EL PADRINO CATALÁN

Apadríneme a mí, Don Lluís. Soy extremeño, aunque algo crecido. Mejor así, menos gastos. No tiene usted que gastar en pañales, al menos de momento, ni en educarme ni en procurarme una educación. El vestuario suele mantener el mismo tallaje. Cada vez como menos, por prescripción facultativa.
Usted, en su blog y en el cartelito tan mono de su ingeniosa campaña, habla de 1000 € mensuales. Yo me conformo con 600. Para mis gastos de extremeño emigrado y contribuir a mi tercera hipoteca porque uno, tuvo que salir de Extremadura y mudarse de domicilio y comunidad autónoma más de tres veces, porque cuando alcancé la mayoría de edad todavía nadie había tenido la genial idea de apadrinarnos.
No sé cuanta es su aportación al más del 8 % del PIB Catalán que les "roba" Extremadura, no lo sé y no sé si existe ese PIB por regiones ni con qué bastardas intenciones se creó.
Yo sé que me quitan un 18 % de mi mensualidad y no sé dónde va, si a la inmersión lingüística, a las consultas de Ibarretxe, al oso "Furaco" (supuesto semental emigrado a Asturias desde Cantabria con el rendimiento aún no demostrado).
Apadríneme, Don Lluís o si no, apadrine usted a un catalán de orígen extremeño, que hay muchos, o ¿quizá no son catalanes?.
Apadríneme y no se disculpe. Pero que no aparezcan en sus genialidades niños desnudos, hay gente muy mal pensada y puede tomarle a usted por lo que no es.
Apadríneme, Don Lluís, o mejor, apadrine usted a su puta madre.
 
 
 
 

CARTAS A TERESA

MADRID, 30 (SERVIMEDIA)
  
   La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció hoy el nombramiento de un embajador en misión especial encargado de negociar los acuerdos bilaterales necesarios para permitir el ejercicio del derecho de voto en las elecciones municipales a los ciudadanos extranjeros con residencia estable en España.
"Excelentísima Sra. Vicepresidenta del Gobierno de España:
 
Mi nombre es Hernán Pizarro de Valdivia y soy natural de Quito (Ecuador), teniendo mi domicilio fijado, desde hace quince años, en el barrio de Lavapiés de Madrid, en un piso que comparto con dos familias más.
Leo por la prensa que en breve, tanto yo como parte de mi familia tendremos, gracias a su Gobierno, reconocido el derecho a elegir alcalde y concejales.
El importante gesto de su gobierno, reconociendo derechos a quién tiene bien poco, es reconocido por un servidor de usted en lo que vale y no seré yo quién quite importancia al mismo.
Tampoco desconfío, tenga su Excelencia la completa seguridad, de que la motivación del mismo sea electoralista, buscando recabar votos en la inmigración para así arrebatar ayuntamientos importantes al principal partido de la oposición, mucho menos sensible que ustedes a las necesidades de los que venimos de fuera. Ya se sabe, la derecha siempre será la derecha.
Lo que ocurre, Excelentísima Señora, es que, si bien será una gran satisfacción introducir mi papeleta en una urna, como si fuera español, quisiera trasladarle otras inquietudes que, seguramente equivocado, me urgen más que elegir regidores y munícipes.
Un servidor, nunca mejor dicho, trabaja cada día de sol a sol, a veces asegurado, otras no, cobrando una cuarta parte de lo que cobraría un español, para poder traer el bendito pan a mis hijos. Mi mujer hace lo propio limpiando casas y cuidando ancianos, cada vez que le surge la oportunidad, ganando, el mes que más, 300 € sin importar que sea laboral o festivo, día o noche.
Sé bien que en cualquier momento seré despedido, pues, y usted lo sabe bien, no están las cosas para tirar cohetes, sobre todo en el sector en el que desarrollo mi actividad.
Vivo de alquiler en un cuchitril, insano y casi ruinoso, que comparto con diez personas más, pagando una cantidad desorbitada porque, como usted podrá entender, no todo el mundo alquila su casa a una familia con rasgos mestizos pues, si su Excelencia no lo sabe le informo, existen fuertes prejuicios en esta sociedad que ustedes rigen.
Por mi aspecto soy identificado al menos una vez al día por su Policía, y nunca me niego pues sé que es su trabajo y en el mismo se incluye el detectar inmigrantes ilegales, pero a veces canso, Excelencia.
En este barrio en el que vivo, en el que a veces veo, no sin asombro, que es puesto como ejemplo de tolerancia y multiculturalidad, impera la inseguridad. Me las veo y me las deseo para evitar a mis hijos el contacto con las drogas o con las bandas violentas. Hay fuertes tensiones entre comunidades y grupos, dependiendo del origen y de las actividades, lícitas o no, de los distintos individuos, haciéndose imposible ciertas alianzas.
Si bien el derecho al voto es un derecho ciudadano, un servidor de su Excelencia y su familia lo ejercerían con mayor entusiasmo cuando se le vieran reconocidos los otros derechos, los humanos. Un salario justo, sin depender de si uno es español o no, un trabajo digno y el acceso a una vivienda modesta pero adecuada para vivir como una persona, no como el ganado.
Es muy posible, Excelencia, que no lleguemos a disfrutar de tan importante logro pues, si todo nos sale medianamente bien, tenemos pensado regresar a Ecuador donde, pobres, como no, tendremos más visos de mejorar que en su gran nación, la Madre Patria.
Allí votaremos, si encontramos candidatos honrados pues, una de las herencias que dejaron sus antepasados, a parte de la lengua, la cultura, el desarrollo y la religión, fue la corrupción de la administración.
Agradeciendo sinceramente su celo por el bien y los derechos de los inmigrantes, se despide atentamente
 
