EN DÍAS COMO HOY

No valen balas de plata para la caza del lobo cuando está intramuros. La bestia es más bestia en la guarida atemorizando lo propio. Cuando la presa, hastiada de ser acorralada, huye desesperada, el lobo, se agazapa en las esquinas olfateando la sangre conocida. No hay razón en la alimaña cegada y rabiosa, ajeno a su prole y su historia, y espera, cobarde y ruín, el momento de la masacre. El baño en la sangre de la que un día fue amada. De la que todo le dió, vida y entraña, y ahora, tras sufrir cautiverio, ve la muerte a las manos de quién todo le prometió y de quién sólo obtuvo el horror. Qué hacer ante la plaga que gotea cifras a titular periódico. Qué ministerio inventar, que presupuestos gastar, qué movilizaciones hacer, cuando todo nace intramuros, donde no llega el ojo del bienpensante. Ignoro soluciones, desorientado, sólo se me ocurren parches, remiendos, ante esta convulsión amarga. Quizá todo esté en nosotros y quizá debiéramos plantearnos la extinción.

4 comentarios :

Fet dijo...

Puede ser que esté en nosotros, pero sólo el bastardo es incapaz de controlarlo.

Juan Luis Nepomuceno dijo...

Sin duda. Era una hipérbole, amigo Fet, mas algo pasa que cada vez hay más y peor.

Papelucho dijo...

intramuros hay que darle con el bastón de plata (o el lead pipe del clue)

Allek dijo...

Interesantes palabras..
saludes..
y mucha paz-ciencia!