EL RETORNO DE LA HIENA

Francia extradita a España al etarra Kantauri, acusado de 15 asesinatos

El antiguo jefe militar de la banda está presuntamente implicado en el atentado contra Irene Villa .

EFE - Madrid

ELPAIS.es - España - 07-11-2006

Bienvenido al hogar, inmundicia andante.

El turrón, aunque sea "taleguero", sabe mejor en ESPAÑA que en "La France".

Se te ve cara de circunstancias, "Generalísimo" del tiro en la nuca, mientras bajas del avión para pisar nuevamente "territorio enemigo".

Tu gesto, medio sonrisa, medio mueca, denota cierto nerviosismo.

Pero ¿no tendrás miedo?, tú, bestia de la caverna que basaste tu vida en el terror de los demás.

De cena navideña deberían darte una pierna cercenada y putrefacta de alguno de tus "trofeos", para que te vieras hozando en tus miserias, como la hedionda hiena que eres.

Seguro que tu madre, si la tienes, estará orgullosa de su heróico "gudari".

Que pena no hubiera reventado antes de parirte, salvando al mundo de la contaminación de tu aliento carroñero.

LA TABERNA DE LA TROLA VI.-

DUELO AL SOL.- Manolín y el Kiosquero pendenciero.-

Anexo al local existe un establecimiento de papelería, prensa y demás.

Éste negocio sólo tiene un fallo: El dueño.

El elemento en cuestión es de gesto hosco, desagradable al trato y a la vista, y con el don de gentes situado en el mismo sitio por donde amargan los pepinos.

El cliente para él no es un benefactor del negocio, sino un agresor. Le duele vender y lo demuestra a cada paso.

No se te ocurra preguntar por un suplemento, o cuando va a salir uno de esos “regalos” con que agasaja la prensa a sus lectores, en ese momento cambia de color y la bilis le desborda por sus generosas orejas.

Si no tuviera el contrapunto en su encantadora esposa, el negocio hacía tiempo que hubiera sido devorado por las llamas.

A parte de estas “virtudes”, por si fueran pocas, tiene la de ser un entrometido, lenguaraz y ofensivo.

En el día de ayer, Manolín, el cual no deja de ganar protagonismo en el “serial” (muy a mi pesar), había, como otras veces, “abierto” el local junto a la dueña, procedente de una de sus celebraciones (esta vez era por su cumpleaños aunque no necesita motivo alguno).

No hay que reiterar que se conectó al artefacto de sus entretelas y continuó “mentolándose” con su verdoso licor con cola durante toda la mañana.

Manolín, cuando está “mentolado” y “conectado”, conforme entra en el bar cualquier conocido de él, y se percata, dice a la tabernera: - “Isabel, convida a (Pedro, Juan, Antonio, o como se llame el cliente)”. Esta expresión de “convida a” es típica de Asturias y significa en realidad que lo que tome el cliente lo paga el que hace el requerimiento, no el establecimiento. Si en Extremadura le dice usted al camarero que convide a quién sea, puede contestarle fácilmente que lo invite usted con los cuernos, u otra burrada por el estilo.

Hallábase en esas Manolín, cuando entró en el bar “el malo de la película”, es decir, el antes referido Kiosquero, a dejar la taza de café que había tomado anteriormente “a domicilio”. Manolín inmediatamente dijo a Isabel que lo convidara y al energúmeno de la prensa escrita no se le ocurrió otra cosa que abandonar el bar refunfuñando y soltando con su voz mezquina y desagradable: “Vete a tomar por culo”.

Manolín sintió en ese momento que algo se disparaba en su recocido cerebro. Preguntó a la dueña: “¿Ha dicho lo que yo creo?”.

Isabel, que veía venir la batalla de Lepanto, le dijo: “no sé Manolín, no hagas caso”.

Pero siempre hay quien colabora con todas las causas y Manuel le preguntó nuevamente a otro cliente, el cual, con total desparpajo, como para animar el cotarro le soltó: “te mandó a tomar por el culo”.

