RESPUESTAS Y UNA PREGUNTA.

No se ha producido el milagro. Tampoco perdí el ADSL ni tiré el puñetero ordenador por la ventana. No he pasado a mejor vida como podrán comprobar, aunque de ésto posiblemente haya muchas más probabilidades que de ser agraciado con "El Gordo".
Sigo aquí, aunque no en mi mejor momento y seguramente me lo he buscado. Ni las almohadas ni el fondo de los vasos son buenos consejeros. A veces salta un fusible y te inunda la sordidez. Un pequeño impulso de la voluntad, mezclado con el azar y el cúmulo de circunstancias que te rodea te hacen bajar a los abismos y, convertido en un retal de lo que te crees que eres, arruinas tu cotidianeidad y el futuro posible.
No hay absolución ni penitencia que te redima. Una tierna sonrisa infantil puede darte escalofríos. Lo que devuelve el espejo no es amable. El tintineo de cascabeles navideños te suena al repique de otras campanas mucho menos condescendientes. 
Patético imbécil... ¿Por quién doblan las campanas?