Están aquí.


El fanatismo, el fundamentalismo, el integrismo, la religión, al fin y al cabo; suele cumplir, de una manera o de otra, sus amenazas.
Eso ha hecho en París esta mañana. Atentar contra la libertad de expresión y de pensamiento por lo que ellos consideran una ofensa.
Por desgracia debemos a acostumbrarnos a que cosas por el estilo ocurran cada cierto tiempo en nuestros países porque somos el enemigo. El tema es que debemos seguir siéndolo, cada vez más, pero no solo del Islam más radical, sino de todo fundamentalismo religioso de cualquier origen, cristiano, judío o musulmán.
El objetivo último debe ser desterrar las religiones de la vida pública y, por supuesto, emplear mano de hierro contra los que, amparándose en mitos y leyendas, vulneran los derechos fundamentales de los demás. Si el catolicismo no actúa igual ahora es porque no puede, dado que se mueve en sociedades más evolucionadas cuyos principios éticos y políticos están por encima de los dogmas de los templos y, usando la habilidad que siempre ha caracterizado a la Iglesia, hace lo posible por adaptarse al medio.
El Islám, por el contrario, se expande en sociedades con siglos de atraso con respecto a Occidente, y es indudable que es más arcaico el islám del ISIS que el que se practicaba en la Granada de los Omeya.
La libertad, la cultura, la razón, siempre molestarán a las religiones pues, como es lógico, son las que acaban negándolas.
Estamos en guerra y debemos defendernos, pero no sólo a base de tropas y seguridad, sino a base de ideas y aislamiento de la sinrazón y el atraso.
Defendamos nuestros derechos y nuestras libertades, tanto las nuestras como la de nuestros semejantes, se encuentren en el lugar del mundo que se encuentren, con uñas y dientes. Ni las medias lunas, ni las estrellas de David ni los crucifijos están por encima del ser humano. 

Epístola para antes de Navidad.

