PORTABILIDAD, ESA GRAN DESCONOCIDA.

Aunque a veces dé la impresión de ser más listo que un ocho, la verdad es que, en muchas ocasiones, parece que hay más gente de la que creía que me ve cara de gilipollas.

Uno, que ya tiene una edad, media edad, aunque ahora no se sabe muy bien a qué altura hay que poner el listón en las diferentes etapas de la vida, pues muchos no son adultos hasta los 30, otros, con 12 años tienen mayoría de edad en lo que a horarios y emolumentos se refiere, otros son jóvenes hasta los 80, etc., etc., bueno, por donde iba, pues eso, que uno, que ya tiene una edad, decidió, con el consenso de su santa, por supuesto, meterse en esto del Internet, la tarifa plana y el ADSL.

En un primer momento, harto de las cacicadas de la omnipotente Telefónica, decidimos contratar con ONO, que muy bien se pudiera llamar ABONO, y no solo por lo que pagas sino también por el estiércol que supone, vamos, una buena mierda, que diría el Conde de Albrit. En fin, ahí anduvimos una temporada, con cortes de servicio, facturas dudosas, fallos del wireless, y otras lindezas a las que supongo están la mayoría acostumbrados.

Viendo que estábamos pagando una pasta, mucho más que los usuarios que contrataban de nuevo, y siendo conscientes de que tal situación suponía hacer el canelo de forma ostensible, nos planteamos la brillante idea de dar el paso y hacer eso que se llama PORTABILIDAD.

Terrible palabra, me estremezco solo de escribirla o pronunciarla, PORTABILIDAD, joder, perdonen un momento a que se me pase el escalofrío……..

….. huuuuuuyyyy, ya valió.

Mirando las diferentes ofertas que hacen las muchas y variopintas compañías, que más que compañías se podían denominar "familias" en el sentido Corleonesco de la palabra, tras recibir múltiples llamadas no deseadas de infinitud de operadores con un amplio abanico de acentos, ofreciendo sus inestimables servicios y ofertas, trámites rápidos y directos, teléfonos inalámbricos, wi-fi, toallas de playa y hasta un bono-bus, al final nos decantamos por Ya.com.

Ya.com, el nombre sugiere rapidez, ya, inmediatez, ya, cercanía, ya, pues bien podría llamarse en vez de Ya.com, Cuandomesalgadeloshuevos.com. Y les explico:

Una vez rellenado el formulario de solicitud de portabilidad, habiendo interrogado por si eso de la portabilidad suponía, como en un principio parece, baja en la anterior compañía y alta en la nueva sin tener que mover un dedo, portabilizar de un servicio a otro, cambiar de establecimiento como el que cambia de bar para tomar otra ronda, etc., pues aceptamos darnos el alta en Ya.com.

Ya, resulta que ya es un mes, durante el cual, si bien no quedamos sin teléfono, sí quedamos sin ADSL durante 15 días hasta que llegó el Router y un simpático Terminal inalámbrico más un teclado con su ratón y todo. Faltaban otros obsequios que figuraban en la propaganda, pero sería demasiado extenso hablar de ese tema, aunque también tiene su enjundia.

Bien, pues a disfrutar del servicio tras 15 días de incomunicación cibernética, qué "mono" pardiez.

El tema es que un día, consultando uno los movimientos de su cuenta, no dejen nunca de hacerlo, sobre todo si andan justos como la mayoría de los mortales, bien, pues consultando los movimientos, esa lista enigmática y llena de sobresaltos, comprobé como tenía, hasta la fecha, un recibo mensual de unos 41 € aproximadamente de una compañía llamada CABLEUROPA, SOCIEDAD ANÓNIMA UNIPERSONAL. Esto de unipersonal supongo que se refiere a que tiene a un baranda que es el que se forra a costa de los incautos.

Entonces, desconociendo el orígen de la mencionada empresa comencé a indagar y resultó que se trataba de ONO, los cuales, muy eficientemente, seguían cobrando por un servicio que no prestaban, por si les echaba de menos.

Al ataqueeerrrr… me dije, y ahí fui, a la Línea de Atención al Cliente a que me aclararan, tras teclear dígitos del teléfono como un descosido, y rectificaran el desmán.

Increíblemente, y a la primera, una señorita de voz dulce, con acento de allende los mares, me informó que, efectivamente, había habido un error y que se disponían a repararlo a la mayor brevedad posible reintegrándome lo sisado. No obstante, uno, que ya andaba algo escamado, decidió dar orden a su banco para que no volvieran a pagar recibo alguno de tan ilustre empresa.

Solo quedaba esperar el resarcimiento y continuar disfrutando de la red con mi, aunque no me tuviera muy contento, actual compañía.