Hernán Pizarro."

DEL MANGUE, EL TRINQUE Y EL DINGUE.

La otra noche, estando en la puerta de urgencias de un hospital al que había llevado a un familiar, cuando me encontraba paliando la vergonzante adicción nicotínica que aún mantengo, a pesar de los pesares, asistí a una conversación curiosa a la par que ilustrativa sobre esta España nuestra que sufrimos y a la que hacemos sufrir.
Dos señores de mediana edad, aunque no sé precisar la medida de la medianía en esto de la edad, bueno, de unos sesenta y pocos años, se encontraban allí conversando también a la espera de las resoluciones de los casos de sus respectivos familiares.
Sin querer comencé a oir lo que allí se comentaba y, progresivamente, se fue acrecentando en mí el interés por el contenido de aquella charla amistosa en la que había un casi único interlocutor pues el otro se limitaba, la mayoría de las veces, a asentir a las verdades absolutas que espetaba el más elocuente, cargado de cierta autoridad y capacidad de liderazgo.
"La verdad es que a nosotros nos quedó un buen retiro, para qué vamos a negarlo...", fue la primera expresión que hizo que mi atención, a falta de otras amenidades, se centrara en aquel departir de madrugada fresca de verano discreto.
"Y además no dejamos de cobrar ni un mes, que otros, en otras empresas, tienen que esperar varios meses para que les empiecen a pagar... pero, claro, lo nuestro como era del Estado pues... yá sabes".
"Y una buena paga que nos quedó, íntegra, pero claro, también lo cotizamos que yo llevaba cerca de cincuenta años cotizando a la Seguridad Social..."
Hasta aquí me pareció todo razonable, un poco presuntuoso por el tono, pero nada fuera de lo común.
"Y es que son muchos años trabajados, bueno, la verdad es que, para qué vamos a negarlo, tampoco se mataba nadie... je, je... que en Ensidesa y otras como Ensidesa, al ser estatales pues bueno, no era lo mismo que trabajar para otro patrón. Ahora mira, Acerlor y tal, la mayoría lo hacen con subcontratas privadas y claro, esos no viven tan bien como vivimos nosotros... porque, luego, ahí yá sabes... no faltaba de nada que... herramienta, je, je,... la que quisieras... yo, por ejemplo, estaba en..." (no recuerdo ahora mismo el nombre del departamento al que se refería pero debía de ser algo así como distribución o algo similar) "...y yo, en mi casa tengo de todo, desde herramienta, maquinaria, materiales... y otros, ya sabes, los ingenieros y tal... se hicieron hasta chaléts en las fincas con material de la empresa".
Ustedes juzgarán y valorarán por qué, entre otros factores, la industria y la minería estatal fue a la quiebra teniendo que reconvertirse con la pérdida de puestos de trabajo que supuso, las prejubilaciones masivas, las violentas movilizaciones y la falta de expectativas que sufre actualmente la juventud asturiana si no quiere emigrar a otras regiones a ganarse la vida, cuando se agote la pensión de sus progenitores.
En este Principado se está dando de un tiempo a esta parte una asombrosa paradoja. Muchos hijos de mineros y metalúrgicos de demostrada beligerancia durante la reconversión; que respondían a las cargas policiales con tornillería, barrenos, pirotecnia y todo lo que hallaran a mano; resulta que ahora visten el mismo uniforme de los otrora enemigos de sus padres, y se llenan las academias de preparación de oposiciones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, siendo alguna de estas academias de las de más prestigio del Estado por el importante éxito en número de aprobados.
No obstante, no digo que la picaresca que, de forma desvergonzada, se refleja en la conversación a la que me refiero, fuera la principal causa del desmoronamiento industrial de la zona, pero, y me gustaría que alguien me lo rebatiera, supongo que todo ayuda.
Ahora Asturias vive de los fondos mineros procedentes de Europa con los cuales se financian infraestructuras, campus universitarios, etc., y, también, la reforma de algún palacio rural para su explotación turística, algo que no acabo de entender, sobre todo si a uno le han "clavado" por una  comida mal cocinada, mal atendida pero, eso sí, con maitre y sommelier. Éstos fondos tampoco son eternos y, viendo el camino que va tomando el tema de la financiación autonómica, con sus balanzas "solidarias", etc., pues ustedes me dirán.
Sobre el expolio al que me refiero hay multitud de anécdotas que podría contarles y que se daba tanto en astilleros, como en la siderurgia y la minería. Y, lo que considero peor de todo es que se vea como algo lógico y natural el robar, cada uno según sus posibilidades, todo lo que buenamenta se pudiere afanar. Y luego nos llevamos las manos a la cabeza por los "ladrillazos" de otras latitudes, indignados por tanta corrupción urbanística.
"Ronca la maera"... que se diría por aquí.