A Manuel se le cerró un ojo al estilo del “Jinete Pálido” y comenzó a oírse de fondo por toda la Taberna las típicas notas de trompeta y silbo de las mejores bandas sonoras de Ennio Morricone.

Isabel intentó detenerlo pero no pudo, aunque le fue imposible no pensar: “Si le atiza que se joda, por “faltosu” ”.

Allá salió nuestro “héroe”, sólo ante el peligro, con los brazos arqueados tensando dorsales hasta la puerta del local vecino, donde se detuvo y, citando de lejos, como el mejor Enrique Ponce: “¿Eh, tú, qué es lo que me has dicho?”.

El Kiosquero, sin quitar ojo de la puerta, retrocedía lentamente hacia la trastienda, donde está el teléfono (por si pudiera precisar alguna atención de urgencia) farfullando alguna falsa justificación a sus palabras.

Manolín, con la chulería que da la razón, le tranquilizó a medias: “No, si aquí no te voy a hacer nada. Ya te cogeré”, volviendo sobre sus pasos hacia su despechada tragaperras.

Espero que el “duelo” no se consume y, si está en mi mano, haré todo lo posible por evitarlo, ya que, conociendo al gallego, al kiosquero le iba a quedar la cara con más “estampas” que las revistas de papel “couché” que expende. Y es que, a la gente, incluído Manolín, hay que respertarla.

Bibliografía recomendada por Serther:

Fauna en acción: guía para observar comportamiento animal en España SOLER, M. Y OTROS 360 págs. Ilustraciones - AÑO: 2006
Más ética, más desarrollo KLIKSBERG, B. 224 págs. - AÑO: 2006
Riesgos físicos ambientales (Prevención de riesgos profesionales Grado Superior) ITACA 175 págs. Ilustraciones. Contiene CD-ROM - AÑO: 2006
Momentos decisivos: aprenda a tomar las decisiones correctas para alcanzar sus objetivos profesionales y personales LINDNER, K. 262 págs. - AÑO: 2006

EL ÁRBOL DEL AHORCADO, ZAPATERO EN LAS INDIAS Y LOS PANCHOS.

El nuevo Ricardo Corazón de León, en su particular cruzada contra el infiel, ha conseguido uno de sus objetivos y su Saladino particular será colgado de la gola, como purga de sus pecados.
Los chicos de Texas siempre tuvieron mucha afición por los "péndulos" humanos.
El Tirano de las "armas de destrucción masiva" pagará así la matanza de chiítas, para la cual lo armó su otrora amigo, (además de para mantener a raya a los Ayatolahs).
 A partir del cumplimiento de la sentencia, el pueblo irakí estará completamente liberado de tiranías violentas y volverá a vivir "Las mil y una noches", eso sí, entre explosión y bombardeo preventivo.
De este tema y otros habló en la cumbre iberoamericana nuestro presidente Zapatero.
Se le vió muy suelto en dicha convención, con "seguridaz" y "autoridaz". Parece que se está curtiendo el leonés, y se desenvuelve bien, a pesar de que,  en Cataluña, se haya producido la reaparición del "Trío Los Panchos", (Els Panchets), pero con flamante nuevo solista.
Pero los boleros, si se cantan sólo en catalán, no tienen grandes éxitos de ventas y puede ocurrir que aparezcan otros éxitos más cañís, estilo Estopa, como, por ejemplo, "Ciutadans".
Mientras tanto, los chicos de la txapela y la capucha (ahora blanca, ahora negra), vuelven a tirar de la cuerda.
Por otro lado, el otro trío: "El bueno, el tonto y el malo", líderes del centro-DERECHA, siguen a lo suyo, reeditando sus "grandes éxitos".
 
Tiempos de "revival" vivimos.

BELLOTERO EN ASTURIAS III

NOCHEBUENA GIJONESA Y EL MISTERIO DE LA MERLUZA.-

Con motivo de unas fiestas navideñas, nos trasladamos un año desde la Capital del Reino, como otras veces antes de nuestro definitivo asentamiento en el Principado, a Gijón, donde tiene la sede el domicilio de mi estimada familia política.