Pero hete aquí que en vez del desagravio, lo que me llegó fue una carta de una empresa gestora de cobros, vamos "El Cobrador del Frac" pero en fino, diciendo que si no abonaba de inmediato un recibo, comenzarían con las acciones jurídicas correspondientes.

A mí con esas, no te jode.

Intento tomar, en un principio, el camino directo, es decir, dirigirme a la empresa que dice que le soy acreedor, vamos, a la que me llama moroso, a mí, que por pagar pago hasta lo que no me bebo, e intento contactar con el número de atención al cliente, ese invento diabólico que consiste en marearte, marcando teclas en el teléfono como un poseso, hasta que, en el mejor de los casos, terminas oyendo a una persona que, por lo general, no tiene ni puñetera idea de tus problemas y bien floja se la traen los mismos.

Pues bien, tras teclear número de teléfono y los dígitos de mi D.N.I., sacrosanta cifra que me acompaña indefectiblemente desde los 14 años, me dice que compruebe mis datos pues no consto como cliente. Pues si no consto como cliente, ¿por qué me quieren enviar a Del Olmo por 41 €?. Así que no puede hablar con nadie de la unipersonal sociedad anónima. Opto por mandar un correo electrónico aún a sabiendas del higiénico destino que le darán si llegan a sacarlo por la impresora.

Después, como buen cliente, me dirijo a mi actual proveedor de servicios y ahí sí me atiende una chica, tras el consabido tecleo, de voz dulce y acaramelada que acaba diciéndome que es problema mío y de ONO. Me cago en la puta que la parió, aunque no tenga culpa ninguna ni la pobre asalariada, mal pagada y mal querida, ni la progenitora. Intento que me pasen con alguien que me pueda dar una explicación y verdes las han segao. Así que así estamos y no sé si acabaré quemando el ordenador, los cables telefónicos, el router, el banco, el teléfono, el operador automático y la operadora humana, la gestoría, el gabinete jurídico, los juzgados, a Del Olmo o a mí mismo a lo bonzo delante de una impersonal y faraónica sede de empresa de telecomunicaciones.

Qué podemos hacer ante tanta hijoputez y desvergüenza.

4 comentarios :

Un oyente de Federico dijo...

Le cambia las marcas y su excelente narración es nuestra vida misma.
Algunos, incluso, con las mismas marcas que las suyas.

Como Ud, yo ni si quiera me llevo los bolígrafos del curro, pago todo, como buen cristiano, incluso a hacienda.
Hace más de 5 años y ya ni abro las cartas de esos supuestos bufetes de abogados.

Nunca eso me ha supuesto problemas con bancos o financieras.

Apenas Una Palabra dijo...

¿Te han ofrecido una toalla de playa? Ja,ja,ja...

Bueno,bueno, bueno...no lo que te ha pasado, que se vé que sufres mucho, sino como nos lo has contado. ¡Me he reído a rabiar! Lo siento...je,je,je...:S

Y es que a mí me ha pasado lo mismo un montón de veces. Una vez me enfrenté a la mismísima Timofónica y conseguí que me devolvieran mi dinero. :-)

¿Te echo una mano? Es que yo malaleche tengo un rato.. jajjajajjaj

Lo siento mucho Don Filo, pero no pague. Devuelva el recibo y que le metan en la lista de morosos que quieran...¿No? Ya nos contará.

Besoooo

AF dijo...

Por estrambótico que parezca, la forma de no empeorar más aún la situación de las comunicaciones personales (eufemismo donde los haya) es volver con la Gran Madre Telefónica.

Le aseguro que la odio como el que más. Más que el que más (con lo que soy yo quien pasa a ser el que más, y en ese caso la odio más que yo mismo...). Pero la lista de affaires con otras compañías empieza y no acaba, y al final la cuestión es la misma: las demás compañías o bien dependen de Telefónica en el último bucle para dar el servicio, con lo que las reclamaciones acaban en ese punto muerto ("lo siento, señor, pero es cosa de Telefónica, legalmente no podemos hacer nada y usted tampoco puede hacer nada contra nosotros"), o bien tienen instalaciones propias, pero una falta de personal e infraestructura tecnica y comercial alarmante.

Telefónica es el mal menor y es, además, aquella contra quien más fácilmente puede uno querellarse.

Un saludo.

Susana dijo...

Uff más de lo mismo, la historia se repite, estamos totalmente desprotegidos ante éstos abusos, aunque la guasa con la que lo narra hay que reconocer que me ha hecho reír y mucho, la verdad es que es inaguantable lo de las compañías timofónicas, no hay una buena.

Supongo que la solución está en insistir hasta que por obra divina todo quede aclarado, porque cuentan quizá con que te aburras y pagues, ante el temor de entrar en unas listas que perjudiquen tu buen nombre, listas que, al fin y al cabo, creo que no sirven para nada (o eso espero), o simplemente lo dejes estar, formando parte de dicha lista y dando por perdido lo sisado (inda por riba).