Un poco harto.

Yo debo ser muy tonto, a estas alturas de la película, o no me entero. Si una empresa no trata bien a sus trabajadores, por supuesto que hay que movilizarse para defender los derechos de los mismos. A mí, particularmente, Coca Cola me parece una empresa envenenadora de la salud de adultos y menores, y estoy convencido de que lo ideal sería promover el no consumo de ese tipo de bebidas. Bien, todo queda muy progresista hasta que un grupo de trabajadores, por la falta de demanda, están abocados a perder el empleo. Entónces, los mismos que se soliviantan por las maldades de la empresa, defienden la viabilidad de la misma para salvar los puestos de trabajo.
Ocurre igual con muchos líderes izquuierdistas y, por supuesto, pacifistas, que, a la vez que gritaban "No a la guerra", luego, sin despeinarse, se manifiestan por que se mantenga la actividad de una fábrica de armas por mor del mantenimiento de los puestos de trabajo.
Y qué decir de esta Asturias nuestra y su carbón.
No es la energía más recomendable, ni por asomo, para cualquier ecologista que se precie, pero cuando se han dilapidado los fondos para sustituirla, tanto a la energía como a las salidas laborales, tenemos, que defender la mina como algo imprescindible. Eso sí, que no ponga nadie una subestación eléctrica o una antena de telefonía móvil en nuestras cercanías que, según algunos dicen, moriremos todos de cáncer. Ahí estará un líder de la izquierda para defender a los vecinos que, luego, se lamentan de no tener cobertura.