HELADAS INVERNALES

Con sangre joven aún caliente en el asfalto francés, estallan los Juzgados allá por Sestao.
El Consejero de Justicia, el Jefe de la cosa, dice que, aunque hay conflicto político, lo de ETA es intolerable. Y en un acto político de su partido reciben, como a un héroe, a un tal Pernando Barrena, y no se les cae la cara de vergüenza mas, los que la tienen y la conservan, parece que minoría, abandonan el local indignados pues no conciben el show. No entienden como se enaltece a un miembro de la rama política de los que matan y arrasan edificios. Nacionalismo sí, pero sentido común, también.
Están claras las prioridades de cada uno. Son suyos, son sus niños gamberros y, aunque les tengan que regañar de vez en cuando, no dejan de ser de la familia. Cuando condenan hablan, no ya tanto de la gravedad del acto, sino de lo que supone de intromisión en sus planes de futuro, en sus consultas y sus paranoias soberanistas, etnicistas, etc.
Pero nadie dice nada, nadie desenmascara la verdad de la triste realidad política vasca, nadie pone en su sitio a los infames y, el que lo intenta, es calificado de fascista.