Como suele ocurrir en todos los rincones de nuestra geografía, estos festejos van acompañados; más que de liturgias religiosas, de suculentos homenajes gastronómicos, desorbitadas compras y menoscabo de los bolsillos.

Para tal evento, mi santa suegra fue a hacer las preceptivas visitas a los establecimientos del ramo alimenticio, diligentemente armada con el carrito en una mano y listo el monedero en la otra.

Normalmente en estas ocasiones no hay lugar para la improvisación y los menús suelen repetirse tradicionalmente: Mariscos y otros entrantes variados, sopa de marisco, merluza a la cazuela, cordero al horno, etc.. Por lo menos en casa de mi suegra es así, y si es así todos los años, por algo será.

Pues bien, hete ahí que el día antes de nochebuena, que por cierto creo que coincidió con domingo, teníamos otra cena familiar, pero esta vez en una sidrería, a fin de no sobresaturar la factoría doméstica. Todo esto significaba apresurar los preparativos para la noche de la Misa del Gallo.

En ello estaba la madre de mi cónyuge cuando comenzó a invadirla cierto nerviosismo, cuyo motivo nos fue trasladando uno a uno durante la jornada al resto de la casa, a excepción de a su marido, mi suegro.

El caso es que el día anterior había comprado, con toda seguridad, una hermosa merluza del cantábrico, para dar buena cuenta de ella tras la sopa de marisco, como todos los años. Pero, el susodicho pescado no se hallaba donde debía, ni en el resto de la casa, por lo que cabían pocas posibilidades:

  1. La había olvidado en la pescadería.
  2. Se la habían "guindado" del carro.
  3. La había extraviado en el trayecto.
  4. Había vuelto sola al mar de sus amores, lo cual era poco probable dado que, aunque muy fresca, era cadáver cuando la encargó.

Había que ponerse manos a la obra e iniciar las gestiones oportunas tendentes al total esclarecimiento de los hechos.

Todas las diligencias que se practicaron resultaron infructuosas por completo y no quedaba más remedio que saltarse en la cena el trámite de la merluza.

Esto no suponía un drama en sí mismo puesto que, como todo el mundo sabe, de la cena de nochebuena vas repitiendo “recuerdos”, de forma más o menos disimulada, durante al menos una semana, pues siempre sobra para eso y para más.

Pero, qué diría mi suegro, el único no conocedor de la misteriosa desaparición, cuando, llegado el momento del segundo plato, no apareciera por la mesa la carne blanca en salsa verde del noble pescado…

Pues bien, llegado el momento de la cena informal de víspera del evento, disfrutamos de la misma con ardua dedicación por muy extraoficial que fuere.

Hubo copiosidad en viandas, generosidad en caldos y abundancia en licores de sobremesa, lo cual pudo influir en la inspiración que le sobrevino al padre de mi consorte en el trayecto a pie hasta el hogar. Se arrancó a entonar canciones de esas que, según sus palabras, “huelen a cucho”. “Cucho”, para el que no lo sepa, es un preciado abono natural de orígen bovino, cuyo olor impregna los pueblos ganaderos de vacuno, por lo que el término se aplica a todo aquello de honda raigambre folklórica y tradicional.

A la mañana siguiente no se le oía un murmullo. Los cánticos, y sobre todo los “jarabes” previos, habían hecho mella en él y sólo alcanzaba a esbozar media sonrisa entre resoplidos que lo decían todo sobre su estado.

Mientras se servía la cena, su grave gesto denotaba que no andaba muy sobrado de apetito, así que, mi Suegra, aprovechando la debilidad del contrincante, resolvió contarle el misterio de la merluza:

- “Marido, ¿Sabes que compré una merluza y no sé donde la dejé, pero a casa no llegó?.

