A CARA DESCUBIERTA

Pienso seguir escribiendo en este blog. Que nadie se lleve a engaño. Seguiré opinando, equivocadamente o no, sobre todos los temas que considere oportunos.
En aquellos que se refieren a Mieres, para evitar intoxicaciones, espero que lean mis posts antes de juzgarlos en base a las interpretaciones que hacen ciertos descerebrados en páginas que pretenden ser reivindicativas pero que no son más que vertederos de frustraciones contra todo aquel que no comparte sus ideas. El problema es que tiene a un par de ellos que le siguen, porque el resto no dejan de ser perfiles múltiples creados por una mente enferma. 
La misma mente enferma que, hace ya mucho tiempo, me obligó a habilitar la moderación de comentarios pues su argumento siempre fue el ataque personal, la injuria y la calumnia, en vez de la discusión entre opiniones discrepantes. 
No sé que puñetera obsesión cogió conmigo pero, si bien no me toca el gordo, me tocó la ira del imbécil. 
Aquí puede opinar todo el mundo, con ideologías de todo tipo, pero eso sí, opinar, no utilizar el supuesto anonimato para agredir emboscado. Lo cual se ha repetido en diversos sitios de esta cuenca y el resto del Principado. Siempre con identidad camuflada fácilmente identificable porque todo el mundo en Mieres sabe quién eres. 
A todo aquel o aquella que se sienta molesto por lo que escribo le diré que estoy dispuesto a discutir sobre lo que sea y si me convence con argumentos puedo rectificar alguna de mis publicaciones, pues discrepar es bueno y constructivo y a veces puede uno tener una visión equivocada de las cosas, además uno no vive de ésto. 
Ahora bien, en mi vida no se mete nadie, sea errática o no, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra y yo tengo toneladas de piedras para algunos pues todos tenemos pasado. Pero tranquilo,  de momento sigue sin ser mi estilo. 
Si algún o alguna discrepante se cruza conmigo por la calle no dude en decirme en qué le he molestado y, si procede y tengo tiempo, no dudaré en mantener una conversación tranquila con quién quiera. Nunca he pretendido molestar a nadie, mucho menos a los trabajadores de ningún colectivo y, menos aún, a los que hasta ahora consideraba cercanos. 
Pero espero que lean lo que escribo antes de leer lo que dicen que escribo. 
Y a tí, cúmulo de complejos y frustraciones, te diré sólo una cosa. Podría haber optado por la vía penal pero era darte demasiado protagonismo, así que, sabes dónde estoy, dónde encontrarme, no me escondo en máscaras, Olegario, Mi eres, Pedrito, Goliath o como quieras llamarte según la medicación que no hayas tomado. Sé bien que lo que quieres es que vaya a buscarte yo, y hasta has estado a punto de conseguirlo, pero me dijeron que estabas enfermo, mejórate que te hace falta. 
A tus compañeros de fatigas les aconsejaría que se relajaran, reflexionaran y descontextualizaran de tus desvaríos para que se dieran cuenta del mal servicio que haces a una causa que seguramente sea justa. 
Pero hay gente que contamina todo lo que toca pues su interés no es otro que su propio ego, tal y como has demostrado con creces en todos los sitios por los que has pasado.  
Y, por favor, por lo menos no seas hipócrita y no me saludes cuando me veas, pues el saludo, al menos el saludo, no será devuelto.