FILOSOFÍA DE TODO A €URO

Un túnel entre Francia y Suiza, lleno de partículas arreadas a todo trapo, simulando la creación. O el espontáneo principio. Dios o su ausencia en un tubo de partículas estallando en Big Bang. El motor inmóvil o todo en movimiento. Una maqueta del Universo en pañales. Miniatura de lo que existe.
Simulando el comienzo y arriesgándonos, según algunos, al fin. Venimos de una colisión y así nos va. Siempre colisionando.
Energía pura, sin destilar, de la que no somos más que rescoldos. Cenizas tibias de un gran incendio.
Aún así, nos seguimos creyendo alguien. Los neutrones de nuestra soberbia siguen acelerados, sin freno tras los milenios y buscamos orígenes a lo eterno, a lo que ansiamos eterno, no tanto en el inicio como en el límite final, pues no nos queremos ir, servir de abono.
De ahí las promesas divinas, redactadas por humanos, de perpetuidades y glorias para pagar resignaciones, sumisiones y tolerar tormentos en valles de lágrimas para ser después bienaventurados.
Y ahora resulta que todo cabe en un tubo, grande, muy grande, pero un tubo al fin y al cabo. El Universo como una cañería, de acometida o de desagüe.
¿Cloaca?
Vaya usted a saber.