Desde la ignorancia de si a Vuesa Excelencia llegará esta misiva, ejerzo la osadía de enviárosla desde mi humilde condición y puesto de servidor de este Estado del que Vuesa Gracia es, a día de hoy, máximo regidor.
Mi condición humilde no sólo se debe a la humildad desde la que se debe cumplir el servicio que se da al pueblo; soberano y pagador de nuestras soldadas; sino que, tanto bajo vuestro mandato, como el de vuestros antecesores, se ha procurado, con lo que pudiera parecer verdadero ahínco y dedicación ferviente, aligerar los emolumentos que, en justicia, deberían haber correspondido, tanto al suscriptor de estos párrafos, como al resto de gentes cuya labor se desarrolla bajo la administración del Reino, en tareas diversas y quizá de mayor enjundia que la que uno ejerce, como pudieran citarse: La cura y cuidado de enfermos, la recaudación de impuestos, la sofocación de incendios y otros desastres, la formación cultural y ética de nuestras mocedades, etc., etc.
De mis menesteres, teniéndome ya en consideración de veterano, sólo citarle que mi principal función fue la protección del pueblo y la estructura estatal, dando seguridad y cobertura contra bellacos, asesinos, contrabandistas, rateros, burladores y otros surtidos malandrines, labor en la que a día de hoy persisto, hasta que; quién ostente la dignidad que ahora le ampara, decida tener a bien darme edad para el retiro.
Allá por el año 89 del anterior siglo, comencé mi andadura en tierras, no hostiles en sí, pero dónde representar al Estado costaba, en número y enjundia, la vida con relativa facilidad. Corren tiempos nuevos y parece olvidarse que la sangre regaba, más a menudo de lo nunca tolerable, las calles más grises ante miradas indolentes e impasibles. Hoy en día vemos, no sin afección, como abandonan los presidios aquellos desalmados que no dudaban en descerrajar su arma contra compañeros y amigos, de forma cobarde y vil.
No crea Vuesa Merced, leído lo anterior, que deseo hacer autobiografía y loa de mi persona, pues no es esa la causa de estas torpes letras.
De lo que sí quisiera daros traslado, sin haber en mi ánimo el mínimo afán de causaros disturbio, es de la profunda aflicción y vergüenza que invade mi mente; que no mi alma, que uno se sabe, por razón y descreimiento, carente de ella; asistiendo al cúmulo de entuertos y despropósitos que acontecen a cada poco en esta tierra que, por propia, siente uno en la encarnadura.
Difícil tarea debe ser dar gobierno a este país cainita y pendenciero. No cabe duda en mí a tal respecto, que algo estudié y leí sobre nuestras glorias y miserias como pueblo.
No obsta nuestra peculiar forma de ser para que merezcamos algo mejor de lo que se nos ofrece hasta la fecha y, quizá así, podamos volver a ser el gran país que, siempre a ramalazos, llegamos a ser en contadas ocasiones.
Sucede que, mientras a la gente honrada se la empobrece; volviendo el fantasma de la necesidad a nuestros techos, y mucho más a los que se despoja de los mismos; y todo ello justificado por un disloque en las economías de la usura que rigen este mundo infecto; se comienzan a destapar las cloacas y se desbordan las judicaturas de casos de latrocinio y mordida, de jugosos beneficios para los infractores, dando al menos la sensación de que era norma el saqueo del erario o, cuando menos, el despilfarro del mismo.
El nepotismo, las transacciones oscuras y abultadas, la evasión de dineros y la burla al fisco, etc., etc., sirvieron para engordar arcas particulares o de grupos políticos, burgueses y gremiales, a la vez que se exigía a los humildes la penitencia por los pecados ajenos.
Y este proceder, como bien sabréis, Excelencia, acaba por enrabietar a la plebe que, aun incurriendo en ignorancia y patanería en muchos casos, acaba por no ser tan tonta como desde la Corte se le cataloga y fomenta.
Cuando se asiste de continuo al bochornoso espectáculo de verse representado por una ingente cantidad de gente incursa en procedimiento judicial, acábase pasando de la desidia a la mala baba, aparte de los efectos que la falta de ejemplaridad puede provocar.
De nada le valdrá el intento de adormecimiento mediante lides deportivas u otros entretenimientos más embrutecedores cuando uno, tentándose la bolsa a cada poco, nota el raquitismo de la misma y las dificultades para estirarse hasta el próximo día de cobranza.
Ruego me permitáis ofreceros como un consejo, humilde desde la osadía, que piséis nuestras callejas, oigáis los mentideros y meditéis sobre lo oído. Quizá así, liberándoos de inercias y otras viciadas querencias, iluminéis vuestro sentido y procedáis como más en conveniencia venga a quién servís. Pues quizá sea esa nuestra única coincidencia, en a quién servimos y a quién nos debemos.
Podría invitaros a que marchéis en retirada y vos podríais contestarme que le legitiman los votos, mas un humilde servidor podría recordarle que sus cláusulas del contrato están casi todas por cumplir. Por todo ello y por prudencia, como procede en mi situación, no voy a incurrir en tal insolencia.
Sin más, esperando perdonéis mi atrevimiento, no voy a desearos un feliz transcurso de las celebraciones navideñas, pues ese deseo lo destino a quien de verdad lo merece y más dificultades tiene para alcanzarlo.
Atentamente,

Un humilde servidor y osado majadero.

INTERÉS INFORMATIVO.

Estamos ahora inmersos en el torbellino de informaciones en torno a la muerte de un señor, de cuyo nombre no quiero acordarme, el cuál se había desplazado, en unión a otros especímenes de similar calaña, de forma oculta y usando todos los medios para despistar a la policía, a un lugar en el que iba a celebrarse algo tan trascendental como un partido de fútbol, con la "sana" intención de intercambiar hostias, palos y navajazos con otro grupo igual de bestia.
Que si la policía sabía, que si debía de saber, que si se hizo poco, que estas cosas hay que preverlas, que si la abuela fuma, que si un amigo o familiar, el cual luce estilismo de chándal en un funeral, le pegó a un cámara de Telecinco, etc., etc.
Eso sí, minutos de silencio y todo.
Pasarán quince días y seguiremos viendo a directivos de clubes rasgándose las vestiduras, que si expulsan, que si no expulsan, que si castigan una temporada, que si les quitamos las banderolas pero los dejamos berrear, bueno, lo normal en las concentraciones de borregos.
Hace unos días, en una calle de Vigo, dos personas honradas, servidores públicos, se enfrentaron a un delincuente armado, el cual acabó con la vida de Vanesa, de cuyo nombre no quiero olvidarme, y casi se lleva por delante a Vicente, al cual deseo la más pronta recuperación. Dos días de titular, un poco de polémica por las impresentables medidas de autoprotección con las que cuentan nuestros policías en las calles, y poco más. Un minuto de silencio vulnerado por las mismas acémilas que están ahora en el centro del huracán de titulares.
Desde el debido respeto me veo obligado a decir que tengo más visto el desagradable careto del finado en aguas fluviales que la imagen de la compañera que murió sirviendo a los demás.
Quizá tenga que ser así. No seré yo quién enmiende la plana al cuarto poder. Quizá se limite a ser reflejo de la sociedad a la que pretende informar.
Éste post me lo inspiró un amigo en el Facebook, el cual lo hacía de una forma más contundente y gruesa, visceral, y quizá más sincera.
Éstos son los tiempos que corren y hasta para el reconocimiento y el interés informativo existen graduaciones. 

