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ANIVERSARIO.- (Reedición)

Paquito, Paco, Paquito,
el que reposa en el Valle,
el de la voz de pito,
el de la mano alzada,
bajo palio dorado,
el hacedor de Pantanos,
el del catecismo de racionamiento
para la Grande y Libre.
Paco, Paquito, Paco,
el que tuvo al país,
cautivo y desarmado,
bajo los cascos de su caballo.
El que sigue en las Plazas,
en las calles,
en la memoria histórica y
el revisionismo complaciente.
Cuanto te añoran tus cachorros
de las gafas negras,
camisa azul,
guante de cuero y gomina rancia.
Cuanto te añoran los ahora liberales,
los que arengan en las ondas
a las ignorantes masas
de otrora estómagos agradecidos.
De tan atado y bien atado,
que está todo descosido.
No se cierra la herida Paco,
que sigue habiendo dos Españas.
Fue mucha sangre
para tan poco pan.
Mucho desfile para tan triste victoria.
Nos empachaste de bandera Paco,
de Patria, Dios e Imperio,
de Guardia Mora
de faraón de medio pelo.
De heredero de Zarzuela.
De Milans y de Tejero.
Que el tiempo selle tu lápida
para que no sigas hediendo.

MEMORIA PACENSE

El tema de la llamada "memoria histórica" es algo sobre lo que no me he pronunciado aún. Si bien creo justo, necesario, higiénico y sanitario para la salud colectiva el reconocimiento de los fusilados, represaliados, asesinados, torturados, etc., por simplemente pensar de forma distinta al otro, también pienso que no debe quedar ninguna injusticia ni salvajada, y hubo muchas, en el tintero.
Es cierto que la derecha y el clero, durante cuarenta años de dictadura fueron suficientemente reconocidos como víctimas, pero la izquierda no debe caer en revanchismos sectarios obviando los errores propios.
En el, para mí indispensable, blog "Matacucarachas" he encontrado este cartel que me toca en la médula sentimental pues Badajoz es la tierra de mis raíces y sufrió, como ningún otro sitio, la matanza más atroz y sanguinaria de la Cruzada franquista.
A pesar de la barbarie, los extremeños, grandes de espíritu como han demostrado históricamente en infinitud de hazañas, sobre todo en Ultramar, a pesar de convertirse tras la guerra en tierra de "Santos Inocentes" expoliada por amos, señoritos engominados y Duquesas, no mantiene el odio que podría haberles llevado a encapucharse y asesinar a todo aquél que consideraran extraño, como en otras latitudes más beneficiadas por el boom económico e industrial del franquismo a las cuales los extremeños tuvieron que emigrar y fueron tratados de maketos o charnegos. En Extremadura no hay extraños y sus murallas están siempre abiertas.

TELEFILO.- OBJETIVO BIRMANIA

Gandhi pudo hacerlo, quizá ellos también, pero ¿a qué precio?. ¿Habrá alguien, alguna comunidad internacional justiciera, algún organismo internacional que les ayude? Aquí tienen una iniciativa interesante y bienintencionada para intentar paliar esta masacre aunque permítanme que dude de su efectividad. No obstante firmé.