PROCESIONES Y MISTERIOS

Con la proximidad de la Semana Santa se va entonando el ambiente místico. Es lo que tiene eso de La Pasión para los creyentes y nacional-catolicistas.
Como gustan de procesionar descalzos o con cilicio mostrando al mundo la dignidad del que purga sus pecados. La mortificación trae la salvación. Cargar con una cruz, en emulación del que dicen que nos salvó, no sé bien de qué, tiene su morbo y uno se siente protagonista y buena persona, aunque el resto del año la hijoputez sea su principal cualidad.
El "Duce" vasco vuelve a hacer su Vía Crucis judicial con todos los cofrades alrededor cantándole saetas.
Los nazis de la Ikurriña siguen haciendo su particular campaña disfrazados de pobres demócratas perseguidos.
El fondo sur, con Otegi a la cabeza, hace lo propio a su manera.
Mientras tanto, los que en verdad son perseguidos, pero no se resignan a seguir siéndolo, son agredidos a la puerta de un Juzgado. Éstos, podrán estar más o menos politizados (lo cual no deja de ser un derecho que tambien les corresponde a ellos), pero siguen siendo las víctimas de una gran mentira sangrienta.
Los ideólogos y los asesinos gimoteando compungidos o descojonándose acompañados de sus comparsas, y los que ciertamente sufren la más absoluta falta de libertad, los de la nuca perseguida por el 9 m.m., van a los juzgados a recibir patadas en los huevos.
¿Saldrá alguien desde la autodenominada "progresía" a defender al agredido con la misma vehemencia que defienden a los "perseguidos" judicialmente?
Algún bienpensante, defensor de la paz infinita y las sagradas libertades, dirá que, por lo menos ahora, no los matan, así que pueden darse con un canto en los dientes.
Encima de cornudo, apaleado.
Así somos y así nos va. Una prueba de esto último en este post de este famoso blog y en algunos lúcidos comentarios sin desperdicio alguno.