LA DONNA È MÓBILE... y el hombre también, ¿qué pensaban?

Berlusconi dice que el Gobierno de Zapatero es "demasiado rosa" ROMA, 15 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) El líder de la coalición de centro-derecha y vencedor de las elecciones generales en Italia, Silvio Berlusconi, aseguró hoy que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es "demasiado rosa" y consideró que en el país transalpino no sería posible un ejecutivo de estas características por la falta de mujeres en política. Puede que el Gobierno de Zapatero sea demasiado rosa, por la proporción de mujeres, y que esta proporción, o desproporción, según se mire, se deba más a un empecinamiento por la corrección política más que por el interés de la gobernabilidad. Pero ya escribí sobre ese tema y no me gusta repetirme por mucho que no lo pueda evitar, ya lo sé, que soy un cansino impenitente. En Italia el gobierno no es rosa ya que, tristemente, los tonos suelen ser oscuros. Oscuros de dinero negro, de trafullos, de "cosa nostra", o bien, a veces, chillones y tropicales de "Mamma Ciccio" y "Cacao Maravillao" y de basura televisiva barnizada por el todopoderoso "calcio", el fútbol, no el de los huesos, y los milloncejos que produce para pagar intervenciones estéticas para estirar pellejos que huelen a podrido. Y es que "Il Cavalliere" es muy macho, como corresponde a un "latin lover", y a las mujeres las quiere para decorar, de florero, que el que manda es él, el tenor de la escena política transalpina, con la sonrisa impecable y deslumbrante de galán de los cincuenta, un Mastroiani pero de ópera buffa. Y mayoría absoluta, así, sin anestesia. Qué le ocurrirá a Italia que parece que está purgando por los siglos de Imperio y los pecados de Nerón y Calígula. Me pregunto qué pasa en la política italiana pues, por afinidad y similitud, puede ser que sea fiel reflejo de nuestro futuro más inmediato, de a lo que podemos llegar. Líderes populistas, vacíos de contenido pero llenos los bolsillos, de una u otra manera, coaliciones imposibles de una derecha más variopinta que la nuestra actual y una izquierda desorientada, muy desorientada y difuminada, descafeinada. La corrupción ratificada en las urnas pero aquí yá se han visto escenas de pueblos vitoreando a alcaldes detenidos, como si fueran héroes por mangar con clase. Sin ir más lejos, aquí, en la Villa de Mieres, hay un estanquero de fortuna y postín que, tras unas elecciones que ganó el PSOE, hizo esta sesudísima reflexión en voz alta: "Da igual, total, vamos a seguir comiendo marisco los mismos". Qué les parece, y es que, como muy bien dice el amigo que me contó la anécdota, no hay cosa peor que un "pioyu resucitau" o, como dirían en mi tierra, "un pobre jarto sopa". Por otra parte, no me negarán ustedes que los conservadores europeos andan últimamente muy sueltos, muy poco recatados en lo de la moral tradicional que suelen defender. Y que conste que a mí plin que, en asuntos de jodienda, cada cual que haga de su capa un sayo, que no seré yo quien enmiende la plana a nadie por sus "asuntos propios". Pero bien es cierto que la intromisión del "paparazzismo" en la política conservadora es cada vez mayor. Sarkozy, ya saben, el gallo francés por antonomasia, pavoneándose como si llevara un trofeo en vez de una esposa; Ángela Merkel luciendo busto generoso en la ópera, y por simpatía en las portadas, que más que escote llevaba un mirador, lo cual le honra y le hace más justicia que los adustos trajes de chaqueta, para qué engañarnos; Berlusconi, para qué decir nada más de Berlusconi... y aquí... ¿Quién de nuestra ilustre derecha dará la sorpresa con una conquista de papel "couché" o un "look" atrevido y picantón?. ¿Esperanza o Mariano?. He ahí la cuestión.