PLANETA DE LOS SIMIOS

El espíritu de la jauría recorre las avenidas 
y las nubes de datos, 
que crean borrasca 
de falacia y odio envejecido 
en barrica de árboles arcanos. 

El primate con bandera 
baila la danza que le marcan 
los que le esconden el pienso
y resuena la fanfarria enmohecida 
y el toque de a degüello 
hace mella en cabezas vanas. 

Dispositivos inteligentes 
multiplican los eructos 
y el hervor de la sangre 
que te lleva a la quijada 
con la marca del hermano. 

Mientras tanto la razón enmudece, 
parapetada y atónita, 
sin ver buena salida 
al planeta de los simios. 


CUALQUIER COLMENA POSIBLE.

El mal asiento que mi ser destila
se refleja en la impaciencia 
que eructo a cada poco, 
con urgencia de ángel desterrado. 

Tuvo motivos mi escena 
para recoger los muebles 
bajo un telón de entreacto. 

Intento regar mi huerto 
con aguas enriquecidas 
de razón pura, 
pero la crítica acaba venciendo 
en la debacle. 

Mientras tanto asisto 
a los absurdos masivos, 
al espíritu de avispero 
que acaba devorando 
cualquier colmena posible. 

DE LO FALSO, LO ENGORDADO Y LO CORRECTO.

Que la administración de este estado ha sido preponderantemente inmoral no es de ahora. Viene desde antes de la construcción del mismo. 
Las jerarquías se han retroalimentado. Las aristocráticas, oligárquicas, eclesiásticas, militares y, como no, universitarias. Era la forma de mantener el statu quo y no ha cambiado nada. 
Haciendo un resumen todo ha funcionado igual hasta ahora. Se está demostrando que dirigentes políticos de distinto signo han conseguido, mediante pago o por categoría, títulos que al resto de los mortales nos salen por un huevo. 
Así están de bien preparados para gobernar nuestras personas y bienes.
El problema es que si abrimos el abanico de la mierda puede que muchos de los “periodistas” de investigación que han dado luz sobre la corrupción universitaria pudieran haber tenido algún tipo de enchufe. Vaya, que es que el que no tiene padrino no se bautiza, tal y como reza un castizo refrán. Si además nos ponemos a investigar a los tertulianos de pago y plantilla, que son los que crean opinión, mejor ni hablar. 
Un hijo de puta corrupto y trapichero graba a la querida del emérito monarca que, según dicen, nos trajo la democracia a cambio de forrarse y tener impunidad absoluta. 
Ese mismo Torrente graba a más gente y le damos validez según convenga. 
Y es que una fiscal dijo “maricón” y parece que no era tan feminista como es preceptivo para el gobierno élfico. 
A ver cómo llegó el Comisario a tal cargo y a ver cómo el Juez aprobó la oposición y el registrador de la propiedad y el notario del pueblo. 
A ver si todo es falso, a ver si no existimos y sólo somos un mal sueño o el timo de la estampita.

MIRAD VUESA MAJESTAD.

No, Felipe, guapetón, no os lo compro. 
Segúramente sea verdad que seáis impoluto ética y moralmente hablando y es probable que seáis el Jefe de Estado más preparado que hemos tenido en los últimos siglos. 
Seguramente sea cierto pero, como dicen por aquí, “lo que se hereda no se compra” y a Vuesa Majestad le ha caído una herencia cojonuda. 
Una herencia cojonuda en lo crematístico por lo que canta su madrastra extraoficial, pero totalmente envenenada en lo ético, lo moral y el debido prestigio exigible a la máxima institución del Estado. 
El problema es que es todo herencia y a Vuesa Merced no lo ha votado el pueblo, ese que le besuquea por las localidades españolas. 
Y, al ser herencia, se hereda tanto lo bueno como lo malo y lo malo pesa suficiente como para que dé un paso atrás. 
Dé un paso atrás y recomiende al gobierno y al parlamento una reforma constitucional y una consulta sobre el modelo de Estado que, de ganar su permanencia, contaría con una legitimidad que ahora no tiene. 
Toda la legitimidad que puede tener algo tan antidemocrático como una Monarquía pero que, de consultarse al pueblo, hasta yo acataría.

