LA ERA RAJOY y la parte contratante de la primera parte.

Hoy es una fecha más a reseñar en esta etapa histórica que vamos a bautizar, así, por que se me pone, como "La era Rajoy". A pesar de ser un ateo irredento e irreverente no vamos a denominarla como "la etapa Mariana", porque me parece demasiado.
Mariano llegó al poder, por fin, ya le costó,  no porque ganara unas elecciones sino porque más bien otro partido las perdió estrepitosamente.
Ese partido que perdió, perdió precisamente por, entre otras cosas, comenzar a incumplir puntos de su programa electoral por lo que ahora se llama la presión de los mercados y las imposiciones de la eurozona. Pero al pueblo no le valieron las justificaciones y los mandó a casa, a que se fueran pensando las cosas, y optó por dejar al registrador y su flamante equipo a ver si arreglaba el desaguisado.
Y nada, ahí llegó Mariano, cuasi invisible, con Soraya como ariete.
Primero fue que las cuentas no salían y que el equipo saliente había traspapelado algunas facturas. Luego resultó que no sólo fue el equipo saliente sino que también, algún elemento del equipo entrante, en sus feudos autonómicos, había hecho más de lo mismo o incluso peor.
Y Mariano comenzó a arrancar hojas del contrato electoral a conveniencia de Fräu Merkel. Al estilo Groucho: "La parte contratante de la primera parte es la parte contratante de la primera parte..." y ras, promesa a la papelera.
Así comenzaron a joder a la parte contratante de la primera parte y la parte contratante de la segunda parte seguía achacándolo a lo mal que lo habían hecho los otros, que se habían quedado sin ser parte contratante.
Pero no sólo se saltaron el programa sino que dinamitaron los pilares del neoliberalismo. Los impuestos, idiota, los impuestos. Con gran dolor de corazón y muy poca vergüenza iniciaron la aceleración de la asfixia del españolito que vienes al mundo, te guarde Dios.
Para contentar en lo posible a la parroquia, a la que lo de los impuestos dejó estupefacta, empezaron por los que se lo merecen. No las grandes fortunas y los especuladores de los mercados, no, faltaría más, hay que darle caña al proletario, al funcionario, al pensionista, al parado, etc. Al que paga siempre y casi seguro. A ese al que el director de la sucursal le intimida cada vez que intenta hacer un movimiento de sus ahorros si es que ha podido ahorrar algo.
Y este nuevo dios que nos ha caído aprieta pero sí ahoga. Y da igual pues tampoco gana confianza en los mercados ni en la eurozona y cada vez que habla un ministro sube el pan, y la gasolina, y la luz y el agua mientras en Bruselas se descojonan vivos mientras estrangulan a nuestro Chiquito de la Calzada. Los pufos crecen a pasos agigantados azotados por la famosa prima y por este sistema que, habiéndose demostrado fallido, sigue creciendo de manera mórbida fagocitando ciudadanos.
Pero resulta que también defraudan a los que los jalearon ocupando las calles contra aquel "amigo de los terroristas" que, al parecer, era el anterior presidente del gobierno y ahora resulta que lo que antes era traición a España ahora es legalidad vigente. Antes no, claro, antes no.
Y hoy le tocó al IVA, y a la sanidad universal y gratuíta, y mañana ya veremos que, a este paso, justificándonos en lo que pasa fuera y en los mercados y en la madre que parió a Panete, conseguimos hacer ese idílico país que siempre imaginamos de hospitales privados, colegios de curas, obreros sumisos y cartillas de racionamiento, para compensar un poco.
Un país bipolar, de ricos y pobres, como Dios manda, Mariano, como Dios manda.