PREGUNTEN

Llegados a este punto por qué no preguntar. Tengo mis dudas sobre cuál sería la respuesta mayoritaria pero sería terapéutico hacer ejercicio de democracia.
Independientemente de  mi convencimiento de que una Jefatura del Estado electa tendría más legitimidad, creo que la institución está más que tocada del ala.
Yo votaría República, pero claro, no sean absolutos, República como la francesa, no como la Bolivariana ni la del Congo, ni mucho menos la norcoreana, para eso déjenme emigrar a monarquías como la Sueca o la Noruega.
Tampoco ansío una república en la que los republicanos sean los primeros que boicotean el régimen, como ya ocurrió no hace demasiado tiempo.
Creo que no llegará, de momento. No estamos preparados en el país del HOLA, SÁLVAME DE LUXE, y una posible segunda estrella en la camiseta de La Roja, para prescindir de apuestos monarcas y consortes pizpiretas, hábilmente rodeados de rubios querubines.
Pero por qué no preguntar ahora, en este momento, y dejar zanjado el debate al menos por un tiempo prudencial.
Quizá hay miedo al voto cuando éste comienza a derivar hacia opciones incómodas para la jerarquía del lumpen.
Cerremos la transición y ustedes, que tanto inflan los mofletes al hablar de voluntad popular, pregunten al pueblo, que es lo que procede.