QUÉ ESTADO NI QUÉ NACIÓN

Que sí, que acabó eso que se llama debate y que bien podrían ahorrárselo y haberse quedado de vacaciones dándonos descanso a todos.
Que uno, el que manda ahora, soltó su carta a los corintios y se quedó tan ancho.
El otro dió el sermón sin saber a qué versículo acogerse.
Los demás a lo suyo, yá saben, el Estatuto ese de autonomía que votaron cuatro gatos. Sí hombre, que no se enteran, esa ley que redactaron saltándose una ley superior y que luego recortaron a flecos en Madrid y que luego votaron y que dicen que, como lo votaron quienes lo votaron, pues pueden saltarse la ley que se ponga por delante.
Pero parece que unos señores muy listos, togados ellos y que, según dicen, tenían que estar cesados en su mayoría, pues leyeron las dos leyes y hubo cosas que no cuadraban y que había que corregir. Y para qué queremos más, que con la esquerra y la convergencia y la sucursal díscola del socialismo (la que manda un señor cordobés que habla catalán pero que muchos catalanes no le quieren porque no es catalán de pura cava) hemos topado, amigo Sancho.
Y bueno, que el oficiante principal dijo que estaba la cosita muy mala pero que no se iba a poner peor, que se veía que pueden haber ciertos brotes.
Y el otro que elecciones, que es lo que mola, que tiene ganas de ganar unas y que como están las cosas no iba a quedar presupuesto ni para las papeletas.
Que eso, que se podían haber ahorrado el ratito que pasaron en el mancillado hemiciclo y habernos puesto algún torneo veraniego de fútbol, que es lo que mola ahora.