¿POR QUÉ SE VAN LOS BUENOS?. En el buen sentido de la palabra bueno.

Marín está cansado. Más que cansado, triste, sufridor patológico de la política española.
Sufrió metiendo a España en Europa, representándola en sus instituciones de forma honorable y honrosa.
Sufrió presidiendo el Congreso, el de esta puñetera legislatura que más que un parlamento parecía en muchas ocasiones un estadio de fútbol con su fondos, norte y sur. Rogaba primero, luego advertía, después llamaba al órden y, en alguna ocasión, se vió forzado a expulsar a un "hooligan" de la política como Martínez Pujalte, que es como Chávez pero en versión hispano Popular. Eso sí, nunca le dijo "Te quieres callar" ni "manda huevos" porque Marín es educado, saca las gafas y tira de reglamento pues sigue creyendo en las normas, suele sufrir en silencio las hemorroides y el citado diputado es eso, un grano en el culo vocacional.
Marín discreto, serio y coherente, creo que cree en la política, en la de verdad, de gente seria y responsable, no en la de la trifulca tabernaria electoralista de eterna campaña y discurso vacío.
Secretario de Estado, Comisario europeo, Vicepresidente y Presidente en funciones de la Comisión. Una joya válida y reconocida en el viejo continente.
Quizá desaprovechado, se le otorga la Presidencia del Congreso y tiene que sufrir, otra vez sufrir, que le empujen a Bono a moverle la silla, seguramente para que Bono no mueva otros sillones de más peso a los que nunca dejará de aspirar.
Marín se va, triste y cansado, pero supongo que satisfecho por el deber cumplido, algo que muy pocos podrán decir en su día. Marín se va porque en la política actual, los hombres como él, no pegan ni con cola. Hay que ser mediocre de latiguillo, consigna, y hablar para el titular más que para el pueblo. Marín no es eso.
Ahora parece que se dedicará al tema del Cambio Climático, un Al Gore a la española, aunque Don Manuel, como buen español, es mucho menos dado a la sonrisa de pose y al márketing ideológico. Marín seguirá siendo triste pues, si es cierto lo que Gore dice, no es para menos.
Manuel Marín da la impresión de socialista machadiano, ni "progre" de panfleto ni "neocon" con pinceladas socialdemócratas.
Gracias y suerte, Don Manuel y que al menos el clima le trate mejor que la política y que este país desagradecido, con lo que ha caído.