DESAPERCIBIRME.

A veces sobrevuela mi cabeza la idea de abstenerme, de preservarme, de “para qué pronunciarte”. La idea de ser neutro, átono, compartir creaciones, literarias o fotográficas y dejarme de dar la nota. Y es que me planteo si merece la pena permitirse el lujo de exponer ideas, en este medio o en otro, pero sobre todo en éste en el que tanto abunda el cenutrio como el amo de las esencias. 
En estos tiempos opinar no es libre. O bien algún individuo o colectivo se ofende y responde con agresividad desproporcionada o bien eres protagonista de algún pasquín que casi te señala con el dedo, de manera sutil pero clara, proclamándote, de forma condescendiente, como desorientado y falto de razones.
Otra cosa es que, tal y como está el Código Penal y la susceptibilidad ciudadana, acabe uno con una citación en calidad de investigado por uno de esos delitos de tan amplia interpretación. 
Canso. 
Si comento de forma crítica en otro muro soy yo el que ha perdido el sentido del humor. 
Algo está pasando, no sé si nos fumigan o seré yo el único fumigado, el que lleva el paso cambiado. 
A veces me sobrevuela la idea de callar, la idea de no ser yo, casi no ser, despercibirme y vivir. 

A veces me lo planteo y a veces se me pasa, o quizá no. 

PASIONES Y RAZONES.

En tanto hay quien hace pose de pasión mártir tras haber embaucado a todo un pueblo, en el otro extremo del Universo hispánico tenemos a un Moisés cuyas tablas de la ley están demasiado emborronadas y se confunde lo mangado con lo presupuestado y algo huele a podrido y no precisamente en Dinamarca. 
Mañana, mientras tanto, se estrenarán prendas y se exhibirán palmas y ramas de olivo y laurel en rituales absurdos que nadie de los asistentes saben muy bien a qué responden, pues parece ser conmemoración de la entrada de un presunto Mesías en Jerusalén, imagen judáica, que por los propios judíos fue repudiado y ejecutado por los romanos, a los cuales se la sudaba muy mucho, instigados por los compañeros de etnia del crucificado. 
Pues resulta que entre los enemigos de este conflicto ibérico hay comunión en la creencia en este timo. Si no creencia sí en la convicción en utilizar la fe como las banderas para jalear jaurías. 
Luego están los notables, los que todo lo saben y tienen la ética y la razón en cualquier disquisición que hacen, relativizando hechos por mor de la posverdad progresista. 

La derecha hispánica da mucho asquito, la catalana no lo da menos, pero la izquierda da mucha pena y debería esforzarse en construir patria sin aspavientos ni complejos. 

...MAL ACABA.

Mira tú que este país; gobernado por quien lo está, gracias a los votos y a la incompetencia de la oposición; da pena y dolor y ganas de exiliarse dado el nivel de corrupción y el recorte en la libertad de expresión a la que asistimos últimamente. 
Dicho esto, hubo una banda organizada de cargos públicos que utilizaron los mismos y los recursos a su alcance para delinquir gravemente y llevar a una sociedad a la quiebra. 
No me alegra que nadie vaya a la cárcel pero me parece una falacia el partir de la base de justificar lo que hicieron por la incompetencia del otro.
Lo que se hizo, con una división casi mitad con mitad entre independentismo y unionismo, estaba abocado al fracaso gobernara  el Estado quien lo gobernara. 
Hicieron su hoja de ruta y pensaron que les iba a salir gratis, pero cuando vieron las rejas comenzaron a flaquear y unos se fugaron y otros se intentaron retractar. 
Mientras tanto, una parte esencial de este país se encuentra en un bucle del que malamente va a salir. 
La ruptura emocional está consumada pero hay mucho de propaganda ñoña en todo este asunto. 

Recobrar la cordura no creo que sea posible. 

EXPEDICIONES.

Cierto día, hace mucho tiempo, un grupo de descerebraos adolescentes nos colamos en un tren con la intención de ir desde Badajoz a Casar de Cáceres, donde daba un concierto Luis Eduardo Aute. (Creo que llegados a este punto ustedes habrán discriminado las prioridades de cada cuál).
El caso es que varios miembros de la expedición fueron causando baja a causa de distintos revisores en distintos pueblos de la Extremadura.
Al final quedamos dos que nunca llegamos al concierto y que tuvimos que dormir, heterosexualidades aparte, acurrucados el uno contra el otro, en un portal de un cine de Cáceres.
Al día siguiente emprendimos marcha en dirección Badajoz, perdiendo cada uno unos diez kilos, fácilmente, con la tez bronceada, el frío en los huesos y, gracias al autostop y al padre de mi amigo, conseguimos llegar a casa y no se nos ocurrió reclamar servicios públicos que nos asistieran ni nos sentimos orgullosos de la “hazaña”, a pesar de que nosotros íbamos buscando La Belleza.

https://youtu.be/bNEmefbcneM

NAVIDAD Y TAL.

Como que nos cuentan de que había un Dios que fue muy cruel con los judíos, que eran el único pueblo elegido, no os hagáis líos, aunque al final los llevó mediante una especie de Presidente de asociación de vecinos a una tierra prometida porque se le puso en la bisectriz a Jehová.
El tal Jehová arrasó pueblos enteros, asesinó en masa primogénitos y mandó ciclogénesis explosivas de las que hacen historia y de la que sólo se salvó la familia de un tal Noé que construyó un barco zoológico. Para regenerar la especie hubo que practicar el incesto y la endogamia, pero no vamos a entrar en detalles.
Pues entre masacre y masacre tuvo un ataque de buen rollismo y decidió consumar su obra maestra. Eligió una casada virgen, sí, casada y virgen, y le mandó un ángel muy postinero para anunciarle la inocentada de la que iba a ser objeto. A través del Espíritu Santo, que era Dios pero era otro y tenía forma de paloma, iba a engendrar un hijo, pero con una avanzada ingeniería reproductiva, la virginidad no sé vería afectada, lo cual en aquella época se valoraba mucho. Bueno, el caso es que el hijo sería hijo de María y de Dios Padre, aunque el hijo sería también Dios, como el mismo Espíritu Santo, y es que Dios era uno y trino, como los Tricicle.
Con el muerto cargaría el marido de María, un carpintero algo despistado que tenía cierta columbofobia.
El caso es que el capricho de tener un hijo era para destinarlo luego a ser crucificado por los romanos, que eran muy civilizados hasta que les tocaban las pelotas, y el tal Jesús, que así se llamaba el zagal, que también se llamaba Manolito, era bastante tocapelotas.
El caso es que el niño Dios nació en una caballeriza o cuadra a donde se fue a posar un cometa y fue visitado por tres reyes de Oriente que estaban bastante ociosos y, en vez de dedicarse a reinar, estaban todo el día de excursión persiguiendo estrellas y regalando cosas muy raras.
Pues esta historia y su sangriento desenlace calaron de tal modo entre el populacho del Imperio que los romanos, que no eran tontos, encontraron en ella una forma ideal de mantener entretenido al vulgo.
Y así estamos y seguimos y por tales avatares celebramos no sé qué en estas fechas y nos dedicamos a la gula y al derroche.