LA PUERTA DEL SOL NO DEJA VER LA LUZ

Empieza la campaña y se llena la Puerta del Sol de indignados. No de unos indignados cualquiera, que deben ser mayoría aplastante, sino de los indignados con pedigrí, con denominación de origen. 
Su pretensión debe ser la misma que en la anterior campaña electoral. El resultado de sus acciones no diferirá mucho del anterior en el que la derecha dió un revolcón a la izquierda. Pero esta vez será lo mismo pero, por lo que parece, más cargao de bombo. 
Arrasará la derecha sin pestañear. 
El pueblo ejercerá la democracia real, la única que existe hasta la fecha, o sea, votará. 
Y votará a las opciones que se le presentan, es decir, lo que hay, entre las que no se encuentra la marca de los acampados. 
Marca de la que muchos quieren sacar tajada. 
Parece claro ya que, si bien el movimiento manifiesta no tener una orientación política definida, es desde la izquierda dónde mejor se acomodarían su ética y su estética, que todo cuenta. 
Pero qué izquierda. Rubalcaba no parece ser el referente por mucho que de pinceladas de indignación en su programa, sobre todo tal haber sido vicepresidente y ministro de la cosa de la porra y el desalojo. 
Más protagonismo, encubierto, eso sí, pudiera tener Izquierda Unida ya que no aparece esa formación en los carteles esos de PPSOE y parece manejar bien el río revuelto. Lo cual no es malo pues una mayor representación parlamentaria del tercer partido del estado estaría más que bien, a pesar de la escasa efectividad ante una mayoría absoluta aplastante de Rajoy y su tropa. 
A lo que iba es que como folclore está muy bien llenar plazas y calles y abarrotar redes sociales de twitts y trendtopics con propuestas y gritos de indignación, pero el resultado será el que será. 
Ganará la derecha, el neoliberalismo sin complejos y seguirán aplicándose las políticas que marquen los bancos alemanes y franceses para tranquilidad de los mercados, tal y como está haciendo hasta ahora la socialdemocracia cesante de Zapatero. 
Que sí, que hay motivos para salir a la calle, para indignarse, pero el sistema sigue igual, todos los partidos llevan las mismas caras de la rancia casta política; la renovación, salvo el experimento EQUO y similares, no existe. 
Tras el 20N seguirán existiendo motivos para indignarse y la indignación, por desgracia, sólo servirá de desahogo.
Se ganarán pequeñas batallas mediáticas con ocupaciones y desalojos pero la guerra está perdida desde antes de que comience.