Concurso Fotográfico



La Agrupación Fotográfica Semeya y la Organización del Primer Encuentro Regional de Empresas Sostenibles organizan el primer concurso fotográfico "ERES Asturias, objetivo la sostenibilidad" cuyas bases se pueden descargar en el siguiente enlace.

España, Europa, Mundo civilizado, año 2014 de nuestra era.

Una tonadillera trágica, viuda de torero corneado, madre de un caradura descerebrado y vago como un koala, entra en prisión por blanquear dinero en compañía de un alcalde corrupto, ex camarero, heredero del más patán de los caciques, que aparte de hacerse dueño de la Costa del Sol, tuvo hasta un programa de televisión en donde exhibía sus indecentes carnes en remojo, rodeado de turgentes carnes en biquini.
Mientras tanto, la plebe fervorosa y sumisa, hace largas colas para venerar el añejo cadáver de la aristocracia más aristocrática de la historia de Occidente.
Para variar, se conocen nuevos datos sobre tramas de sotanas lascivas ejerciendo atrocidades sobre inocentes criaturas, entregadas por ignorantes padres a la protección de la Santa Madre Iglesia.
En otro orden de cosas, corrupción, comisiones, cursos de formación virtuales, querellas y consultas, independentismo, federalismo, casta, líder anticasta, campaña de la casta contra el líder anticasta, y la vida continúa en este país extraño, en tiempos raros, muy raros para mi gusto.

No nos pida perdón.

No, no nos pida perdón, Señor Presidente. El perdón es un concepto asociado al pecado y su absolución. Nadie le va a absolver.
Otros pidieron perdón antes que usted y tampoco les creyeron aunque sus deslices se fueran diluyendo con el tiempo.
Tiene usted una oportunidad de oro, sin necesidad de darse golpes de pecho en público y luego dejar todo como está, para quitarse esa carga de conciencia que tanto le abruma.
Simplemente haga lo que tiene que hacer.
Disuelva los parlamentos, todos los que pueda, los ayuntamientos y diputaciones y convoque elecciones a todas las instituciones para las que tenga competencia de hacerlo, el resto deberían tomar ejemplo.
Disuelva este estado podrido y dimita. Deje a otros intentar encarrilar su malogrado partido y a ver qué pasa.
No le tenga miedo a la democracia, perder elecciones es sano de vez en cuando y nadie se ha muerto de derrota electoral. Usted es un vivo ejemplo de ello.
Sea patriota y mire al pueblo, mire la cara que se le ha quedado después de la última "sorpresa", e intente hacer algo por él dejándole ejercer su soberanía.
Porque usted es responsable, porque dirige un país en que la mangancia y la mordida se están institucionalizando. Porque en su partido le brotan imputados por todos los rincones, muchos de ellos habiendo gozado de su confianza. Porque usted es responsable de ser, cuando menos, un incompetente.
Puede que el pueblo se equivoque, de hecho así ha ocurrido en demasiadas ocasiones, pero es la única opción que nos queda si no queremos que se comiencen a legitimar otras vías mucho más tajantes y peligrosas para todos.

Pandemia.

