LA TABERNA DE LA TROLA. FILODESPADA DISEÑO GRÁFICO (De andar por casa)

Cosas que uno hace, para matar el tiempo, o matar alguna pesadumbre o mal pensamiento, sin cobrar un céntimo pues, como puede verse, por estas chapuzillas sería delictivo recibir remuneración alguna. Aunque sí, los hay peores que viven de este cuento.

Se lo dedico a mi amigo Julio, icono indiscutible de la parroquia, que anda últimamente un poco tenso.

Y es que el hombre, propietario de otro local en el Polígono Vega de Arriba, tuvo ciertos problemas con el arrendatario anterior que, aparte de no pagar debidamente las rentas, dejó el establecimiento hecho un solar, con dos palmos de grasa en sedimentos además de desperfectos varios.

Por si no fuera bastante el disgusto, una vez hallados nuevos candidatos a regentar el negocio, éstos, al verlo débil, que a perro flaco todo son pulgas, aprovechando la coyuntura, pretendieron pagar los duros a cuatro pesetas, obligando al buen Julio a ponerse en su sitio ya que había más penitentes a la espera, con lo que le cuesta al hombre polemizar cuando de un asunto serio se trata. Que despotricar en broma sí que sabe.

El otro día, viendo "Gran Torino", me resultó especialmente evocadora una escena en la que Clint Eastwood lleva a su protegido asiático a una peluquería para aprender a relacionarse "como hacen los hombres". La especial forma de relacionarse consistía en insultarse, como saludo entre amigos, con todo tipo de improperios políticamente incorrectos, alusivos, entre otras cosas, al orígen, raza, tendencia sexual, etc.

Me recordó inexorablemente los diálogos entre el chigrero y personajes como el taxista; al que, como mínimo, lo saluda con un "taxista de mierda", siendo debidamente correspondido por un "borrego, o como te llames"; o el inefable "Colorao", al que suele enseñarle una navaja amenazando con que lo va a "corar" (sacrificar al estilo tradicional de matanza de San Martín), acompañando la amenaza con el imprescindible "hijo de puta". El fontanero es "tochu", mi amigo Alejandro y él se intercambian palabras como "muíl" (pez de puerto comemierda), "barbas", "que te aprieto" y, mostrándole dos dedos en "uve" le dice: "¿Ves esto?, pues esto son dos sardinas. Como saque la lata (refiriéndose a la mano entera), vas a flipar".

Pero eso sí, todo buen rollo y armonía, dentro de un ambiente cordial y un trato esmerado entre cliente y hostelero.

1 comentario :

El Valín dijo...

Este diseño por ocio
de Julio y su cantinela,
no sería mal negocio
estampado en camiseta.

Que antes que llevar, cual lacayo,
en el pecho un cocodrilo,
prefiero señor Don Filo
la imagen del Bar Bojayo.