Entonces mi suegro giró la cabeza lentamente hacia donde se encontraba su esposa, enarcó una ceja al estilo de su idolatrado John Wayne y contestó con lo que le quedaba de voz:

- “Desde luego tú…. Mira que dejar la merluza por ahí… Yo, cuando agarro una “merluza”, siempre la traigo “pa” casa”.

Genio y Figura.

¡Ah!, la merluza original apareció. Estaba en la pescadería donde la olvidó mi suegra, o bien de donde el pescado no quiso salir, seguramente sospechando que le restaría protagonismo otra “merluza” más “de interior”.

LA TABERNA DE LA TROLA V

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LAS NEVADAS A CUBIERTO.-

El término “nevada”, aplicado en el contexto del bar., fue acuñado, y creo no equivocarme, por un veterano cliente, de cierta edad, aunque poseedor de una viva mirada de niño travieso y una fina socarronería de media voz y discreta sonrisa.

Cuando llega al local, normalmente a partir de las 13:00 horas, a tomar su vino blanco, y no ve en su puesto a Julio el tabernero (vamos a empezar a llamar a las “cosas” por su nombre), siendo la hora oficial del comienzo de la jornada para él; le pregunta a Isabel (seguimos llamando a las “cosas” por su nombre): - “¿Anoche “nevó”?”

En este establecimiento los “temporales” son siempre nocturnos, ya que, en frecuentes ocasiones, por hache o por be, el horario de cierre se prorroga hasta el de apertura, haciéndose los copropietarios el “relevo” in situ.

Cuando, avanzada la noche, uno, dos, o cuantos quiera que sean, clientes asiduos de la Taberna, no tienen prisa alguna por regresar a sus respectivos domicilios familiares; prefiriendo la alta tertulia, acompañada de destilados, al vulgar descanso en el tálamo conyugal; “Julín” se ve obligado, por su pundonor profesional, a retrasar el momento de la retirada, si es que ésta llega a producirse, no quedándole más remedio que, para no hacer de menos a los presentes, participar solidariamente en la degustación de etílicos.

Cuando se dan estas circunstancias, se dice que “nevó”, y este tipo de “nevadas” provoca, generalmente, cierto retraso en el horario de incorporación de la víctima de la “granizada”.

Aquí los fenómenos meteorológicos no tienen una estación determinada para producirse. Quizá sea debido al tan preocupante cambio climático que sufre el planeta.

En “La Taberna de la Trola” nieva en cualquier época del año, amenazando a veces, por la persistencia, con una nueva “Edad de Hielo”.

Eso sí, si las “bajas presiones” se prolongan hasta la entrada de Isabel, se desencadena una tormenta con alto componente eléctrico, y “rayos y centellas” pueden apreciarse a varios kilómetros a la redonda.

Qué tiempos.

El día después.

BELLOTERO EN ASTURIAS II

COSME, DAMIÁN Y “EL PITU DE CALEYA”.- Hace yá unos años que tuve la ocasión de vivir una experiencia inolvidable.

Nos encontrábamos “mi Santa” y yo en Asturias disfrutando de las vacaciones veraniegas. Corría el mes de septiembre y coíncidía que se celebraba en Mieres una de sus fiestas locales: San Cosme y San Damián, dos médicos cirujanos que, conocidos por sus buenas obras y su Cristianismo, fueron víctimas de la persecución romana y martirizados. De ahí que también se le denomine popularmente la fiesta de los Mártires.

En España tenemos mucha afición al martirilogio.

Dicha fiesta se ubica en el Valle de Cuna y Cenera, de donde proviene la familia paterna de mi media naranja.

El popular valle, conocido por su belleza, gastronomía, y el auge del turismo rural, fue rebautizado por uno de sus hijos, cliente como no, de la “Taberna de la Trola”, como “Valle de Josafat, donde el río trae leche y miel.” Peculiar personaje que no tuvo otra idea que criar, en Asturias, ganado porcino ibérico, elaborando embutido “de bellota” a la Asturiana. De ahí que también se le conozca en el garito como el “maestro chacinero”.

