MENOS MAL

Menos mal que me queda
un cajón repleto
de risas de niña en vuelo.
Risas en arroyo
que lavan las nubes
de insectos oscuros,
el crepitante enjambre
que arrastro y me  devora.
Menos mal que hay manos,
pequeños dedos sorteando
púas de barba
en cuarteado rostro
de más de cuarenta eneros,
inviernos de hielo en  párpado.
Menos mal que hay canción,
voz de flauta dulce
y letra inventada
sobre melodía en madeja
que acalla el trueno,
el granizo ácido y constante
con vocación de taladro.
Menos mal.