INTERÉS INFORMATIVO.

Estamos ahora inmersos en el torbellino de informaciones en torno a la muerte de un señor, de cuyo nombre no quiero acordarme, el cuál se había desplazado, en unión a otros especímenes de similar calaña, de forma oculta y usando todos los medios para despistar a la policía, a un lugar en el que iba a celebrarse algo tan trascendental como un partido de fútbol, con la "sana" intención de intercambiar hostias, palos y navajazos con otro grupo igual de bestia.
Que si la policía sabía, que si debía de saber, que si se hizo poco, que estas cosas hay que preverlas, que si la abuela fuma, que si un amigo o familiar, el cual luce estilismo de chándal en un funeral, le pegó a un cámara de Telecinco, etc., etc.
Eso sí, minutos de silencio y todo.
Pasarán quince días y seguiremos viendo a directivos de clubes rasgándose las vestiduras, que si expulsan, que si no expulsan, que si castigan una temporada, que si les quitamos las banderolas pero los dejamos berrear, bueno, lo normal en las concentraciones de borregos.
Hace unos días, en una calle de Vigo, dos personas honradas, servidores públicos, se enfrentaron a un delincuente armado, el cual acabó con la vida de Vanesa, de cuyo nombre no quiero olvidarme, y casi se lleva por delante a Vicente, al cual deseo la más pronta recuperación. Dos días de titular, un poco de polémica por las impresentables medidas de autoprotección con las que cuentan nuestros policías en las calles, y poco más. Un minuto de silencio vulnerado por las mismas acémilas que están ahora en el centro del huracán de titulares.
Desde el debido respeto me veo obligado a decir que tengo más visto el desagradable careto del finado en aguas fluviales que la imagen de la compañera que murió sirviendo a los demás.
Quizá tenga que ser así. No seré yo quién enmiende la plana al cuarto poder. Quizá se limite a ser reflejo de la sociedad a la que pretende informar.
Éste post me lo inspiró un amigo en el Facebook, el cual lo hacía de una forma más contundente y gruesa, visceral, y quizá más sincera.
Éstos son los tiempos que corren y hasta para el reconocimiento y el interés informativo existen graduaciones. 

1 comentario :

Maria Jose Diaz Garcia dijo...

Se da prioridad a lo esperpéntico, a lo vulgar,al delincuente se le sube a un pedestal y a la víctima se la acaba incluso culpando,vivimos en un mundo surrealista donde frikis de equis cadena ganan más dinero en una semana por no hacer nada que cualquier trabajador en doce meses,donde la juventud altamente preparada sale del país porque aquí no hay nada que rascar y donde los informativos se han vuelto sensacionalistas y cualquier cosa es noticia, cosas dignas de vídeos de primera y no de un telediario,en fin,y a la gente parece que le hace gracia encima, nos atiborran con cosas banales y entretenimientos absurdos y nos incitan al consumismo y esto empieza a parecerse a "Un mundo feliz" de Huxley aunque bajo esa capa superficial está su propósito que es "1984" de Orwell.Un saludo.