ASÍ FUNCIONA

Los fajos,
otrora lingotes
usurados
en los tronos;
las fajas y fajines,
sable y alfanje,
bandas
y banderines;
y los capelos
de latinajos a capela
en reverberación de capilla,
siguen aliados
desde la caverna
descuartizando
tus bisontes.
Los de siempre
que pudieron,
pudiendo
sin pudor,
pudientes,
ahora enmascarados,
diluidos en la técnica,
teórica, 
práctica,
del gráfico en proyección,
siguen axfisiando
al hombre cándido.
Líderes de corbata
o descorbatados
acobardan,
sobrados de sobre
bajo manga ancha,
en la arenga
forzando la barricada,
distracción maniobrada,
donde se apila lo robado.
No hay salida
para honesto,
pobre títere
encadenado
a eslabones de seda,
representando la farsa,
creyéndose libre,
 decisivo para nada,
cautivo del guiñol.

VERANO, PLAYAS, RUIDO Y REPOSICIONES.

Pirotecnia playera para amenizar a los turistas. Amenizar, amenazar, lo que vale una vocal, hay que joderse. Un único signo que cambia totalmente el sentido de una palabra convirtiéndola en otra que, en el caso que nos ocupa, es complementaria.
Quieren estar en el candelero y, en estas fechas de mayoritario asueto, el mejor escenario para la promoción es la playa.
Petardillos aparte, en esta campaña estival nos tenían preparado un buen serial.
Dramático hasta el extremo, una reposición de aquél que sufrimos en otro mes de Julio, en el que la rabia nos sacudió las vísceras como nunca antes.
Se repetiría el horror colectivo mas, en esta ocasión, no tengo muy claro si la sociedad clamaría como clamó aquella vez, consciente ahora de la inutilidad de rogar clemencia a una alimaña.
Seguirán amenizándonos con sus hijoputeces y amenazándonos, asesinándonos, secuestrándonos, extorsionándonos, boicoteando las obras públicas, saboteando las calles... y serán detenidos y vitoreados por sus subvencionados corifeos fieles a las puertas de los domicilios registrados y de los tribunales. Y los veremos en jaulas de cristal, vitrinas expositoras de la desvergüenza, y se reirán de jueces, víctimas y familiares.
Cumplirán sus condenas y comprarán piso al lado de viudas y huérfanos manufacturados por su empresa o por ellos mismos.
Y veremos sus fotos en las fiestas populares, en los ayuntamientos, en las "txoznas", cual santoral de la sinrazón.
Y todo ésto ocurrirá si no se incide en el buen camino. Ley, ley y más ley. Haciendo ley, cumpliendo ley, ejecutando ley y haciéndola cumplir sin ambages ni medias tintas, sin consentir escarceos ni equidistancias peligrosas. Aislando con la fuerza legítima a quien no merece más que estar escondido, marginado, temeroso de los ciudadanos y de sus representantes.
Libertad de una puta vez. Libertad a base de fusil, grillete y celda para el que nos la arrebata.
No hay mejor defensa que un buen ataque, legal y legítimo. Acoso hasta el derribo.
Es posible porque somos más, tenemos más fuerza y nos asiste la razón.
 