Este territorio sufre una pandemia. No, no me refiero al virus de origen africano, me refiero a algo, quizá menos letal pero también fatal y no a tan largo plazo.
Uno de los síntomas es la demostrada incompetencia. Entre recortes presupuestarios y desidia derivada, es más que evidente la incapacidad para gestionar una situación de crisis de una forma medianamente razonable.
Abundando en ello tenemos los inquietantes silencios o las salidas de tono de nuestros cargos públicos, algunos de ellos recreándose en el despropósito con arrogancia y verborrea chulesca, tirando balones fuera a taconazos cuando de asumir responsabilidades se trata.
Por otro lado tenemos la desvergüenza, el latrocinio sistemático, repito, sistemático, el expolio al que, ciertos personajes, de todos los ámbitos sociopolíticos, han sometido al erario público a la mínima oportunidad.
El desparpajo con el que se ha dilapidado la pasta que nos han sacado de los higadillos a los que no tenemos opción a evitarlo.
Desde cargos públicos, políticos, empresariales y sindicales se ha trincado en A y en B, en trinque directo o comisiones, para financiación irregular de organizaciones y miembros de las mismas.
Me atrevería a decir que, de no haberse extendido, tal y como parece, estas prácticas, seguro que estábamos en la primera división de la economía europea.
Y en este batiburrillo de mangancias y bellaquerías, seguimos apestando a incienso, a paletismo de banderas, a cainismo sectario y a laca de tupé poligonero.
Quizá procediera una verdadera plaga que dejara la Península hecha un solar para empezar de nuevo tras un sanitario apocalipsis.

ENHORABUENA


Parece ser que la alimaña ha caído.
Y ha caído gracias al trabajo, constante, sin horario, bajo presiones insoportables muchas veces, de unos hombres y mujeres que, estoy completamente convencido, no han tenido otra cosa en mente durante muchos días y noches en vela.
Hombres y mujeres que, en muchos casos, serán padres y madres. Que, aun sin serlo, sienten un nudo en las tripas cada vez que reciben la noticia de un hecho deleznable cometido contra los seres humanos más indefensos y a los que, con casi toda seguridad, les quedarán secuelas para toda la vida.
Gente que, al encender el televisor cada día, viendo las "sesudas" opiniones de tertulianos de pedigrí, expertos en todo, se les atragantaría el desayuno.
Gente con conciencia que, a pesar del éxito, siempre pensarán que ha sido demasiado tarde porque, siempre que hay víctima, es demasiado tarde.
El saco de mierda musculado, el depravado depredador baboso, cobarde y rastrero, ha visto caérsele encima, mientras dormía, un grupo de uniformes negros ansioso por engrilletar sus muñecas. Habrá pasado miedo, sin duda, pero no el suficiente, el que en realidad merece.
Luego, una mujer policía, seguro que entre una mezcla de satisfacción y nauseas, le ha informado de sus derechos, los sagrados derechos que él vulneró en las niñas ultrajadas. 
Enhorabuena y descansad, que bien merecido os lo tenéis. Gracias, compañeros. 

NO PIENSO COMO TÚ.

No pienso como tú, pienso como yo.
Carezco de ideología de grupo, pienso como individuo.
Podemos coincidir en muchas cosas pero no pretendas que comulgue con tus ruedas de molino.
Rechazo las mitologías, las leyendas urbanas y rurales, los dogmas y la fé. Los catecismos ideológicos con su épico articulado de preguntas tramposas para respuestas sumisas.
Soy lo que soy, lo que he vivido, lo que he aprendido leyendo, quizá tus mismos libros, pero leer no es engullir, es digerir y desechar los residuos.
Soy mi día a día, las noticias que me afectan y que afectan a otros, las opiniones que comparto y las que detesto, no por opiniones sino por sectarias.
Soy mi punto de vista, como tú eres el tuyo, pero a veces intento alejarme para abrir el campo de visión y ver los hechos, no las sensaciones.
Seguramente conozca yo más las imperfecciones de la sociedad por experiencia que tú por informado.
Detesto los sermones, los previsibles discursos, los estribillos, los eslóganes diseñados a cartabón por prestidigitadores del lenguaje.
Soy reacio a las banderas, a su vertiente separadora o beligerante contra los colores opuestos.
Las masas me aterran, como entes amorfos de pensamiento nulo y reacciones en tsunami.
La mentira interesada, la manipulación informativa, la descontextualización de todo y en cadena.
Odio la épica de la trinchera, de la bala nominada, de los lechos de cuneta.
Sé que podemos ser mejores, de hecho somos mejores que hace unos años, que podemos construir lo mejorable, siempre mejorable, pero no creo en las voladuras cuando existen los cimientos.
No, no pienso como tú, parcialmente puede, pienso como yo y así seguiré, sin buscar adhesiones ni aplauso aprobatorio.
Puede que me esté volviendo antisocial, aunque más bien yo diría que soy contrario al rebaño, a la manada, a la jauría.
No son tiempos de masas, son tiempos de redes, individuos conectados, no amontonados, compartiendo y discrepando, sin líderes mesiánicos de los que repetir sus monsergas. 

