charla debate, supuestamente en torno al tema "Crisis y medios de comunicación". 
Es agradable reencontrarse con amigos, contertulios frecuentes y otros compañeros con los que te cruzabas, al menos una vez a la semana, por aquellas dependencias, ahora silenciadas. 
Y todo muy agradable, comida, charla, bromas, etc. y comenzó el debate. 
Dos invitados de relumbrón, directamente relacionados con el tema propuesto. 
María Alonso Menéndez, periodista experimentada, ex directora del Centro Territorial de Televisión Española, y actual Jefa de Prensa de la Junta General del Principado de Asturias. 
Rafael Sánchez Avello, también periodista de larga experiencia tanto en prensa escrita como televisiva. 
Me pareció interesante la visión que ambos hicieron sobre la situación actual de los medios de comunicación y la repercusión que en ellos tiene la crisis, así como el reflejo que la actual situación tiene en la libertad de expresión. 
Don Rafael definió, muy acertadamente a mi parecer, a los medios de comunicación como simples empresas, y cuyo interés fundamental, por encima de cualquier ideología, es el obtener ingresos, y es la fuente de esos ingresos la que influye en los contenidos y en la línea editorial. Un ejemplo claro lo tenemos en el grupo ATRESMEDIA, con una cadena que podríamos definir como conservadora y otra con una clara línea progresista. A mi entender, las ideologías sólo influyen en que son nichos de mercado que hay que explotar y hacia los que hay que dirigir el producto, en este caso la información. 
Tras las intervenciones comenzó el turno de preguntas y ahí sí que empecé a divertirme. 
Algunas preguntas iban introducidas por monólogos y alegatos, mucha carga de nostalgias, y el debate comenzó a caer en un bucle melancólico del que los amables invitados, algo sorprendidos, no lograban escapar por más que lo intentaran. 
Desde la maldad de El Pais "manipulando" informaciones sobre las "libertades" del pueblo cubano; el cual sólo goza de un único periódico para que no se despiste y caiga víctima de la manipulación capitalista; pasando por algún cronista local que, en aras de la "libertad de expresión", habría que hacer persona non grata por escribir cosas que, gran parte de los allí asistentes entendían como agresiones; hasta la bondad de las pedradas mineras, que el invitado sufrió en sus carnes por trabajar para una empresa pública, "manipuladora" de la información sobre el conflicto. 
En ésto que al pobre invitado no se le ocurre otra cosa que expresar, libremente, que compartía en parte los argumentos en contra del Campus que, por lo visto, tenía el cronista local al que me referí antes. Para qué quieres más, María Manuela. En buen charco se metió "la criatura", libremente, eso sí. 
El debate cambió totalmente de temática y el Campus de Mieres se convirtió en el centro del bucle hasta que el horario forzó la clausura del acto. 
En fin. Interesante, entretenido y muy, muy "Parpayuelano". Más ayer que hoy, mucho "Cuéntame" y algún que otro choque de egos. 
Con eso y con todo, cada vez que me llamen, si lo hacen y puedo, seguiré asistiendo pues sigue siendo "mi gente".

JUEGO DE ESCAÑOS.

Al fin me decidí a ver Juego de Tronos y, tengo que admitirlo, me gusta y mucho. 
Impecable guión, producción, reparto, ambientación, sus pequeños toques de fantasía dentro de una cruda realidad, más parecida de lo que creemos al Juego de Escaños de nuestra política cercana. 
No voy a rebanarme los sesos y voy a simplificar, y mucho, de una manera algo chapucera, como veo yo el tema éste:
Los Lannister parecen del PP, ricos y famosos, encantados de conocerse, y algo endogámicos en sus relaciones. Salvo el enano, que es más de PODEMOS; por su sentido común, algo de ética y el no saber nunca si va o si viene. Quiere mandar y sabe que sí se puede.
Los Stark dan el pego, mucho honor y mucha hostia, pero no sé si pecarán de torpes y unas veces hacen canalladas y otras se la cogen con papel de fumar. Muy del PSOE. 
Los Dothrakis son de izquierdas a la brava, de barricada y tal, ocupando fincas como Gordillo, y la madre de dragones va a resultar gilipollas de mística que nos ha salido. Una Izquierda Unida algo desorientada. 
El resto son una banda de paletos nacionalistas interesados, capaces de vender a su madre por un plato de lentejas. 
Si les ha gustado, bien, si no, no importa.