AÍDO.- Primer acto.

Aunque alguno de ustedes pudiera haberlo dudado, la ministra ¿o ministro?, Aído, ha ido trabajando durante estos meses. Ha ido trabajando Aído y ha sacado un teléfono. No, no es el Iphone, pero es más avanzado, es el teléfono del maltratador.
¿Siente usted impulsos irrefrenables de maltratar a su cónyuge/a o compañero/a sentimental/la?. Pues antes de cometer una mezquindad llame al teléfono de Bibiana y desahóguese. Le convencerán de que maltratar está mal, por si usted, que es un hijo de puta inmisericorde, no tiene conciencia plena de la bajeza de sus actos. Para eso está el Gobierno, para orientarle antes que para encarcelarle.
Y es que, este Gobierno tan positivo, tiene conciencia plena de que nadie es malo por naturaleza o por convicción. Vamos, que todo el mundo es bueno pero, algunas personas, lo que sufren es de desorientación, están confundidos por esta sociedad consumista, machista e intolerante, y se ven abocados a saltarse las normas de convivencia.
Hace poco leí que una señora, no sé exactamente si periodista, se dispuso a hacer un experimento sociológico altamente original.
Consistía en recorrer, vestida de novia y haciendo autostop, los lugares del mundo considerados más peligrosos. Se trataba de demostrar que la gente, toda la gente del mundo mundial, es buena en el fondo y que solo necesita una forma de demostrarlo, una vez que se le da confianza.
La pobre mujer murió en Turquía, violada y estrangulada, por un delincuente reincidente que, amablemente, paró en el arcén para recoger a una figura tan cándida. Del trágico experimento se pueden sacar las conclusiones científicas que ustedes quieran, depende del enfoque que le den.
Antes de que usted vulnere la legalidad, la ética más elemental y cometa una aberración, el operador/a de Aído, altamente cualificado/a, aguantará sus desvaríos y sus argumentos de básico homínido, e intentará convencerle para que usted vuelva a ser, con pleno derecho, un miembro o "miembra" de esta sociedad soñada por Disney.
Lo de "miembra" fue un desliz igualitario de la ministra de la cosa, que ella reconoció, pero que, ejerciendo de lo suyo, valoró como posibilidad el registrarlo como bueno, que para eso es ministra, y el idioma español, como cualquier otro, puede someterse a todo tipo de aberraciones mientras la causa sea buena.
Ahora bien, ¿como se llama ahora la parte de mi anatomía que me ha dado las pocas satisfacciones que da este valle de lágrimas?. ¿Miembro o miembra?. Supongo que depende de la afectividad que use al referirme a ella/él/ello. Podría ser membrillo o membrilla, como diminutivo cariñoso, que no basado en el tamaño, qué se creen ustedes.

4 comentarios :

Un Oyente de Federico dijo...

Lo primero que me llamó la atención es que se llamara Aído y no Aída, como la de Verdi o como la madre de la pokera que sale los domingos por la noche en Tele5 y que tanto le gusta a mi hija que es una autentica fans de Las Grecas, Los Chichos, Los Chorbos y Los Chunguitos.

No me sorprendió lo del Ministerio de “La Igualdad”. como tampoco me hubiera sorprendido un Ministerio “Para ser uno con el Universo” o un Ministerio del “Buen rollo ”. Nada que pueda salir de Zapatero, me sorprende ya.
Cualquiera que tenga algún conocido progre, si se fija, se dará cuenta que podría ser un buen ministro de Zapatero.

Tampoco, me sorprende lo de “miembro o miembra”, “pianista o pianisto”, ya lo veniamos padeciendo de antes. La administración está llena de gente que no tiene nada que hacer y tienen que justificar con algo. Hace algunos años, haciendo nuestra acostumbrada visita a las casetas asturianas de sidra y chorizitos (incluido el tradicional robo del vaso de sidra), en la Fiesta del PC en la Casa de Campo de Madrid, estábamos en la cola para que nos sirvieran los manjares y por la megafonía escuchábamos el discurso de Don Francisco Frutos.
Era interesante (me cae bien el Sr. Frutos, me gusta la gente coherente) pero agotador tanto “compañeros y compañeras”, “trabajadores y trabajadoras”, “estudiantes y estudiantas”…, hacía dificil seguir el discurso. Pero se creó cierta empatía entre la cola y los currantes (y currantas) de la caseta, cuando por la megafonía se le escuchaba, al Sr. Frutos, decir “trabajadores…” todos gritabamos a coro “y trabajadoras” continuado de carcajadas y ambiente verbenero.