DAME CRUDO Y LLÁMAME TONTO Y UN POCO DE PEPE BLANCO

Chávez no se calla, no se calla ni con camiseta real por prenda, pero mejor así. Que no calle mientras permita a REPSOL forrarse y garantice a España el abastecimiento de crudo que, de no ser así, bastante crudo lo íbamos a tener.
Es lo que tiene la diplomacia. Hay que llevarse bien. Hay que tener amigos hasta en el infierno si de él salen barriles a 100 €uritos.
Mientras tanto, y vamos a mirar un poco hacia nuestros lares, en Asturias estuvo Pepe Blanco, que tampoco se calla, con sus discursos para retrasados, y, me explico: Cada vez que habla parece que el interlocutor es tonto y hay que explicarle las cosas con latiguillos, reiteraciones y parábolas bíblicas. Y no dudo de la capacidad del mandatario socialista para organizar el partido pues ha demostrado en eso, y con creces, su valía y su mano de hierro en defensa del proyecto zapateril, transformando a un partido histórico en una plataforma sustentadora de un líder indiscutible.
La última genialidad del gallego ha sido decir que las balanzas fiscales demuestran la solidaridad de Cataluña.
Bien, pues no me lo creo tampoco. Y no me lo creo primero porque el Gobierno Catalán se ha reafirmado, por activa y por pasiva, en no estar de acuerdo con ejercer esa supuesta solidaridad con el resto.
Por otra parte, a mi modesto entender, lo que reflejan las balanzas fiscales es que en Cataluña hay más ciudadanos que contribuyen más porque, creo que es así como funciona, también ingresan más, y los impuestos no gravan a los territorios sino a las personas, físicas y jurídicas, independientemente de su lugar de residencia o domicilio social.
O sea, que Pepiño falta a la verdad o nos toma por imbéciles. Primero porque es falso que Cataluña, al menos sus representantes políticos, tenga voluntariedad en la solidaridad para con el resto de España. Segundo porque los dineros que se pagan suenen venir porque se han ganado y, hasta la fecha al menos, es el Gobierno de España el que debe distribuir lo recaudado de los ciudadanos y sociedades, no de los territorios, con criterios de justicia en el reparto de las inversiones públicas. Y eso creo que era el socialismo, al menos eso me enseñaron y ese día sí fui a clase.
Otra cosa es poner al socialismo el traje regional y dar pinceladas de nacionalismo a la rosa, lo cual no pega ni con cola. 

COTIDIANO

Leve caricia,
apenas roce
susurrado,
que expande la piel
y el pulmón.
Ventanas de par en par
en las sienes,
dando paso,
en la mente,
a un aire anaranjado,
de mañana recién hecha,
que orea el tendedero
de las ideas recién lavadas.
Celebra el rito
de la normalidad,
del cotidiano instante
donde la palabra no raspa,
balsámica de beso,
pomada de labio,
curando eritemas
de caídas recientes.
Ten calma y sestea,
recreado en el sueño,
y quizá los días,
los iguales,
no pesen como las horas
cuando se enturbian
en esferas oscuras
de líquido cuarzo
y tenso muelle.

CIEN DÍAS

Cien días que bien podrían ser mil, pues estos cien pasaron despacio, muy desacelerados, casi frenados, a trancas y barrancas, pero, eso sí, sin crisis.
Cien días de "igualdaz" en el optimismo congénito que nos contagia Z en sus congresos positivos, donde se vota a quien hay que votar pues Z es el que sabe y gana las elecciones. A la vez arrasan por Europa nuestras selecciones y todas las izquierdas, las derechas y los centros se rojigualdizan tras San Iker y el resto del santoral balompedístico, inundando de banderas las fuentes y las avenidas, pero sin los odios, los frentismos y los rencores de las macromanifestaciones de otras legislaturas, las manifestaciones aquellas de la "gente decente".
Cien días en los que cayó la cúpula etarra, que sigue haciendo campaña veraniega, pero, de momento, a pocos kilómetros de casa, que también en lo de la "lucha" se tienen que notar las desaceleraciones.
Cien días con manifiestos y contramanifiestos en apoyo de la lengua, o de las lenguas, que de lenguaraces anda España llena.
Cien días y un PSC más catalanista, casi de Esquerra, para rebañar votos a Josep Lluis aquí y en la China Popular, y si quiere usted montar un "Tablao" en Las Ramblas, no se olvide de rotular "Tablat", que la inmersión aprieta y quizá ahogue, y si quiere nombrarlo en lengua original, váyase a Nueva York o a Tokio, que allí sí dejan.
Cien días con Ibarretxe en consulta suspendida, sacando el moquero ante todo el que quiera oírle, y su consejero de Justicia, qué cosas, ofendido por las acciones contra el patrimonio de De Juana.
Cien días en los que Mariano bastante tuvo con su tropa como para meterse en berenjenales.
Cien días de laicismo con anuncio de visita papal y jornadas juveniles de las de guitarra y canción. "Yá están pisando nuestros pieeeesssss, tus umbrales, Jerusaleeeeeeeem..."
Cien días con el índice arqueado sobre la ceja, enfocando las tétricas pateras en las que se mecen niños muertos y donde la igualdaz no salva a las mujeres de la sangrienta cacería diaria.
Cien días con millonarios, forrados a ladrillazos, suspendiendo pagos y despidiendo obreros, que no están las cosas para perder millones ni cuentas en las Caimán.
Quizá no basten cien días para evaluar, por muy lentos que éstos vayan, pues todo es relativo, como decía Einstein, y el tiempo, y el espacio, a velocidad inusual, se ve, se vive y se sufre de otra manera.
 

