Marea negra
de negra pena.
Golpes de mar de hambre
antigua y negra,
negros ojos perdidos,
estómagos de fuelle de gaita,
henchidos de seco y ardiente vacío negro.
Llaman a las puertas del amo,
llaman y empujan osados,
y vienen a por su pan duro y negro.
En el lujoso salón,
de rancio estilo colonial,
no queda rincón apropiado
para la secular miseria.
El invasor descalzo
no teme las almenas del hombre blanco.
Las murallas caen al envite,
o minadas por la vergüenza.
