SI YO FUERA HANNIBAL

Si yo fuera Hannibal Lecter, el intelectual y exquisito psicópata antropófago, tendría la despensa llena.
Sus víctimas, por lo general, lo son por hacer sobrados méritos para ello. Por su cocina han pasado otros psicópatas, millonarios corruptos y corruptores, políticos y funcionarios caceros, etc., etc.
En España hay mercado, podríamos relanzar la economía si hubiera demanda suficiente, oferta tenemos de sobre, perdón, de sobra.
Cuánta carne de calidad, cebada con delicatessen de las que no se han privado gracias a sus promociones, recalificaciones, blanqueos, sobornos, alzamientos de bienes, comisiones, etc., etc.
Bien cocinada, servida en pinchos de diseño por los bares y restaurantes y, como no, en los comedores sociales que tan necesitados están gracias a las proezas de este ganado.
Claro que el cine es eso, cine, y es ficción, la realidad es que esa carne sentaría mal al cerdo más glotón y, encima, nos acabaría repitiendo.