Despiertos ya del sueño occidental, por fin España vuelve a la esencia. A lo que siempre fue en su patética historia.
Una España indefinida, siempre negada a conveniencia de la faltriquera o afirmada con sable en alto y rancia arenga.
La España mísera de las colas de miseria de un pueblo encallado en el castigo.
Un pueblo gris, en blanco y negro, mientras renacen las glorias de las oligarquías multicolores que engordan los diamantes en llamadas de teléfono o clic de terminal, practicando virtuales atracos al populacho desagradecido.
La España de la usura encorvada que financia el reino y desahucia patios de vecinos a ritmo de zarzuela.
España de revolucionarios de tertulia, no ya en café sino en las redes, que repiten fórmulas mágicas que no son más que alquimia, no soluciones.
España de frase corta, ciento cuarenta caracteres, o circo mediático olisqueando braguetas y entrepierna cenicienta.
Avinagrada España de vino cabezón dónde lavar las querencias que te llevan a la soga.
España desterrada, como siempre, del civilizado mundo que nos prefiere sometidos, fregando las letrinas de orondos culos nibelungos.
Altares, palios, quiromantes y loterías nacionales.
La España que exportó el caceo, la comisión y el trinque allá donde fue imperio. Denominación de origen de toda mafia y corruptela, patente de la mordida, marca España.
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MOTIVOS DE DECEPCIÓN
Como bien dice mi estimado Don Antonio, adalid de la humanidad mundial y globalizada, éstos sí que son motivos de decepción y no los de Gasol, Pepu, Carbajosa, etc.. Seguramente no deberíamos hablar de otras nimiedades mientras ocurra lo que se muestra en el video. Quizá deberíamos cerrar los blogs y no opinar de nada fuera de ésto. Quizá no deberíamos comprar coche, ni ir al cine, ni hipotecarnos, ni trabajar para satisfacer nuestro consumismo, ni votar a quien no va a dar soluciones al principal problema de la humanidad. Quizá no debiéramos hacer ni decir nada mientras haya alguien que esté peor. Quizá debiera haber un Big Bang que nos hiciera de nuevo, aunque creo que, transcurrido un tiempo, volvería la injusticia, la guerra, el hambre y las selecciones de baloncesto, hasta el deporte en Rivas, Don Antonio
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