TOROS Y MANADAS

Vuelvo a explicarme. Me crié en tierra taurina, de ganaderos caciques y toreros muertos de hambre que luego alimentaban la rueda convirtiéndose en caciques también. Mamé la crueldad, el supuesto arte de la masacre y otros tópicos del entorno. Además leí a Hemingway y otros sesudos apologetas de la tauromaquia, los cuales valoraban más el vino que la intelectualización de lo obvio. No obstante hablamos del siglo pasado. 

El caso es que estamos en el siglo XXI. 

Matar animales por placer o recreo no tiene sentido en una sociedad en la que tenemos hasta restaurantes para caniches. 

Un toro bravo no es más bravo que cualquier bóvido al que acorralemos. 

Que persistan fiestas en las que, aparte de torturar animales por sistema, quepa la posibilidad de que algún o algunos seres humanos pierdan la vida, es propio de civilizaciones primitivas. 

Dentro de ese caldo de cultivo, donde se alimenta lo primario, lo masculino, la vida, la muerte y las pasiones más bajas, luego nos mesamos los cabellos cuando aparecen manadas y otros energúmenos en piara. 

Esta España nuestra.

En España contamos con un mal endémico, el pueblo lacayo, el que asume su rol lamiendo las botas de la oligarquía de siempre, a cambio de cierta supuesta seguridad.
El pueblo costalero, el que comulga ruedas de molino, guardés del cortijo, encantado de recoger las perdices al señorito.
El pueblo miedoso a cualquier cambio que pueda suponer que le quiten el “chusco”.
Es hora de que se reafirme el pueblo orgulloso, que se rebela contra la injusticia real y defiende la patria de lo común.
Creo en esta España, no en la que sólo ve españoles ni en la que somete a las personas a meros sujetos de nacionalidad, envolviendo a los ciudadanos en banderas mientras les roba a saco.
Creo en la España creativa, profesional, osada y valiente pero sin atavismos ni supersticiones.
La España ilustrada, sin hábito ni confesionario, la de Cervantes, Quevedo, Valle Inclán, Rosalía, Unamuno, Ortega y todos los que vinieron detrás.
La otra España que mostráis muchos me da grima y mucho asco. Así que es lo que hay. Así pienso y así os lo he contado.

BORRÓN Y CUENTA NUEVA .

A ver Mariano, hay que saber irse y tú puedes, que cuando quieres eres hasta elegante. 
Al resto del PP le recomendaría tranquilidad y asumir que se puede perder el poder de esta forma, tan democrática como cualquier otra, y no pasa nada. 
Refunden el partido y seguro que alguna vez recuperan el poder si los ciudadanos así lo deciden o si convencen a la mayoría de la Cámara, como ha sido el caso de hoy. 
No den ustedes esa imagen de derecha enrabietada y casposa que tantos disgustos ha traído y no empiecen a hacer oposición erigiéndose en los defensores de las esencias, atacando al adversario con falacias y mensajes de miedo. Ese estilo lo está tomando ahora el “transversal” Rivera, el cuál, de ganar las próximas elecciones, les hará a ustedes buenos. 
A Pedro Sánchez le ha caído un buen marrón pues, si bien a nivel económico la herencia no es desastrosa, a nivel político sí lo es, por méritos de Mariano pero también por la acción irresponsable y kamikaze de los dirigentes catalanes. 
Con razón insistía en pedir la dimisión de Mariano, cuántos disgustos se hubiera evitado. No obstante hay que interpretar lo sucedido en estos días con esperanza. La mayoría de una Cámara, heterogénea donde las haya, ha echado a un gobierno cuyo partido ha sido condenado por corrupción. 

Vienen nuevos y convulsos tiempos pero sin duda interesantes. No hay que tener miedo a los cambios. 

PERIODISMO CIUDADANO.

