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NO PIENSO COMO TÚ.

No pienso como tú, pienso como yo.
Carezco de ideología de grupo, pienso como individuo.
Podemos coincidir en muchas cosas pero no pretendas que comulgue con tus ruedas de molino.
Rechazo las mitologías, las leyendas urbanas y rurales, los dogmas y la fé. Los catecismos ideológicos con su épico articulado de preguntas tramposas para respuestas sumisas.
Soy lo que soy, lo que he vivido, lo que he aprendido leyendo, quizá tus mismos libros, pero leer no es engullir, es digerir y desechar los residuos.
Soy mi día a día, las noticias que me afectan y que afectan a otros, las opiniones que comparto y las que detesto, no por opiniones sino por sectarias.
Soy mi punto de vista, como tú eres el tuyo, pero a veces intento alejarme para abrir el campo de visión y ver los hechos, no las sensaciones.
Seguramente conozca yo más las imperfecciones de la sociedad por experiencia que tú por informado.
Detesto los sermones, los previsibles discursos, los estribillos, los eslóganes diseñados a cartabón por prestidigitadores del lenguaje.
Soy reacio a las banderas, a su vertiente separadora o beligerante contra los colores opuestos.
Las masas me aterran, como entes amorfos de pensamiento nulo y reacciones en tsunami.
La mentira interesada, la manipulación informativa, la descontextualización de todo y en cadena.
Odio la épica de la trinchera, de la bala nominada, de los lechos de cuneta.
Sé que podemos ser mejores, de hecho somos mejores que hace unos años, que podemos construir lo mejorable, siempre mejorable, pero no creo en las voladuras cuando existen los cimientos.
No, no pienso como tú, parcialmente puede, pienso como yo y así seguiré, sin buscar adhesiones ni aplauso aprobatorio.
Puede que me esté volviendo antisocial, aunque más bien yo diría que soy contrario al rebaño, a la manada, a la jauría.
No son tiempos de masas, son tiempos de redes, individuos conectados, no amontonados, compartiendo y discrepando, sin líderes mesiánicos de los que repetir sus monsergas. 

LA MOLINERA TRILLARÁ.

Foto: José Ramón Viejo Sáez
Ayer asistí, más por relación que por conciencia, a uno de esos actos populares, tradicionales o etnográficos, llámenlo ustedes como quieran, que se siguen manteniendo por estos andurriales. 
Se trataba de la Danza Prima en la plaza del Carmen de la Villa, en honor a la festividad del mismo nombre, siendo, al parecer, la originaria fiesta patronal de Mieres. 
Pues bien, allí se hallaban un grupo de concienciados vecinos, grupo reducido teniendo en cuenta el número de habitantes de la zona, dispuestos a bailar a corro alrededor de la farola central, a los sones de un antiguo romance que, parece ser, sólo sabe cantar entero mi amiga Marifé, que era la que llevaba la voz cantante y el resto repetía los estribillos. Me quedó únicamente eso de "la molinera trillará", que también se repite en la Danza del mismo tipo que se baila en torno a la hoguera de San Juan. 
Pero no voy a dejarles aquí ningún tratado sobre las tradiciones asturianas, ni mucho menos. Estoy yo listo para hacer tratados y mucho menos de tradiciones, y siendo asturianas fíjense. 
El caso es que a nuestros políticos se les suele llenar la boca con la identidad, la llingua, las tradiciones diferenciales (claro, suelen ser en las que más insisten), etc., etc., pero luego suelen incurrir en la incoherencia, en ésto también, y no habiendo foto oficial de por medio, no aparece ni el Tato. 
No sólo aprecié la presencia de un único representante político del consistorio, si hubo alguno más no lo reconocí, sino que además, la farola central, en torno a la cual giraba la mágica rueda de la danza milenaria, se encontraba en "modo ahorro". A ver, cómo les diría yo, apagada y ausente de su función primordial, dar luz a una plaza relativamente oscura. 
Ahí estuvieron los concienciados vecinos a corro, en penumbra, desgañitándose entre versos, abandonados de sus representantes a la hora de mantener la cultura popular. 
Así que esperemos que Marifé siga recordando el romance, que los vecinos sean los suficientes para al menos poder rodear la farola y que ésta, por alguna iluminación que le dé a algún responsable del municipio, pueda alumbrar los pasos de los danzantes. 
Mientras se den las precarias condiciones de este año, en el 2015 también "La molinera trillará", aunque sea a oscuras.