GENTES QUE HAY

Sí que la hay.
Hay gente marrón,
gente parda
de sombra helada
y pisada sucia.
Y gente cárdena,
morada de dolor ajeno,
imponiendo penitencias
por pecados propios,
siempre ocultos.
Pero también hay,
solo hay que buscarla,
gente celeste
de mañana clara,
de rocío generoso
y luz blanca de cal,
de sábana de holanda.
Gentes con islas
en pupilas de ventanal,
con mares del sur
en la lágrima sincera
que lubrica sonrisa.
La hay,
yo lo sé,
hay gente de migaja.