VUELO HUIDO

El vuelo no vuela, no voló lo acordado, abortándose suspendido en la muerte masiva, precipitada, y hay llanto en el aire desierto de itinerarios. Vacíos repentinos que, por lo inoportuno e infrecuente, son más que socavones en los sentires.
Angustias de no saber y ser preguntado, por reporteros cerriles de morbo a granel, interrogando por la tragedia no asimilada, casi sabida. ¿Quién te falta?. ¿Te sentirás muy mal?. ¿Sufres mucho?. Los cíclopes del sensacionalismo acosan a los amputados buscando las orfandades.
La soberbia de Ícaro, heredada, paga culpas a cada tiempo dejando cenizas de ausencias bruscas. Un viaje no programado a ninguna parte.
Siempre hay espacio y tiempo para el sufrimiento.
Vaya mi voluntarioso mas inútil aliento a la T-4, a IFEMA, a Las Palmas, etc., etc. Vaya al bosque incendiado, al humo y al fuselaje.