Sabéis que soy guay. Salgo por las noches por Fomento con mi móvil y espero a que se líe. Y se lía, se lía siempre. La farlopa, el cristal, el alcohol y la violencia intrínseca al machirulismo drogadicto acaba en bronca fijo. Hay epidemia de gilipollez y alguien acaba metiendo la pata y alguien acaba llamando a los maderos. Maderos que están hasta las túrpimas de no parar de atender llamadas de broncas en bares de cocainómanos y, quizá, no dar abasto para atender otros problemas que también hay como son robos y violencia de género de la de verdad. 
Pero claro, hay que atender la demanda del puto ocio nocturno que se ha convertido en endémico. Gente colocada, drogada, violenta y, por supuesto, crecida ante la presencia policial a la cual sabe como provocar. Porque cuando las pastillas, el cristal o la coca han hecho su cometido nos la suda todo y no hay nada más divertido que vacilar con los maderos. Y si podemos grabarlo si entran al trapo y nos dan un par de porrazos pues somos “Trending Topic”. Somos la puta polla y una noche grabamos una violación en grupo y otra a un madero que ha perdido la paciencia y ha soltado un par de porrazos en las piernas a un mongol que lo ha buscado hasta la saciedad. 
Pero tengo mi pedazo de vídeo y la prensa me lo va a pagar, si no me lo roba, claro, que ahora la prensa funciona así. A mí que me lo paguen que es un gran documento. Un policía hasta las narices de aguantar gilipollas que pierde los papeles porque, como todo el mundo sabe, los policías están para eso y para más, para que los insulte Evaristo y les machaque el mismo que les llamó. 

No obstante, habrá suspensión de empleo y sueldo, como no podría ser de otra forma, pero igual comienza a retardarse el tiempo de reacción ante las urgencias y se empieza a no llegar a tiempo a ciertas situaciones por miedo a lo que te puedas encontrar y las consecuencias que tenga la resolución. Igual los coches patrulla van a tener que ir a 50 siempre respetando los semáforos por mor de la corrección y, lo que pase, será atribuible a quien lo cometa.

SON.

No son caso aislado, no son manada, son legión y viven entre nosotros.
Son hijos del vecino, familiares, sobrinos, chicos simpáticos de hoy en día. La juventud, ya sabes.
Los vemos cada día con sus tupés homologados de “barber shop”, a bordo de un SEAT León.
Son los del acelerón en el semáforo, la farlopa de los baños, los del fondo en el estadio, los del pitbull en el parque, los que apalean, los que abusan, los que violan, los que se creen en el derecho pues tuvieron vida regalada. Todo a mano, sin negativa posible. Son manada, depredadores que nos convierten en jauría. 

DESAPERCIBIRME.

A veces sobrevuela mi cabeza la idea de abstenerme, de preservarme, de “para qué pronunciarte”. La idea de ser neutro, átono, compartir creaciones, literarias o fotográficas y dejarme de dar la nota. Y es que me planteo si merece la pena permitirse el lujo de exponer ideas, en este medio o en otro, pero sobre todo en éste en el que tanto abunda el cenutrio como el amo de las esencias. 
En estos tiempos opinar no es libre. O bien algún individuo o colectivo se ofende y responde con agresividad desproporcionada o bien eres protagonista de algún pasquín que casi te señala con el dedo, de manera sutil pero clara, proclamándote, de forma condescendiente, como desorientado y falto de razones.
Otra cosa es que, tal y como está el Código Penal y la susceptibilidad ciudadana, acabe uno con una citación en calidad de investigado por uno de esos delitos de tan amplia interpretación. 
Canso. 
Si comento de forma crítica en otro muro soy yo el que ha perdido el sentido del humor. 
Algo está pasando, no sé si nos fumigan o seré yo el único fumigado, el que lleva el paso cambiado. 
A veces me sobrevuela la idea de callar, la idea de no ser yo, casi no ser, despercibirme y vivir. 

A veces me lo planteo y a veces se me pasa, o quizá no.