EX

Según el diccionario panhispánico de dudas,  de la Real Academia Española,  el prefijo "ex" significa lo siguiente.-

 

ex. 1. Prefijo autónomo de valor adjetivo, procedente de una preposición latina, que se antepone a sustantivos o adjetivos con referente de persona para significar que dicha persona ha dejado de ser lo que el sustantivo o el adjetivo denotan. Se escribe separado de la palabra a la que se refiere, a diferencia del resto de los prefijos, y sin guion intermedio: «Mi hijo no se fue solo, sino con su padre y mi ex suegra» (Díaz Piel [Cuba 1996]); «El ex alto cargo de Obras Públicas aseguró que con su misiva solo pretendía agilizar procedimientos administrativos» (Mundo [Esp.] 5.10.96). No se recomienda su empleo antepuesto a sustantivos o adjetivos referidos a cosas: «Presidenta del comité de mujeres de esta república ex soviética de Asia Central» (Mundo [Esp.] 23.8.95); «Las mayores incertidumbres las plantea la ex URSS» (Puyol Migraciones [Esp. 1993]). En ese caso es preferible el uso de adjetivos como antiguo, anterior, o de adverbios como anteriormente: esta antigua república soviética, esta república anteriormente soviética, la antigua URSS. Se escribe siempre con minúscula, aun cuando acompañe a sustantivos escritos con inicial mayúscula. No debe confundirse con el prefijo inseparable ex- ('fuera'; →  ex-).

2. También funciona como sustantivo denotando la persona que ha dejado de ser cónyuge o pareja sentimental de otra: «Mi ex y yo éramos dos enemigos sin ganas de pelear» (Rovinski Herencia [C. Rica 1993]). Es invariable en plural: Todos mis ex se parecen.

 

Lo que no dice la RAE, que tampoco tendría por qué decirlo, es que el término tiene connotaciones diversas, dependiendo del sustantivo al que acompañe, así como del contexto.

Hay ex presidentes y lo que califica a cada uno no es el prefijo ni el sustantivo sino el nombre propio al que nos referimos dependiendo del personaje y de nuestras querencias.

Hay ex dictadores, ex terroristas, etc., y, en estos casos sí, el sustantivo supera al prefijo y hay cosas que, aunque uno haya dejado de serlas,  no liberan al portador del lastre de las obras dejadas.

Concretando un poco más, me voy a referir al término "ex marido" o "ex mujer". No existen o no se usan los términos "ex mal marido" o "ex buen marido", existe "ex marido" y punto, y todo depende de las cualidades propias o adscritas para atribuir al personaje más adjetivos.

Nunca se sabe si es mejor "suegro" o "suegra" que "ex suegro" o "ex suegra", eso depende de los tópicos típicos y de las experiencias propias o ajenas.

El caso es que había una vez un "ex", en el término de relaciones civiles me refiero, que pretendía vivir su vida sin mayores traumas.

Este incauto pretendía seguir conociendo a la gente que conocía, relacionarse con la gente que se relacionaba, etc., independientemente si las relaciones de parentesco políticas habían pasado de efectivas a usar el repetido prefijo, y todo por razones domésticas que no tendrían por qué transcender al resto del grupúsculo social, que cada cual tiene en casa sus prendas por lavar.

Pero no, las relaciones humanas, sociales, tribales o de manada, son así, y no suele prevalecer la normalidad pues cuando uno pasa de efectivo, titulado, a "ex", se transmuta en otro especimen, fuera del clan y totalmente prescindible.

Mas este incauto pensaba que, conociendo a la gente que conoció, debiendo los favores que debía, haciendo por ellos lo que también, en su justa medida, hizo, pues, independientemente del susodicho prefijo, era la misma persona.

No obstante,  nuestro personaje, aun siendo lelo, bien se abstuvo de asistir a eventos festivos de su ex familia política, por si acaso podía incomodar a alguien y aguar la fiesta, lo cual no estaba ni por asomo en su intención. También se abstuvo, muy a su pesar, de cruzarse con personas que, una vez obtenida la calidad de "ex", no querían verlo delante tal y como proclamaban.

Pero sí fue que asistió, sinceramente afectado, a funerales y dio pésames relativamente bien recibidos y agradecidos, mas, quizá apercibiéndose de la situación, no sabía si tomarse los agradecimientos o saludos, más como cumplimentaciones vanas del saber estar, que como gestos tan sinceros como el que él llevaba a cabo.

Mas el colmo le llegó al cumplimentar a alguien con quien siempre tuvo buena relación, siempre hasta llegar a "ex", claro está, y, si bien el afectado familiar de la persona finada aceptó el beso sincero del osado "ex", no tardó es exclamar a la vecina próxima, consciente de la cercanía del cumplimentador portador del pesado prefijo: "No sé a qué vino". A nuestro "ex" se le quedó la tez pálida mientras recibía el gesto de comprensión de la vecina receptora del afilado mensaje.

Y eso pensó nuestro protagonista "no sé a qué vine" mas recapacitó y se dijo: "Sí sé a qué vine y a lo que vine vine, y punto", y se quedó tan ancho y se tomó un chupito a la salud de la persona finada, que es la que cargó con el último "ex" que se nos adjudica. El de "ex vivo".

Y así siguió su vida nuestro antihéroe, siendo él mismo, según él creía, y siendo el "ex", dependiendo de la escena y los figurantes.

Era cosa de aprenderse el guión.