Pues bien, volvamos a la Fiesta. El cúlmen de la misma es una peregrinación a la Ermita donde se hallan unas imágenes valiosísimas de ambos Santos. Todo esto fue inmortalizado por el cantautor asturiano por excelencia: Víctor Manuel:

“Ya van subiendo los mozos,

Con los corderos al hombro….”

Aseguro que vi a los mozos, eso sí, en vez de corderos, lo que suelen cargar son unas mochilas repletas de botellas de “calimocho” y otras pócimas por el estilo.

Bueno, el caso es que, para tan señalado día, estábamos invitados a comer en casa de una tía política, por lo que, al tratarse de una importante reunión familiar, no podíamos faltar.

El día antes, para ir cogiendo ambiente, acudimos a la verbena nocturna a echar unos pasodobles. Y ahí comenzó la Odisea.

Un adolescente, cuasi familia también (aquí los clanes son como los Corleone) se encontraba en el evento y llevaba encima una melopea de las de campeonato. Encima, un grupo de “mozos” del pueblo, pero ya de los de pelo en pecho, no hacía otra cosa que alimentar la tajada del chaval con rellenos de vaso, para que el chico sirviera de cachondeo de la concurrencia. (Cosas de la España rural y profunda).

Así que, llegado un momento, nos vimos obligados por el pundonor, y rescatamos a la criatura del corro de patanes. No nos quedó otra que permanecer, lo que quedaba de noche, sin dormir, curando la borrachera del púber con remojones en la fuente. Y así estuvimos, entre vomitona y remojón hasta que recuperó un estado lo suficientemente adecuado para poder entrar en casa de sus abuelos sin que éstos se percataran de la “fartura” del “nietín”.

La abuela, al día siguiente, nos comentaba: “Hay que ver la que debió de caer anoche porque mi nieto llegó con una mojadura…”. Ya te digo.

Bueno, el caso es que, dadas las horas que eran, si decidíamos acostarnos, iba a asistir al evento familiar “Rita la portera”, y no era cosa de quedar mal con la familia.

Así que, ni cortos ni perezosos, nos investimos de tradición folklórica y decidimos subir (¡andando!) al Santuario a ver la procesión que tanta capacidad de movilización popular tenía.

La cuesta se las trae, para que nos vamos a engañar. Además, cuando uno, acostumbrado al llano, ha pasado la noche en vigilia, devorando paquetes de Ducados y con alguna “copita” en la chepa, la cosa se convierte, sea uno ateo o no, en un verdadero calvario.

Todo el trayecto me lo pasé buscando el famoso maizal, citado en la canción de la que antes hablé, el cual riegan con sus lágrimas las “neñas” tempranas. Vi muchas “neñas tempranas”, y otras menos “madrugadoras”, pero no creo que ninguna estuviera en condiciones de llorar nada, con maizal o sin maizal.

También vi corderos, pero maldita la gana que tenía de llevar ninguno al hombro. Además mi “mocedad” no era precisamente lo que me caracterizaba.

Por fin arribamos, yo al menos, ausente de resuello, a las inmediaciones de la pequeña Ermita y nos dispusimos a esperar la “procesión”.

Tengo que aclarar que, aunque uno es ateo, sin embargo tiene sumo respeto por las creencias ajenas y por sus tradiciones, que no dejan de enriquecer nuestra cultura.

Pero, aquel día, en mis circunstancias. Tienen que ser condescendientes:

Un servidor, entonces menos conocedor de la identidad Astur, cuando oía la palabra procesión evocaba, viniendo de donde vengo, grandes tronos portados por costaleros, con banda de música uniformada, imágenes de tamaño natural y un largo itinerario para disfrute de los fieles.

En fin, comenzaron a sonar las gaitas e inició su paso la comitiva procesional. A los pocos segundos adiviné las imágenes avanzando hasta donde estábamos. En ese momento se me descolgó la mandíbula.

