CRISIS

Yo no sé si será la crisis. Si la puñetera cultura occidental que nos subyuga o si la puta que parió a Panete (que no sé quién coño fue). El caso es que la madrugada del 24 de diciembre entró en mi casa un anglosajón gordo y desmedido, vestido de rojo y con una barba y cabello blanco sin cuidar, que dejó regalos junto a mi hortera árbol navideño. El día 3 de enero, mi retoño, mi única creación (compartida) merecedora de halago, cumplió 6 años, con los que hubo que dar oportuno cumplimiento al protocolo exigido en estos casos, con sesión cinematográfica, hamburguesa saturada de grasas capitalistas y regalos propios del alienante sistema que nos somete. La madrugada del 5, qué les voy a contar, entraron el trío los panchos, versión magos de oriente, en mi casa y descargaron contenido, no exento de embalaje no reciclable. Ayer, tras un año en que el Ratoncito Pérez se vió obligado a declarar suspensión de pagos y expediente de regulación de empleo, uno de los incisivos de mi hija, tras varios meses en precario, fue obligado, por la dueña de la piñata, a abandonar la vivienda familiar, o sea, la boca de mi niña. Una autoinmolación merecedora de recompensa propia de los usos latinoeuropeos. A dónde vamos a parar, por favor, cambien el sistema, que ustedes sí que saben.

5 comentarios :

meli dijo...

Y rece usted don filo,rece para que los dientes que aún estan por salir no requieran servicios técnicos.

AF dijo...

Habría que inventar el Día del Regalo Único (el Diregún), acompañándolo de algún ritual que permita a los niños la necesaria identificación con el evento y que anestesie su probada capacidad para darse cuenta inmediatamente de cuándo le estás queriendo tangar en algo.

Una negociación a todas las bandas (Papá Noel, Reyes Magos, Ratoncito Pérez y Olentzero, extensible a otras posibles partes) debería dar por resultado un correcto reparto de los años para que cada uno tuviese su momento estelar.

E incluso, en último caso, aquí sí apoyaría yo algún ERE que redujese la a todas luces excesiva plantilla de regalantes.

Un saludo.

jmi dijo...

No te queda nada. Luego vienen los trapitos, las horas de salida, el estar pendiente de por donde frecuentara, con que amig@s saldrá etc.

Por eso pasamos muchos pero todo lo compensa ahora cundo una o dos veces por semana viene por casa y me dice te quiero papi al menos ese es mi caso

un saludo

Fet dijo...

Mucha tela que cortar...

El Valín dijo...

Es la mejor medida anti-crisis. Al satisfacer las diferentes demandas de su heredera evita el exceso de oferta que puede dar lugar a los diferentes ERE, además de verse recompensado con una hermosa y desdentada sonrisa.

¡Será por dinero!