DÍAS DE FÚTBOL

No. Puedo decirlo. No me gusta el fútbol. No soy de los que; entre miércoles, sábados y domingos, o los días en que las cadenas televisivas quieran que se celebren los partidos que subvencionan; se solaza viendo a su equipo hacer gestas frente a los rivales. Vamos, que me la trae bien floja y sólo soy madridista para llamar a mi suegro, culé acérrimo a la asturiana, cuando su equipo pierde o el centralista y perverso escuadrón blanco gana. Por joder, para qué voy a engañarles.
Pero ayer fue distinto. Me topé con la selección de Aragonés frente a la italiana, cuando tenía delante una Vol-Damm bien fresquita.
Me dejé llevar y vi el partido. Traicioné mis sólidos principios y llegué a vibrar viendo a los españoles, o plurinacionales vestidos con la misma camiseta, sufriendo las mezquindades de los latinos por antonomasia, sabiamente asistidos por el árbitro tedesco. Como suele ser la norma cada vez que nos enfrentamos a los hijos de Berlusconi.
Grité multitud de "¡Uuuuuyyyyyys!" y, al llegar los infartantes penaltis, dí recuerdos a las madres de los ítalos y entoné "¡Goooooolllll!" como un descerebrado más.
Viví la épica. La única épica que nos queda en este mundo confuso, enmarañado y políticamente correcto. La épica del "Pan y Circo", aclamando a los gladiadores patrios, pero sabiéndome engañado por el corrupto sistema.
Sí. Caí en la trampa patriótica y capitalista y fui un peón más en el ajedrez de los poderosos.
Pero, como soy consciente de ello, como el éxtasis tribal era consentido por mi alto intelecto comprometido, disfruté de la hazaña.
Como también, irracionalmente, por supuesto, disfruto con un natural de José Tomás.
¿Creen que lo mío tiene cura?

5 comentarios :

Guti dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Guti dijo...

Lo de José Tomás me temo que no, porque el futbolismo se cura, pero la ceguera... está más difícil.

Un saludo afectuoso.

Anónimo dijo...

Estoy plenamente de acuerdo con Ud., a mi el fútbol tampoco me gusta nada, pero lo que se dice nada, tanto que como dato anecdótico y esto no hace mucho tiempo un amigo (de esos que vive la noche) me presentó a tres amigos suyos. Como buen amigo, me invitó a tomarme una cerveza junto con sus amigos y yo que iba acompañado de otro amigo pues acepté. Mi amigo (el que vive la noche) me dijo que uno de sus amigos era paisano mio y yo como no, le pregunté por la región. El paisano (al parecer) me dijo que era asturiano y yo le conteste que más bien eramos primos-hermanos, y así continuamos hablando largo y tendido sin entrar en mucho detalle con todos ellos. Mi otro amigo (el que me acompañaba) me miraba estupefacto por los chistecillos que les hacía a los otros y cuando nos fuimos este me dice- O eres un as tratando a la gente o realmente no tienes ni puñetera idea de quienes eran. Pues la verdad es que no, no los había visto en mi vida y eran chicos de lo más normal, si incluso les dije de quedar a jugar al volleyball en la playa. En fin, que los chicos eran Villa, Silva y otro que no recuerdo (ya ven mi interés). El hecho y para resumir es que el partido de España contra los italianos lo vi enterito y sufrí como el que más con tal de ver perder a los italianos, que han sido muchos años ver como se pavonean ante los españoles.
xurxo

Luis dijo...

Pues a mí me pasa lo mismo. Y no veas lo que me jode porque me digo: "Joder, ¿pero qué coño gano yo con este partido?" Pues nada hombre, si el único beneficiario de todo esto es cuatro y los austriacos que ponen las entradas por las nubes. Pero claro, luego por el falso patriotismo después de una cervecita bien fría y la compañía del típico amiguete que te cuenta una charla de fútbol (que si jugadores de no sé qué equipo e historias varias) tengo la manía de emocionarme y todo.

Sergio dijo...

Lasci ogni speranza, hipócrita lector, mio simile, mio amico... No, qué va, no tiene cura.... Esas cosas las tenemos insertadas en las capas más profundas del cerebro, pero consuélese Vd. considerando que no es grave... Son episodios pasajeros, que duran un par de horas ( un poco más si hay prórroga y penalties), y enseguida las partes más propiamente humanas del cerebro vuelven a tomar el control, como refleja perfectamente el hecho de que sea Vd. plenamente consciente de ello y haya escrito este post. Además, escribir sobre el tema es catártico ( beneficios terapéuticos de bloggear).

No se preocupe en exceso, darse cuenta del problema es el primer paso para superarlo, y si le sigue inquietando, conozco una excelente terapeuta que le puedo recomendar.... Eso sí, trabaja sólo con individuos y pequeños grupos, los males colectivos de España aún no los aborda ;-)

Feliz día.