BANDERAS NO QUERIDAS Y BALCONES AJENOS

 JUICIO-BANDERA
Fiscal mantiene petición de un año para el joven que izó bandera republicana  
  Madrid, 18 ene (EFE).-
La Fiscalía ha mantenido su petición de un año de cárcel para el joven que izó la bandera republicana en la fachada de un edificio público de Madrid, en la vista oral del juicio, que se ha celebrado hoy en los Juzgados de lo Penal de la capital.   
  El Ministerio Público mantiene sus conclusiones provisionales, en las que solicita un año de prisión y 4.000 euros de multa para Jaume
D'Urgell, al que imputa dos delitos de injurias a España y desórdenes públicos por arriar la bandera española e izar la republicana en un edificio público, durante una manifestación no autorizada el 14 de mayo de 2006.
 
A mí, particularmente, no me gusta la Ikurriña. No me gusta por su historia ya que en un principio era la enseña de un partido, ese que ustedes y yo sabemos. Sí, hombre, el verdadero partido de los vascos y vascas, y por eso sus símbolos son los preceptivos para los demás.
No me gusta porque imita a la británica, con sus cruces y aspas, hecho seguramente motivado por la anglofilia de Sabino Arana, una de sus tantas obsesiones y frustraciones.
No me gusta por la utilización retrechera y perversa de la misma, lo que ocurre en la mayoría de los casos con las banderas, y porque su exaltación está manchada de sangre. 
No me gusta pero nunca me dió por arrancarla de ningún edificio público ni por pisotearla. Entre otros motivos porque es, tras el Estatuto de Guernica, una bandera legal y legítima.
Soy republicano, de república de las de verdad, pero la bandera me da lo mismo. En la Primera República era roja y güalda como la actual y en la Segunda se introdujo el color morado por la tradición europea de banderas tricolor, y he de reconocer que ésta última, estéticamente me gusta más. No obstante, en tanto sigamos con el actual sistema político, me guste o no, los representantes del pueblo eligieron la bandera actual como símbolo de todos los españoles y, salvo por el mantenimiento formal de los dos colores, nada tiene que ver la actual con el fascismo o el franquismo o el "sursum corda" o como quiera que se diga.
Ponga usted en su casa y en su vestimenta la bandera que le de la gana, pero no arríe las legítimas de los sitios que las albergan, que no estamos en el dos de mayo. Si lo hace, querido amigo, aún coincidiendo con su idea de fondo, aténgase a las consecuencias y apechugue como un héroe de la causa.
A mí tampoco me gustan los tendederos modelo "avión" colgando de los balcones pero no se me ocurre arrancarlos pues sé que me puede caer un paquete.