GAZUZA DE LA DE VERDAD

Hay crisis y no puedo viajar como viajaba. Mi todoterreno es insaciable y no le valen los veinte euros acostumbrados para pasar una jornada. Hay crisis. Y sequía e inundaciones y una tubería se convierte en un debate de alta política.
Mientras, en muchas otras partes del mundo, muchas otras gentes iguales a mí, tienen serios problemas para desenterrar una raíz que llevarse a la boca.
Suben los precios en los mercados de nuestras capitales y los agricultores se indignan con las ganancias de los intermediarios. Y tiran frutos, leche, etc., como protesta, mientras al otro lado, la sola visión de un tomate o un vaso del lácteo producto produce dolores profundos de vacío de estómago seco.
Reuniones y cumbres de alto nivel, en amplias salas impolutas, para buscar caminos que lleven a la coyuntura idónea que, tras acuerdo consensuado, puedan establecer las bases sólidas de un contexto adecuado, en el que desarrollar políticas globales que lleven a intentar paliar la grave situación que viven aquellos cuyos comedores se asientan en los vertederos.
Mientras, una vaca asturiana, pasta subvencionada en un "prau".