NI AHORA NI EN COMÚN.

Mire usted, querido amigo, que todo eso está muy bien, que Marx es imprescindible, que sí, para entender el mundo en que nos movemos, aunque sea del siglo XIX y hayamos cambiado tanto en medio siglo, como antes se hacía en varios de ellos. 
Por supuesto que el capitalismo es perverso, querido camarada, cómo negarlo viendo el triunfo evidente de la usura en esta Europa de banqueros germanos. 
Pero coincidirá conmigo en que la hoz y el martillo, actualmente, recuerda más lo malo que lo bueno de la aplicación del marxismo. Que uno ve más Corea del Norte, la vieja URSS, Europa del Este, la propia Cuba, etc., como ejemplos fallidos de lo que debería ser un régimen de izquierdas, entendiendo izquierda desde el punto de vista y cultura occidentales. 
Es más, amigo mío, no podrá negarme que la clase obrera ha tenido mejores condiciones de vida dentro del sistema capitalista; luchando contra él, por supuesto; que cuando la dictadura del proletariado se ha merendado a sus hijos. 
Es evidente que el PCE es un ejemplo de la lucha por las libertades en un país bajo una dictadura militar, tragando muchos de sus irrenunciables principios a la hora de hacer la transición. 
Pero, como dicen en "Amanece que no es poco", "el electorado es veleidoso", y tanto sacrificio no se vió recompensado en las urnas nunca. 
Así llegamos a eso que hasta ahora conocemos como Izquierda Unida. Un intento de unificación de lo que se ha denominado "izquierda real" frente al centrismo socialdemócrata del PSOE. 
Y ahí han estado, con sus altibajos, más ruido que nueces, pero siguiendo una estrategia que, a mi modesto parecer, ha resultado más que errónea. 
Izquierda Unida se ha sabido infiltrar en todo movimiento social y ciudadano que se precie. Tras todas las "mareas" había mucho de la omnipresencia de IU, que tenía en la calle, más que en las instituciones, su campo de actuación. 
Y eso no tiene por qué ser malo, líbreme Gordillo de criticar esa manera de hacer política, pero creo que desaprovecharon las oportunidades al recrearse demasiado en los atavismos de la izquierda ibérica. 
Piense usted, querido contertulio, en un cirujano, indignado con las políticas sanitarias que el PP; siguiendo los dictados de la Troika y ejerciendo, en base a ello, su programa ideológico sin ningún tipo de complejo; el cual se manifiesta legítimamente contra el gobierno. A su lado, a su alrededor, por todas partes, banderas tricolores de la Segunda República, que no de la tercera, así como camisetas del Ché, banderas cubanas, autonómicas, hoces y martillos, etc., etc.
El Doctor en cuestión puede que poco tenga que ver ideológicamente con todo ese folclore aunque reclame lo mismo, pero ahí están IU, para recordarnos las bondades de la Segunda República, la Revolución Cubana y el heróico pueblo palestino. 
La bandera de la Segunda República, para mucha gente de la calle, tan damnificada por el neoliberalismo como usted o yo, no evoca, precisamente, un paraíso de libertades y democracia sino que le recuerda al desenlace final, que fue una guerra fraticida provocada por la derecha, por supuesto, pero se da la circunstancia que antes que ésta, también se levantaron otros en armas contra la República, cuyos sucesores políticos enarbolan la tricolor actualmente con total desparpajo. 
En eso que llegó alguien, sumamente inteligente, que viniendo de la misma izquierda, y quizá aun más allá, vio que el discurso sectario y los símbolos de las derrotas, de poco valen para convencer al pueblo llano. Repito, "el electorado es veleidoso". 
Así pues consigue reunir a los descontentos y deja de hablar de izquierdas y derechas, sino de poderosos y desfavorecidos. 
Se libera de todo símbolo excluyente y hace bailar el hula-hop de sus círculos, centrifugando a los que no percibieron a tiempo que la política tenía que cambiar, la de derechas, pero también y quizá con más sentido, la de izquierdas, y cambiar el pañuelo palestino por camisas blancas del Alcampo. 
En esas estamos cuando aparecen plataformas, del mismo estilo, llamadas de distintas formas, con participación múltiple de movimientos políticos y ciudadanos, con la sana intención de hacer las cosas de otra manera. 
Pero ahí está IU que, al borde de la desaparición, no quiere perder comba en la transformación que se está produciendo, y lo que pretende es el protagonismo que, según ellos, deben de tener, tras descalabrarse en la mayoría de plazas (Mieres es una excepción, como para casi todo.), y en lo que a mí me parece una ingeniosa maniobra de ingeniería política, lanza lo de "Ahora en común", en un intento de liderar la supuesta "renovación" de la política, para debilitar a quien parecía poder asumir ese liderazgo. 
En estas estamos y vuelve el cántaro a la fuente. Los "Frentes Populares", por lo mucho que tienen de frentes y poco de populares, suelen acabar mal en este país nuestro, y puede que las esperanzas de cambio acaben diluyéndose en esta suerte de gallinero. 
No sé si me he expresado con claridad, querido interlocutor de mis entretelas, pero así veo yo las cosas y puedo estar equivocado, así que ilumíneme, que ya he dado yo la paliza bastante.