BRISA

Hay días
que camino a contraventana,
la cara al fresco,
maquillado de aire.
Erguido sin arnés,
centelleando a ojo
media sonrisa en oferta,
celebrando los cruces
y los roces.
Y no hay motivo
para tal lujo,
más bien al contrario,
pues los días pesan
y espesan los anhelos.
Pero me enfrento
a las luces,
pisando sombras huidizas.
Esos días
soy y estoy,
no falto
y se me nota.