JUEGO DE ESCAÑOS.

Al fin me decidí a ver Juego de Tronos y, tengo que admitirlo, me gusta y mucho. 
Impecable guión, producción, reparto, ambientación, sus pequeños toques de fantasía dentro de una cruda realidad, más parecida de lo que creemos al Juego de Escaños de nuestra política cercana. 
No voy a rebanarme los sesos y voy a simplificar, y mucho, de una manera algo chapucera, como veo yo el tema éste:
Los Lannister parecen del PP, ricos y famosos, encantados de conocerse, y algo endogámicos en sus relaciones. Salvo el enano, que es más de PODEMOS; por su sentido común, algo de ética y el no saber nunca si va o si viene. Quiere mandar y sabe que sí se puede.
Los Stark dan el pego, mucho honor y mucha hostia, pero no sé si pecarán de torpes y unas veces hacen canalladas y otras se la cogen con papel de fumar. Muy del PSOE. 
Los Dothrakis son de izquierdas a la brava, de barricada y tal, ocupando fincas como Gordillo, y la madre de dragones va a resultar gilipollas de mística que nos ha salido. Una Izquierda Unida algo desorientada. 
El resto son una banda de paletos nacionalistas interesados, capaces de vender a su madre por un plato de lentejas. 
Si les ha gustado, bien, si no, no importa.