DE POLVOS BLANCOS Y OTRAS HARINAS

Dicen los medios, y si el río suena agua lleva, que de los sótanos de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, que tiene un color especial, han sido cambiados unos polvos por otros. Vamos, que han "birlao" droga. Dicha droga, intervenida en operaciones contra el narcotráfico, estaba custodiada, a disposición judicial, por los mismos agentes encargados de incautarla, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO). ¿Corrupción pura y dura?. Es posible. Es lo primero que se puede pensar de un hecho tan grave. Lo que sí está claro, y no deja de ser grave, que estamos hablando de un delito cometido por quién tiene que perseguirlo. No obstante, consideraciones éticas y legales aparte, hay que estudiar en qué falla el sistema. La lucha contra la droga es uno de los trabajos policiales más duros, que mayor dedicación exigen, sin horario, y cuya efectividad es medida de una única manera, con resultados, con volumen de alijos. Para obtener esos resultados hay que obtener información. La información se saca de confidentes, los cuales no son, en ningún caso, personas de impoluta honorabilidad pues, de ser honrados, no tendrían la información precisa. El mal pagado "madero" debe alternar con todo tipo de gentuza para al fin lograr un éxito que le cuelgue un hierro del pecho, porque pagarle no van a pagarle más. Puede ser débil y volverse corruptible y, entonces, debe ir a la carcel, que es el sitio de los delincuentes, con placa o sin ella. Por otra parte el confidente siempre pide algo a cambio de información relevante. ¿Fondos reservados?. Creo que a Rubalcaba le da repelús oir ese término. ¿Como pagar una información valiosa?. De dos formas posibles y las dos delictivas. Una, la más honesta o menos pringosa, haciendo la vista gorda con las ilícitas actividades del informador. La otra, la más comprometida e inmoral pero más efectiva, pagando en especie, generalmente con efectos intervenidos y, el más preciado de todos, la droga. Los mandos y los políticos no quieren saber nada desde sus despachos. Solo exigen resultados y anhelan dar ruedas de prensa con los éxitos obtenidos. A los "peones" les dan palmaditas en la espalda y, en el mejor de los casos, condecoraciones, hasta que sale a la luz algún suceso como el que nos ocupa y, entonces, se ponen serios, duros, dignos, y hacen caer el peso de la ley sobre sus subordinados limpiándose los ternos de polvo y paja. Ellos nunca son responsables. Puede, y digo "puede", que haya algo de ésto en el suceso de Sevilla, que yo no se nada, que desde Mieres no se ve La Giralda, pero también puede que se trate de un mafioso robo de sustancia para ponerla en el mercado para el lucro personal. Delictivo todo, al fin y al cabo, punible y despreciable. Pero el sistema falla, y mientras haya demanda habrá oferta y la lucha primordial de los políticos debe ser contra la demanda. Y para la lucha contra la oferta deben articularse otros mecanismos más efectivos y menos hipócritas y, hombre de Dios, no puede custodiar la droga el mismo que la interviene, el que trabaja entre ella, no sé, digo yo que de esto sé muy poco.

STAND BY

Otra vez la agonía.
Saberse al borde,
pendiente
de la pendiente
y de la avalancha.
Desnudo de dignidades,
a cuerpo
vivo y muerto,
no hay sol que queme
mi piel sucia,
contaminada
en la ruindad.
Qué hacer al aire,
a la brisa insolente
que me increpa,
sin hallar refugio.
Qué salto
acabaré dando,
qué caída
tendré.