Cuando los ilustres colegidados pasaban a nuestra altura, me volví hacia mujer, la cual se despatarraba de risa por lo “bajini”, y en un tono mezcla de resignación y fatalismo le espeté:

“No me jodas que llevo toda la noche sin dormir, subiendo “a pata “un puerto de primera categoría, para ver a “David el gnomo” y a su primo dar una vuelta a una iglesia.”

Porque, efectivamente, amigos míos, la procesión consistía en dar una vuelta completa a la ermita, la cual, como tal, no era la Catedral de Burgos precisamente. Y las imágenes eran, con todos los respetos, y sin obviar el valor artístico y arqueológico de las mismas,… eran tamaño “Geyper Man”

Algunas de las personas que me rodeaban sonrieron, comprendiendo por mi acento, el desconocimiento que tenía del tema. Otras no sonrieron tanto pero, en fin, fue una frase seguramente desafortunada pero inevitable en ese momento.

Bueno, ya sólo nos quedaba el trámite de la comida.

“Pitu de Caleya” había preparado la pariente. Para el no Asturparlante se denomina así al pollo de corral que se cría con cereales, sin piensos compuestos, corriendo libre por los caminos o “caleyas”.

No sé si sería la calidad de la cocinera, o las características físicas del ejemplar (en vez de muslos tenía jamones), el caso es que, una vez que introducías en la boca un pedazo de carne, comprendías inexorablemente que aquel animal no había recorrido caleyas. Este prodigioso animal que "degustábamos", había subido el "Angliru", había hecho el “Tour de Francia” varias veces a pie, así como varios cursos avanzados de “body building”.

Pero había que aguantar el “martirio” aferrado al banco, como un “paisano”.

La fiesta, por mucho que la padezcas, es la fiesta, “mientras se escuche una gaita o halla sidra en el lagar”.

Bellotero en Asturias

Ser o no ser

Día de difuntos, o de todos los Santos.- Después de muerto todo el mundo fue bueno.

Se peregrina a los cementerios con flores frescas, para sustituir los tristes restos del año pasado.

Relucir de las lápidas tras el arrastre del polvo acumulado por el olvido.

Oraciones y alguna lágrima de nostalgia por el que falta.

Romería del luto.

Volvió el Tenorio a pagar sus culpas por mancillar doncellas con tanta soltura.

Soberbia del hombre. Aquel primate que un día enderezó la espalda, formó sociedad, y para controlarla, a parte de la fuerza, utilizó el miedo a la muerte, natural fin de la existencia de todo ser vivo, para ofrecerle un “más allá” edénico, siempre que en “esta vida” mantuviera su sumisión a las normas del poder establecido.

Lo que no diste en vida del muerto, lo das ahora pagando Misas para que el finado goze de un mejor puesto en la “Gloria” o, en algunos casos, para que se le indulte de la condena eterna a las llamas del Infierno. Llamas inagotables (mientras alguna energética no haga una OPA hostil) que rusten la carne débil del pecador.

Por eso me pido incineración. Para llevar el trabajo hecho.

Y para, si alguien quiere recordarme, lo haga en su casa tranquilamente sin verse obligado a peregrinar a un insano cubículo donde se deshacen mis restos orgánicos.

Las cenizas que queden, que las dispersen (sin contaminar nada claro), donde quieran. En serio que me va a importar un bledo. Que nadie quiera quedarse la urna. ¿Dónde la pondrían?. ¿Encima del televisor sobre, ¡horror!, un tapete de ganchillo?. O, con la última moda, acuñar una piedra preciosa con no se qué innovador proceso químico o físico, para hacer una linda sortija o gargantilla:

-“Era una joya… y lo sigue siendo” .

Anda que cargar con el muerto después de haberlo aguantado en vida.

-“¡Ooooh!, que sortija tan espectacular, ¿Es de Channel o de Tifanny’s?.”

-“No, es mi difunto esposo. Me salió por “un pico” en el departamento de Joyería del Tanatorio. Pero mereció la pena”.