PUNTO Y APARTE

La verdad es que me indigné, y mucho. A nadie le gusta que viertan mierda sobre uno, así, impunemente, de manera vil y cobarde y que, además, la acción delictiva e intimidatoria fuera apoyada por todo un grupo.
Luego comprobé que no era así.
Que el grupo no lo era tanto pues el inductor de todo usa como estrategia la creación compulsiva de perfiles, para hacer bulto y contrarrestar los bloqueos, pero, por el lenguaje, es fácilmente reconocible, use el alias que use.
El corroborar la identidad del "justiciero", del difamador, da más serenidad pues ahora, con la certeza, hay tiempo para reflexionar sobre las medidas a tomar.
No identifico al individuo con el colectivo al que pertenece ni con organización alguna. Quiero que esto quede claro y creo que el colectivo debería hacer lo propio para evitar malos entendidos. Nada más que hablar sobre el tema. De momento.