VECINOS

Y yo que tiré al monte, huyendo del mundanal ruído, decidiendo restaurar una casa rural, con su piedra y su madera, escapando de comunidades de vecinos, de aquí no hay quién viva, pagando proyectos, arquitectos, aparejadores, licencias abusivas, notarios, hipotecas, y voy, triste de mí, y me topo con la España profunda, rural, mezquina, envidiosa, traicionera de faca en la faja y vino rancio.
Yo, que no quería reuniones de portal, ni debates sobre derramas, sin ruído arriba ni abajo, ni tras el tabique de papel, voy y me encuentro con que el anexo tiene una ventana ilegal mirando a mi finca. Un hueco ruín, chapucero y tosco que mi edificio no tiene más remedio que tapar al subir la pared medianera.
Consulté la ley, párrafo a párrafo y entendí que dicha ventana no tenía sentido invadiendo mi medianería. Que no había adquirido derecho alguno, ni mediante título ni por prescripción.
Yo, que soy pacífico, negociador y con talante, mucho talante, ofrezco al contrario, en compensación por el cierre de su agujero, sufragar mano de obra y materiales para que instale en su tejado una claraboya abatible, y que él, ante lo dudoso del derecho de luces y vistas, debía abonar.
Mas no, la ocasión la pintaron calva y decidió tirar de leguleyo obligándome, como no, a hacer lo propio para entablar negociaciones entre profesionales de los códigos y los legajos.
El tira y afloja se prolongó y, estando al punto de llegar a un acuerdo, satisfactorio para él, y para mí desfavorecedor a mi entender, mas necesario para evitar tribunales y pleitos interminables, resulta que, a traición, sin previo aviso entre vecinos de una aldea, futuros colindantes, convecinos de puerta con puerta, de buena convivencia recomendable, recibo auto judicial de paralización de obra a la espera de vista.
La España profunda; que también hay en mí, que soy de cerca de Puerto Urraco, de negra memoria y fama; comenzó a aflorarme por las tripas y una única imágen, tópica, típica y emblemática, de plano de Berlanga, Bardém o Saura, se me repetía en la mente tanto en el sueño como en la vigilia. Una preciosa Sarasqueta de dos cañones paralelos, propiedad cedida por mi suegro, que yá abatió en su día caza mayor y menor por montes y cotos de Asturias y León.
No se alarmen. Sé que no es la opción y cederé, capitularé ante el vil chantaje para no demorar más el estreno de un nuevo hogar y, soliviantado, indignado, humillado, cautivo y desarmado, daré satisfacción al bellaco, con los dientes apretados, y la imágen de la legendaria escopeta en mi cabeza.
Espero no precise mi estimado vecino sal para cocinar pues no le ofreceré la sal más sí la tierra, la tierra que arropa el sueño de los justos.
Pero, repito, no se alarmen, quedará todo en ofrecimiento gentil, como corresponde a la buena vecindad.

2 comentarios :

herminio dijo...

se que lo que voy a decir es tentar al demonio, pero yo ceder no cederia, esta gente buscapleitos es lo que pretenden, amenazan y como saben que lo mas habitual es que el afectado se tire para atrás para no buscarse problemas, se salen con la suya y gratis.
Yo soy de pueblo, y se como trabaja esta gente, he sabido de casos similares en los que incluso te envian una carta intimidadora de un señor letrado, entonces el afectado acudio a otro "letrado" y vaya susto que se llevaron que pretendian llegar a un acuerdo, pero despues de la amenaza se los llevo a juicio el cual logicamente perdieron, pagaron, y seles quito la gana de seguir "dando el coñazo"

Un Oyente de Federico dijo...

No le haga caso a Herminio.
Una maldición gitana dice: “Ojalá tengas pleitos y los ganes”.

Lo suyo es un defecto del pensamiento de izquierdas, que creen que con cambiar la semántica se arregla todo.

Ud. llama “Comunidad de Vecinos” a lo que es una “Comunidad de Propietarios”

En una “©omunidad de Propietarios”, para que alguien tenga más, otro tiene que tener menos.
Ud. ya perdió desde el momento que su vecino empezó a hacer su ventana.
Es decir, cuando Ud. compro la finca ya había perdido el pleito.

A las reuniones de “vecinos” no hay que ir a buscar la paz y la harmonía universal”. Se va a defender su propiedad en su nombre y en el de sus hijos. Y si además se pueden añadir mejoras comunes, pués perfecto.

Cuando alguíen se salta la ley, siempre salen perjudicados los más débiles. En este caso Ud, que su debilidad no es más que su respeto y consideración.

Por si le sirve de sugerencia, Le explico mi caso, en una finca donde viví hace años.
Consegui que el bar quitara los extractores de humos que había instalado en el patio de luces de la finca.
Fueron dos años de denuncias en el ayuntamiento. No me contestaron a ninguna. el arquitecto municipal me recibía pero no me hacia ni caso y la de industria me citaba y una vez en su despacho y se iba a desayunar.
Todo cambió tras una carta al Defensor del Pueblo y la contestación de este admitiendo el caso. Y la maquinaria por fin se puso en marcha.
Los quitó. Además tuvo que sacarse la licencia de apertura, que no tenía y reformar todo el local para adaptarse a las ordenanzas municipales.