Paquito, Paco, Paquito,
el que reposa en el Valle,
el de la voz de pito,
el de la mano alzada,
bajo palio dorado,
el hacedor de Pantanos,
el del catecismo de racionamiento
para la Grande y Libre.
Paco, Paquito, Paco,
el que tuvo al país,
cautivo y desarmado,
bajo los cascos de su caballo.
El que sigue en las Plazas,
en las calles,
en la memoria histórica y
el revisionismo complaciente.
Cuanto te añoran tus cachorros
de las gafas negras,
camisa azul,
guante de cuero y gomina rancia.
Cuanto te añoran los ahora liberales,
los que arengan en las ondas
a las ignorantes masas
de otrora estómagos agradecidos.
De tan atado y bien atado,
que está todo descosido.
No se cierra la herida Paco,
que sigue habiendo dos Españas.
Fue mucha sangre
para tan poco pan.
Mucho desfile para tan triste victoria.
Nos empachaste de bandera Paco,
de Patria, Dios e Imperio,
de Guardia Mora
de faraón de medio pelo.
De heredero de Zarzuela.
De Milans y de Tejero.
Que el tiempo selle tu lápida
para que no sigas hediendo.
