
Hoy, un pintor negro, pintó con amor ángeles multicolores sobre el lienzo tupido de una explanada.
Pintó lunas nuevas sobre un país ahíto de oscuridad y ansioso por desterrar los grises.
Desgranó sus pinceles por un mundo que sabe suyo pero dió otras texturas, otro gesto en la pincelada, sin rodillo ni espátula, llegando a cada rincón, cada pared desconchada de un mundo enfermo.
Me gustó el boceto del nuevo pintor del imperio, yá veremos como evoluciona la obra.
Bien es cierto que no corren buenos tiempos para las cúpulas de las capillas ni de las organizaciones internacionales. Todo acaba desconchando.
Mas hoy, hoy al menos, me sé testigo de la historia. La historia en la que, queramos o no, desde el siglo XX al menos, influye más el despacho oval que todas las cámaras de representantes de Oriente y Occidente.
Siga pintando ángeles, Sr. Obama, hoy, sólo temporalmente, me siento americano. No me falle y no le falle al mundo.