Cómo íbamos a suponer que algunos años después iban a hacer un ministerio de lo que entonces nos hizo tanta gracía a fachas y comunistas.

Un Oyente de Federico dijo...

Ah, se me olvidaba…
Lo del teléfono. Esto si me ha sorprendido, no me esperaba algo así

¿Y si funciona? y vamos entonces un paso más pa'llá y ponemos un teléfono para los comandos de ETA, o para los terroristas suicidas de Hamas o para mi y mi jefa.

Luis Javier Rodríguez Morán dijo...

Estimado amigo,
Quizá le ayude en la aclaración de su duda la lectura de la "Cosadiella" de Teodoro Cuesta, próximo a sus lares actuales :
¿ Qué cosa cosadiella ye una cosa,
(y non ye cosadiella revesosa)
que s´encueye, s´espurre o s´enduviella
y estadoñu paéz, blima o civiella?...
La respuesta completa la puede encontrar en este enlace que he habilitado :-)
Cosadiella de Teodoro y Filo de Espada>

Anónimo dijo...

No puedo creer que en todo el partido socialista no haya nadie que reúna tantos méritos académicos como los suyos o más, que por estudios hoy en día ser licenciado no es gran cosa que digamos; haya trabajado por la igualdad durante más tiempo; tenga más experiencia profesional, política y de partido; y goce de más ascendencia sobre sus compañeros y tenga, por tanto, más ganado el respeto de éstos. No me puedo creer, en general, las carreras meteóricas, no existen en el mundo laboral, pero no me las creo sobre todo en política sino es por el enchufe. Tampoco me puedo creer que, por brillante que sea esta Bibiana (que por lo que escribe y lo que dice, no lo parece), una persona de 31 años, vaya a manejarse con solvencia en un consejo de ministros, sea como miembro o como ‘miembra’.

En fin, hay muchas cosas, que no me puedo creer o me cuesta creerlas. La que menos, que haya aceptado el puesto que se le ha ofrecido. Eso indica, o bien una confianza enorme en sus posibilidades, o bien una temeridad evidente derivada de la ambición personal, o las dos cosas a la vez.

La ministra que confunde el genero con el sexo, lo tiene encima francamente difícil, que no le han hecho ningún favor, y que andando el tiempo, y pasado el efecto “simbólico” de su nombramiento, van a salir a flote las carencias del recién inventado Ministerio, y de la encargada de orientarlo y coordinarlo. Hay decisiones de ZP que sólo puedo entender pensando que busca provocar “efectos especiales”, y que toma a la población en general, y sobre todo a sus votantes, por no muy listos.

No discuto de su nombramiento porque sea mujer, sino porque no me parece que reúna la cualificación necesaria. Necesitamos expertos en los ministerios, y un experto se hace con conocimientos unidos a una experiencia dilatada. No sé cuánto tiene que dilatarse la experiencia, pero sí sé que con 31 años aún es pronto, y su currículo no me ofrece garantías (Igualdad y flamenco).
Las palabras no tienen sexo, solo género. Ya es desgracia para la ministra ser víctima en primera persona de lo que ella y otras del lobby, han dado en llamar el “lenguaje sexista”, y la comprendemos a Bibiana, ya que el pérfido género masculino se ha cebado en sus dos apellidos AÍDO ALMAGRO, cuando lo lógico es que debiera ser y llamarse AIDA ALMAGRA, pero el lenguaje es así de cruel y desconsiderado con esta miembra de la parlamenta a la que el resto de señoríos y señorías no comprende.