CARTA ABIERTA A DON RICARDO ROYO-VILLANOVA.

Hoy tuve que hacerlo, me resistí durante mucho tiempo, en las últimas y convulsas fechas aun más, pero hoy se sobrepasó mi capacidad de aguante.
Desde el año 2006 llevo en el mundillo éste de los blogs, antes de que aparecieran las redes sociales tal y como las conocemos hoy, y se fue creando; de una manera mucho más lenta y selectiva que lo que ocurre, por ejemplo, con Facebook a día de hoy; una red en la que conocí, de forma internáutica, a los blogueros a los que enlazo en esta página.
Entre ellos estaba y sigue estando Don Ricardo Royo-Villanova, autor del referencial blog A sueldo de Moscú, muy seguido por la izquierda, y un interesante nido de trolls de toda calaña, para lo bueno y para lo malo.
Su ingenio, su sarcasmo, su forma de tratar la actualidad, desde su ideología pero desde la ironía, le convirtieron en un famoso articulista, siendo ahora lo que se dice "favstar" en twitter y facebook.
En las últimas épocas, con los efectos de la crisis, el gobierno del PP y sus políticas antisociales, la respuesta ciudadana en las calles y las convulsiones y actos violentos que en las mismas se han vivido, han hecho que en más de una ocasión nos enfrentáramos dialécticamente, más por sus exacerbadas salidas de tono que por las mías, pero nunca llegó la sangre al río y si bien la tensión tuvo momentos álgidos, todo pudo suavizarse y reconducirse.
Como bien saben, el que suscribe tiene una profesión. Profesión controvertida dónde las haya, sobre todo en momentos de convulsión social. Uno acepta las legítimas críticas y hasta incluso las ilegítimas pues desde depende qué punto de vista y las manipulaciones informativas de las que todos somos objeto, se entiende que mucha gente no entienda la labor policial en temas tan controvertidos como el orden público.
Pero hoy sólo ha hecho falta una pequeña frase, mejor dicho, dos palabras unidas, para que me decidiera a eliminar de mi lista de amigos de Facebook al insigne "moscovita".
El término en cuestión es "bombas lapa", en el post de facebook que les enlazo, citando una frase de un tema de un grupo "musical" de tendencia claramente radical.
Y es que las "bombas lapa" significan mucho para mí, querido Don Ricardo, como para aceptarle pulpo como animal de compañía.
Las tuve muy cerca, demasiado, tanto que quince días después de que un servidor montara en un vehículo, éste fuera volado en pedazos con su conductor dentro, mi amigo Modesto Rico, al cual unos hijos de puta, uno de ellos vecino y conocido de la familia, decidieron quitar la vida por el delito de ser policía en una tierra donde el fascismo más brutal se adueñó de las calles. Fascismo muy tolerado o ignorado por gran parte de la izquierda española y vasca. Incluso usted, Don Ricardo, era uno de los mejores abogados virtuales de formaciones como EH, Bildu, el periódico EGIN, etc., apelando a su gran sentido de la "libertad" y la "democracia", cuando la ley y la justicia comenzaron a actuar contra ellos, como parte del aparato de una banda criminal.
Varias de esas "bombas lapa" se llevaron a compañeros, amigos y a familiares e hijos de éstos, mientras la progresía más avanzada miraba para otro lado.
También se llevaron por delante a representantes políticos, en esa estrategia de limpieza ideológica que denominaron "socialización del terror", dando el paso que motivó que la sociedad reaccionara, puesto que antes se oía demasiado frecuentemente aquello de "va en el sueldo" o "algo habrá hecho".
Y bien sé, porque aun razono, que está muy lejos de sus deseos que vuelvan a volar a alguien con "bombas lapa", pero sus exabruptos provocadores me han llevado hasta el hartazgo. La mejor forma que tienen ustedes de luchar contra la derecha es ganando elecciones, convenciendo a la gente de su valía y su superioridad moral, en vez de intentar en la calle ganar lo que nunca consiguen en las urnas. No me extraña que el experimento "Podemos" les esté comiendo las sopas.
Fue bonito mientras duró pero uno tiene una edad en la que ciertas bromas de parvulario no acaban de digerirse.
SALUD Y REPÚBLICA, Don Ricardo, pero las "bombas lapa" sabe usted por dónde puede metérselas.