EL HOMBRE Y SUS ANHELOS.- Motivos para extinguirse.

Detenido con 2.000 pastillas de Viagra

Un ciudadano de nacionalidad española fue detenido ayer en el aeropuerto de Madrid-Barajas con más de 2.000 pastillas de citrato de sildenafil, un genérico mundialmente conocido por su nombre comercial: Viagra. Fuentes aeroportuarias han informado a Efe de que el hombre llegó al aeropuerto madrileño procedente de un vuelo de Colombia. Según las mismas fuentes, al ser preguntado por tan especial equipaje que intentaba introducir en España sin las licencias oportunas, respondió que eran para su uso propio EL MUNDO

Dos mil erecciones triunfales y todas para uno, y no sé si uno para todas.

Según afirma el necesitado eran para él, para su uso y disfrute mas, cuando a tal situación no se le da un final satisfactorio, o sea, que no se consuma el objetivo del estado al que se lleva a "la cosa", pues, como muchos sabemos, el resultado puede ser doloroso.

Forzar químicamente el estadio sumo de la virilidad, ese que algunos definen como "imperial con brillo" o tenerla "como el pescuezo de un cantaor", por 2000 veces en prevención, pues puede que sea una ilusión más que un objetivo.

Aires de grandeza y expectativas algo exageradas, qué quieren que les diga. Me resisto a creer al fanfarrón del inculpado y más pienso que haya detrás un interés crematístico más que erótico pues, para qué engañarnos, creo que caducaría el medicamento antes de la ingesta de todo el alijo. O igual es que me estoy haciendo viejo y no entra en mis esquemas tanta filigrana y derroche, vamos, que no creo que haya cuerpo que aguante tanto dispendio eréctil para aprovechar las propiedades perecederas del fármaco milagroso.

No quisiera entrar en más detalles pero creo, y sé por mi poca experiencia, que un cuerpo es un cuerpo, y el masculino es el más débil de todos los cuerpos humanos, y aún ayudándose con la ciencia y el laboratorio, hay límites que es imposible superar.

Leyendo estas noticias uno empieza a entender por qué Zp nombra más ministras que ministros. Qué pena de género.